nullCheko Grajeda
@chekograjeda
Atlante llegó a Querétaro cargando años de historia incómoda y se fue con dos goles en la maleta. Hasta aquí llegó el cuento de los fantasmas: Gallos ganó 2-0 con autoridad, con contundencia y con el colmillo de un equipo que sabe lo que quiere. El sábado no sólo se venció a un rival; se mandó un mensaje al resto de la liga.
Ya nadie pregunta cuánto falta para asegurar la clasificación. La conversación ahora es más descarada: ¿qué tan lejos está el liderato? Veinte puntos, tercer lugar y apenas uno de distancia respecto al primero. La afición hace cuentas, mira el calendario y se atreve a pronunciar una palabra que durante años parecía prohibida: campeonato.
¿Que es pronto? Por supuesto. Pero después de tantas decepciones, ¿quién va a venir a ponernos un límite para soñar?
El que sigue es Santos. Cuatro victorias consecutivas, la última remontando en San Luis y la Comarca entusiasmada con el resurgir de sus Guerreros. El morbo está servido: ellos quieren la quinta al hilo; Gallos quiere echarles a perder la fiesta y pelear por la cima. No será un paseo, ni falta que hace. Los partidos que valen se ganan con colmillo, no con discursos.
El sábado, en Torreón, se juega algo más que tres puntos: se mide hasta dónde llega esta ambición. Que Santos presuma su racha. Querétaro lleva la suya y tiene la punta entre ceja y ceja. La primera ya duerme cerca de Palmillas. Y vaya si esta afición tiene ganas de despertarla. ¡Dale Gallos!