Sabemos que las fiestas o reuniones con alcohol muchas veces se salen de control, sobre todo cuando los excesos y las tonterías se apoderan de alguno de los presentes. En ocasiones, basta una ocurrencia fuera de lugar para que la convivencia termine en pleito. Y si alguien decide ponerse romántico con la madre de otro de los invitados, la cosa puede acabar bastante mal.
Algo parecido ocurrió la noche del domingo en un parque de la colonia Ampliación Aeropuerto, en Ciudad Juárez. Un hombre de 49 años terminó con dos heridas en la cabeza después de que, presuntamente, lanzara piropos a la madre de uno de sus compañeros de parranda. Dos sujetos lo atacaron con un tubo y la Policía Municipal acudió a auxiliarlo. La Ministerial investiga los hechos.
Hay que tener bastante imaginación para anticipar semejante desenlace. Uno sale a tomarse unas cervezas, platica, escucha música y termina en la Cruz Roja porque a alguien se le ocurrió conquistar a la señora equivocada. Vaya manera de arruinar una reunión.
Desde luego, lanzar comentarios irrespetuosos a la madre de un conocido puede despertar el enojo de cualquiera. Pero responder a tubazos revela una incapacidad preocupante para controlar la violencia. Una imprudencia verbal terminó convertida en una agresión que pudo tener consecuencias fatales.
El alcohol suele darles valor a quienes deberían guardar silencio y quitarles paciencia a quienes necesitan conservarla. Esa combinación ha terminado demasiadas veces en hospitales, separos y funerales.
Por eso conviene elegir bien con quién compartimos unas cervezas. La confianza importa, especialmente cuando alguien empieza a perder el juicio. Y si entre los invitados hay quien acostumbra resolver sus diferencias a tubazos, mejor dejarlo fuera de la lista.