Le picaron el ojo izquierdo
Saludo con afecto y respeto a Paco García Davish, Director General de QUADRATÍN, y a Gina Morales, Periodista de todas las horas.
El filósofo francés Juan Bodino (1530-1596), en su obra ‘Los seis libros de la república’, en el convento carmelita de París, sin haber profesado votos, pero bajo la protección del obispo, se dedicó al estudio del ‘poder’.
Bodino encontró que el poder máximo, el que estaba por encima de todos los poderes, era la ‘súper omnia’, es decir, la ‘soberanía’.
Así que Bodino fue el primero en descubrir ese poder supremo, y le puso el nombre de ‘soberanía’.
Desde aquel descubrimiento y bautizo han pasado cinco siglos; y, en cinco siglos, todo ha cambiado, tanto el concepto de la ‘soberanía’, como toda la vida de la humanidad.
Empero, siempre existen entre los humanos, personas con retrasos informativos, por ignorancia, o por perversidad, pero, en cualquiera de los casos, nuestros semejantes generan mentiras.
En México, como en todos los países, encontramos ejemplos de esas incapacidades y de esa mala fe.
Claudia Sheinbaum Pardo, como nuestra presidente formal, ha abusado de tal manera de sus farsas, que nos está ahogando en sus mentiras.
Su palabra favorita la repite mañana, tarde y noche: ‘soberanía’, sin entender la dialéctica del mundo real, el sorprendente cambio del concepto, y, sobre todo, porque las raíces personales de Claudia, en el mecanicismo porril universitario, la siguen sujetando a la mediocridad.
Sheinbaum multiplicadamente asegura: “Hace unos minutos, el presidente Trump hizo una publicación allí en sus redes sociales, relacionada con México; pero a lo mejor no está bien informado, porque estamos trabajando con EUA, para el tema de seguridad, pero siempre hay una condición que hemos puesto, estamos dispuestos a colaborar y trabajar juntos, pero hay algo por lo que hemos trabajado toda nuestra vida, con el pueblo de México, nuestra soberanía. ¡Que viva la soberanía del pueblo de México!
Y eso de la soberanía… soberanía… soberanía… se ha convertido en un estribillo, con el vetusto contenido inamovible del siglo XVI, aplicándolo a problemas mundializados, y en naciones globalizadas, que viven, o sobreviven, en el inicio del segundo cuarto del siglo XXI.
¿Cómo se podrá solucionar el gravísimo problema de los cárteles de la droga y el crimen organizado, que son severamente globales, con la anticuada ‘soberanía’ del genial Bodino del siglo XVI?, ¿o con la absolutista soberanía del Leviatán del inglés Thomas Hobbes del siglo XVII?, ¿o con la contractualista soberanía del francés Juan Jacobo Rousseau del siglo XVIII?, ¿o con la soberanía materialista y dialéctica del germano Karl Marx del siglo XIX?, ¿o con el formalismo jurídico del alemán Hans Kelsen del siglo XX?
¡Entiéndase bien!, los problemas nacionales e internacionales del siglo XXI, no los podemos solucionar con los burros que fueron extraordinario transporte, hace cinco siglos, cuando, hoy por hoy, por tierra, agua, o por aire, nuestra comunicación está pletórica de sistemas cibernéticos, de planos inclinados, y de electromagnetismo nuclear.
Sólo la oxidada ‘soberanía’ de una autocracia arcaica, que aspira a una dictadura fósil, plantea en su retórica cuentos y cuentas, como aparejos cargados de argucias.
Sheinbaum cuentea: “Hemos bajado el 44% en los homicidios diarios”; y cada ciudadano teme que, con tantas mentiras, la presidente quiere ahogarnos a todos, en sus embustes, sin contabilizarnos en su estadística falsa.
La dupla presidencial Claudia-Obrador nos cuentea: “Vamos a gastar menos en lo electoral”; y lo que quiere esa yunta es que ya no haya elecciones, para perpetuar su dictadura.
Nos vuelve a cuentear esa parejita autócrata: “Vamos a reducir los impuestos”, sin explicar que lo decidido por ellos es pedir prestado, endeudando a todo el país, en un azaroso futuro.
Observemos. Desde la Independencia mexicana de 1821, al 2018, la deuda interna y externa de México fue de 10 billones de pesos.
De 2018 al 2026, esa misma deuda interna y externa de México está en 23 billones de pesos; más de lo doble en menos de ocho años.
Observemos. Asegura Sheinbaum que “Hay quien dice que en México no se sabe quién gobierna. En México gobierna el pueblo de México”, cuando los 130 millones de mexicanos no gobernamos. Los que gobiernan son Sheinbaum y Obrador.
Por eso en Nayarit le picaron el ojo izquierdo a Claudia, para que aprenda a mirar con los dos ojos.
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