La cantante Britney Spears ingresó este fin de semana de manera voluntaria a un centro de rehabilitación para tratar problemas relacionados con el consumo de sustancias y alcohol, semanas después de su arresto por conducir en estado de ebriedad en California.
De acuerdo con TMZ y People, la decisión fue confirmada por su equipo cercano, que la describe como un primer paso para que la artista reciba el apoyo necesario tras el incidente ocurrido el pasado 4 de marzo en el condado de Ventura.
Spears, de 44 años, fue detenida luego de que autoridades detectaran que conducía de forma errática; reportes policiales señalaron posibles signos de intoxicación por una combinación de alcohol y otras sustancias.
La famosa intérprete de "Toxic" y "Womanizer" fue liberada al día siguiente y su caso sigue en revisión, con una audiencia programada para mayo.
Según fuentes citadas por Page Six, la artista tomó la decisión de ingresar por cuenta propia a tratamiento, en medio de un periodo emocionalmente complejo marcado por el escrutinio público y la presión tras el arresto.
Su entorno ha insistido en que el episodio debe entenderse como un punto de inflexión, más que como un hecho aislado, y que la prioridad es su bienestar.
Incluso antes del ingreso, personas cercanas ya buscaban que la cantante accediera a un programa de apoyo en lugar de enfrentar únicamente consecuencias legales.
El caso vuelve a colocar a Spears en el centro del ojo público sobre su salud y estabilidad, especialmente tras el fin de su tutela legal en 2021 y los altibajos que han marcado su vida personal desde entonces.