
El problema multidimensional de las personas desaparecidas en México afecta simultáneamente el ámbito humanitario, institucional, doméstico e internacional. No sólo afecta a la víctima sino también a sus amigos y familiares que viven en incertidumbre permanente sin dar espacio a un cierre emocional al no permitir la despedida de un ser querido. Evidencia, además, fallas en la esfera de seguridad, justicia y gobernanza porque están reduciendo la legitimidad del gobierno. En conjunto, se erosiona el contrato social entre Estado y ciudadanía.
La desaparición sistémica puede incluso catalogarse como crimen de lesa humanidad en el derecho internacional.
En el caso de México se ha consolidado como una de las crisis humanitarias más graves de las últimas décadas con implicaciones profundas.