
Por mucho que quiera presentar Donald Trump la tregua de quince días que se ha fijado como un éxito, tanto en el fondo como en la forma constituye un fracaso rotundo para la política exterior del actual presidente estadounidense. Tanto Irán como Estados Unidos se arrogan la supuesta victoria; en realidad, se trata de un empate.
Trump no ha revelado los puntos del acuerdo, pero Irán sí lo ha hecho a través de sus agencias. Son diez puntos que, de confirmarse, beneficiarían principalmente al país persa. Entre ellos destaca la apertura del Estrecho de Ormuz, aunque ya no como una vía de libre tránsito, sino mediante el cobro de un peaje de dos millones de dólares por embarcación. Ese ingreso sería compartido con Omán, el otro país que administra el estrecho, y permitiría a Irán financiar parte de la reconstrucción tras los daños ocasionados por la guerra.
Un segundo punto es la garantía total de que no habrá nuevas agresiones bélicas contra Irán. Resulta igualmente relevante la exigencia iraní de compensaciones económicas por los bombardeos estadounidenses e israelíes. Otro elemento fundamental, y prácticamente inasumible, es que Israel deje de atacar a Líbano y que se produzca un cese total de las hostilidades contra los países que albergan grupos como Hamás, los Hermanos Musulmanes, la Yihad Islámica o los hutíes.
Otro punto difícil de aceptar es la retirada total de las bases y fuerzas estadounidenses del Golfo Pérsico. Esto último generaría un vacío de poder que podría ser ocupado por distintos actores, con el consecuente incremento de la influencia de organizaciones terroristas.
Donald Trump está acabado. Se encuentra acorralado y sin una respuesta clara frente a las exigencias iraníes. Por ahora, lo único cierto es la existencia de una supuesta tregua vigente hasta el 24 de abril —que se ha vulnerado reiteradamente—, que las negociaciones comenzaron en Pakistán, en su capital Islamabad, y que China realiza importantes esfuerzos para alcanzar una paz duradera, motivada en gran medida por el hecho de que el 40% del petróleo que importa transita por el Estrecho de Ormuz.
Algo más. Está en juego la continuidad de Trump, puede perder las elecciones legislativas de noviembre.
@pelaez_alberto