Tengo en el cajón del escritorio una memoria USB de SanDisk. Azul, pequeña, de esas que te regalaban en una convención para que, en teoría, vieras la presentación al regresar a la oficina. De hecho, tengo varias que ni sabía dónde tirar.
¿Cómo iba a pensar que esa empresa se convertiría en una de las historias de inversión más comentadas de Wall Street en esta semana de 2026? Pero aquí estamos.
SanDisk se separó de Western Digital en febrero de 2025. Desde entonces, sus acciones han subido casi 2 mil por ciento. Va más claro: casi veinte veces en un año. Y esta compañía ya vale casi 15,000 millones de dólares. Western Digital, por su parte, elevó su valor ocho veces.
Esas empresas que la mayoría de la gente conoce por sus memorias para cámara fotográfica o por los USB son hoy el activo que los grandes fondos de inversión quieren tener en su portafolio. ¿Por qué? Por el NAND.
El NAND es un tipo de memoria flash. Es la tecnología que permite guardar información sin necesitar electricidad constante para retenerla.
Está en su teléfono, en su laptop, en las de ustedes que leen este texto. En esos USB de las “expos”.
Pero, sobre todo, y esto es lo que cambió todo, está en los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial.
Cada vez que un modelo de IA procesa una consulta, genera una respuesta o entrena con nuevos datos, necesita almacenar y mover cantidades enormes de información a velocidades que antes eran impensables.
Eso requiere memoria NAND. Mucha. Y rápida. No cualquier chip de plástico barato sirve. Se necesitan unidades de estado sólido empresariales, las llamadas enterprise SSDs, que SanDisk fabrica y que ahora escasean.
David Goeckeler, director ejecutivo de SanDisk, resumió el contexto justamente así: las inversiones en centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial están creando “un viento de cola muy fuerte” para la compañía.
También anticipó algo que pocos esperaban hace dos años: en 2026, los centros de datos superarán a los teléfonos móviles como el mayor mercado de memoria NAND del mundo.
Los números respaldan esa afirmación. En el segundo trimestre fiscal de 2026, SanDisk reportó ingresos por 3,030 millones de dólares, un salto de 31% respecto del trimestre anterior.
Lo mejor: de cada dólar, 51 centavos son ganancia bruta, cuando hace un año eran apenas 26 centavos.
Especialistas advierten que SanDisk ha duplicado los precios de algunos de sus productos para empresas. ¿Han comprado recientemente una memoria SD para su cámara o dron? Se van a asustar cuando lo hagan. Yo anduve brincando del Liverpool al Radioshack y de ahí a Steren para comprar una, por la que antes habría pagado sin pensar por 200 o 300 pesos.
Para el tercer trimestre, la compañía proyecta ingresos de entre 4,400 y 4,800 millones de dólares, con márgenes que podrían alcanzar 67 por ciento. Las ventas a centros de datos crecieron 64% en un solo trimestre.
Piensen en eso como si fuera el mercado inmobiliario de Brickell, en Miami, antes de que llegaran los bancos latinoamericanos. Nadie lo veía venir. Luego todos querían un piso.
La paradoja es que SanDisk siempre estuvo ahí. No inventó nada nuevo en los últimos meses. Lo que cambió fue el contexto. La inteligencia artificial convirtió un insumo que parecía commodity, algo tan mundano como una memoria USB, en infraestructura crítica.
Hay un riesgo real, claro. Cuando una acción se dispara, no hay margen para errores. Cualquier trimestre flojo o señal de que los precios del NAND podrían ceder y los inversionistas saldrán corriendo con la misma velocidad con que entraron. Si compran acciones, sepan que hay un alto riesgo, aunque por ahora el horizonte luce bien.
Pero la pregunta de fondo no es si la acción está cara o barata hoy. La pregunta es si la inteligencia artificial seguirá necesitando más memoria cada año que pase. Y todo indica que sí.
¿Cuántos otros negocios “aburridos” están a punto de volverse indispensables?