Sergio Valle
Estamos en las semanas previas a lo que pudiera ser una sacudida entre la clase política sonorense, la que gobierna y la que nostálgica aspira a recuperar espacios de poder.
La oposición representada por panistas y priistas, sigue teniendo en Antonio Astiazarán a su principal activo político, con el que pretenden darle la pelea al gobernador Alfonso Durazo y a quien sea que se quede con la candidatura de Morena a la gubernatura.
Hay desde luego las pugnas internas, como esa que sin salirse de control existe entre quienes buscan la candidatura a la alcaldía de Hermosillo.
El ex alcalde Alejandro López Caballero despliega un muy intenso activismo en las colonias populares de la capital de Estado, apoyado por una estructura nada menor, con una estrategia y logística bien diseñada.
No está improvisando.
Supongo que al final lo que busca es ser la opción necesaria para mantener el Gobierno de la capital del Estado.
Pero no va sólo, no lo van a dejar que avance así nomás, hay una estructura política y electoral construida desde el primer mandato de Antonio Astiazarán que a saber se encuentra bien aceitada para darle la pelea a un partido oficial que planea entrarle con todo para quedarse con todas las posiciones, empezando por la joya de la corona a la que nomás no han podido llegar: Hermosillo.
Y esa estructura estará al servicio de quien diga el Toño, así de simple.
Ya veremos qué sucede.
En Morena las cosas apuntan a ponerse candentes, con tres aspirantes que van en serio por la gubernatura aunque no todos con las mismas posibilidades: Javier Lamarque Cano, Lorenia Valles Sampedro y Célida López Cárdenas.
No me lo tomen a falta de respeto, pero estimo que María Dolores del Río, Froylán Gámez y Heriberto Aguilar no están en esa jugada. No en este momento.
Las cosas pueden cambiar y bajar a unos y subir a otros, pero al menos al momento de redactar esta colaboración, las cosas van así.
Ahí la cosa va por encuesta, aunque no solamente se trataría de posicionamiento o reconocimiento de nombre, sino de una fórmula que combinará los positivos y negativos de cada personaje que se mida.
El gobernador Durazo tiene el control del proceso y al ser también el presidente del consejo nacional de su partido, con el colmillo que tienen en la conducción de este tipo de procesos a nivel nacional, no se le va a salir de control su Estado.
Tiene las herramientas suficientes además para negociar con todos los aspirantes y dejarlos en paz cuando se haya tomado una decisión.
Ya será cosa de cada uno si acepta o no lo que se les ofrezca.
Pero suponiendo que haya desprendimientos, no habrá descontrol en el proceso.
Pasiones sí y muchas, ya las estamos viendo.
CRECE EL TEMA DEL GOLFO
La semana pasada en esta colaboración les comentaba de cómo esta creciendo la inconformidad entre ciudadanos y organismos de la sociedad civil del Golfo de México tras el derrame de hidrocarburos que afecta la vida, la cotidianidad y la economía de esa región.
Bueno, pues ahí tienen ustedes que las manifestaciones de protesta han crecido y siguen creciendo porque el negacionismo gubernamental lo único que ha provocado es que la gente se enoje más, cuando lo que uno supone que debe hacerse es implementar de inmediato un control de daños, auxiliar a la población afectada, mantener una cercanía, abrir una investigación para esclarecer los hechos y luego sancionar a las personas, empresas o instituciones gubernamentales que resulten responsables del hecho.
Pero no, se hizo exactamente lo contrario y quienes desde el Gobierno son responsables de resolver el problema lo han agravado, tanto así que ya hay órdenes de jueces para detener incluso los trabajos de extracción y procesamiento de hidrocarburos.
No puede ser que cualquiera que proteste, por válidas que sean sus razones, se convierte en automático en adversario político.