Ada Colau ha decidido poner sobre la mesa prácticamente todo lo que está en su mano para intentar desbloquear el acuerdo entre las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE. Propuesta por Izquierda Unida (IU), Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar (MS) como candidata a la Presidencia del Gobierno, la exalcaldesa de Barcelona ha asegurado que está dispuesta a dar un paso atrás si su renuncia permite alcanzar un consenso más amplio. También acepta modificar el nombre del Frente Amplio si la marca se convierte en un obstáculo para incorporar a Podemos.
“Por mí no será”, ha resumido Colau en una entrevista en TVE. La exalcaldesa ha asegurado que la candidatura unitaria debe situarse por encima de los intereses particulares de las organizaciones, de sus dirigentes y de sus respectivas marcas. “Si yo soy útil, lo voy a hacer con muchísima ilusión y voy a poner toda mi energía en ello”, ha explicado. Pero si la entrada de más fuerzas conduce a otro liderazgo con mayor consenso, ha añadido, estaría dispuesta a cederlo.
La oferta alcanza incluso al nombre de la coalición. “Yo cedería absolutamente eso, igual que incluso hasta el nombre de la formación. Si el problema fuera el nombre de la formación, pues se le cambia el nombre”, ha afirmado. Es una concesión relevante porque el Frente Amplio apenas acaba de tomar forma y está integrado actualmente por IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Las cuatro formaciones propusieron el lunes a Colau como candidata, dejando abierta expresamente la puerta a Podemos.
La dirigente catalana ha evitado presentar su propuesta como una oferta cerrada a Podemos. Según ha explicado, no existe sobre la mesa un paquete concreto que pueda ser aceptado o rechazado, sino la voluntad de sentarse a negociar las condiciones de una candidatura común. Colau ha reclamado que esa negociación se produzca en una mesa en la que cada partido pueda plantear sus prioridades y en la que se tenga en cuenta también su peso electoral.
La apuesta que ha defendido Colau pasa por construir un liderazgo compartido y una representación proporcional de las distintas fuerzas. De ahí que haya defendido también el acuerdo alcanzado por el Frente Amplio para que Emilio Delgado encabece la lista por Madrid. La elección del diputado se justificó por el peso electoral de esta formación en la Comunidad de Madrid y forma parte de la arquitectura territorial que los cuatro partidos están intentando cerrar.
Colau quiere, en última instancia, una dirección “coral” en la que ninguna organización quede desplazada. “No tiene que haber vetos cruzados, no tiene que haber líneas rojas más que el objetivo que tiene que estar por delante de todas nosotras”, ha dicho a la formación morada en un recado a las exministras Ione Belarra e Irene Montero. Al mismo tiempo, ha advertido de que la ausencia de vetos no significa que una formación pueda imponer unilateralmente sus condiciones al resto.
El pacto de Podemos con ERC complica el tablero
El punto de fondo para Colau es doctrinario. La exalcaldesa sostiene que las fuerzas progresistas comparten posiciones en asuntos como la vivienda, los servicios públicos, los derechos laborales, las pensiones y las libertades por lo que sería “incomprensible” que una formación de izquierdas diseñara su estrategia contra otra. “Si no hay una diferencia programática, no se nos perdonaría que por temas o personales o de marcas no se hiciera un acuerdo de candidatura unitaria”, ha dicho Colau, porque “creo que tenemos la derecha y la extrema derecha delante nuestro y esos son nuestros adversarios”.
La oferta de Colau llega después de uno de los movimientos que más ha alterado las negociaciones: el acuerdo de colaboración entre Podemos y ERC. Los morados han decidido no concurrir por separado en Cataluña y apoyar a los republicanos, mientras Irene Montero y el portavoz Gabriel Rufián preparan una campaña conjunta en el resto del Estado. El entendimiento se produjo después de que Rufián rechazara la posibilidad de integrarse en el Frente Amplio bajo una candidatura estatal.
Colau ha calificado el acuerdo entre Podemos y ERC de “un poco desconcertante”, pero ha evitado convertirlo en un punto de ruptura. Considera legítima la decisión de Rufián de mantener las siglas de los republicanos y sostiene que las coaliciones permiten preservar la identidad de las organizaciones que participan en ellas.
La exalcaldesa sí ha expresado su decepción por el hecho de que el acuerdo entre republicanos y Podemos haya sido interpretado por parte de la izquierda como un movimiento que profundiza la división. Pero ha rechazado que ERC o Podemos deban convertirse en adversarios dentro del mismo espacio progresista.
Colau no concibe la unidad sin Irene Montero
Pese a las diferencias, Colau mantiene una condición política de fondo, que no contempla una candidatura unitaria de la izquierda alternativa sin Podemos. Ha dicho respetar las primarias impulsadas por Irene Montero, aunque considera que cualquier decisión sobre candidaturas y puestos debe formar parte de una negociación más amplia entre las organizaciones.
La dificultad reside ahora en compatibilizar esa exigencia con la estrategia que Podemos ha construido junto a ERC y con el reparto de candidaturas que el Frente Amplio ya ha comenzado a cerrar. La designación de Emilio Delgado como número uno por Madrid y la disposición de Colau a encabezar la candidatura habían empezado a dibujar una estructura propia del nuevo espacio.
Precisamente por eso, la oferta de Colau supone una nueva vuelta de tuerca: está dispuesta a reconsiderar incluso dos de los elementos que podían convertirse en referencias del proyecto —su propio liderazgo y la marca Frente Amplio— para facilitar la incorporación de Podemos.
El tiempo, sin embargo, juega en contra. El plazo para comunicar las coaliciones electorales concluye este viernes 16 de octubre, de modo que las conversaciones entran en sus últimas horas. Colau ha situado el viernes por la noche como horizonte para intentar alcanzar un entendimiento y sostiene que todavía existe margen para hacerlo. “Si hay voluntad, el acuerdo es perfectamente posible”, ha resumido. @mundiario