Ciudad Juárez.- La presión de Donald Trump sobre el Gobierno federal para combatir a los grupos del crimen organizado tiene a la presidenta Claudia Sheinbaum entre “la espada y la pared”, consideró Tony Payán, director del Centro México del Instituto de Políticas Públicas James A. Baker III, de la Universidad Rice.
La “pared”, definió, es la coalición política de la mandataria que cuenta con “demostrados vínculos” con la delincuencia, mientras que la “espada” es el amago del estadounidense que busca alinear a México con sus intereses geoestratégicos.
“Yo creo que la presidenta lo tiene que tomar muy en serio”, dijo Payán en entrevista.
“Al presidente Trump todavía le quedan casi tres años, y en cualquiera de esos momentos puede haber una acción. Entonces, ahí la presidenta va a tener un problema enorme, de tener que satisfacer las presiones del presidente Trump y tener que mantener una coalición cada vez más difícil de mantener, precisamente, por lo que le interesa a Donald Trump, que son los compromisos con el crimen organizado (…) Está no nada más en el ámbito de las posibilidades: yo creo que está en el ámbito de las probabilidades reales”, agregó.
El investigador explicó también que guerras como la de Ucrania o Irán indican que la intervención se puede realizar no necesariamente con militares en territorio mexicano, sino a través de drones u operaciones “quirúrgicas” como la que extrajo al presidente Nicolás Maduro de Venezuela.
“Los drones de Estados Unidos viajan a 20 mil pies de altura, recogen información y tienen la capacidad de no nada más rastrear a un individuo (…) sino que también drones pueden ser utilizados para bombardear, para atacar lugares específicos o ser drones kamikaze que pudieran atacar instalaciones, mansiones, ranchos, laboratorios, campos de entrenamiento específicos”, explicó.
“Estados Unidos no necesita en este momento tener ninguna capacidad, ningunas ‘botas en el terreno’, por así decirlo, tener una presencia humana, física, militar en el terreno mexicano para llevar a cabo operaciones”, agregó.
El pasado viernes, y luego de que Trump compartió en su red social Truth Social un comentario sobre Sheinbaum que cuestiona “¿y así dice que no son narco-gobierno?”, la mandataria reiteró que hay colaboración con el vecino país en materia de seguridad, pero que la soberanía no está a negociación.
“Yo creo que la presidenta va a continuar autorizando operaciones en territorio mexicano, pero pidiéndole a Estados Unidos que sean lo más discretamente posible y que no haya ninguna publicidad abierta sobre la colaboración con Estados Unidos”, dijo Payán.
“Pero el problema es en qué momento, y eso sería un momento crítico, que llegue el momento en que Trump le diga ‘no, pero también quiero a este gobernador, a este senador, a este diputado, a este alcalde’, y entonces la presidenta tendría que empezar a entregar cabezas, no cabezas como ‘El Mencho’, que son claramente objetivos, que son claramente delincuentes, sino políticos dentro de su propia coalición, y ahí sí la presidenta entraría en una crisis”, agregó.
Al mencionar a los integrantes de la coalición en el Gobierno probablemente vinculados con el narcotráfico, Payán precisó que se refiere a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila; al de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; al de Tamaulipas, Américo Villarreal, y “por supuesto está Adán Augusto (López) con sus vínculos claros con ‘La Barredora’ en Tabasco”.