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Radar Inteligente
Quadratin 16 Mar, 2026 07:00

Hablando en Serio“Relación Temporal”

Culturalmente partimos de la premisa de que las relaciones de pareja tienen que durar toda la vida, pero la realidad nos confronta.

Afirmar que lo “mejor” es que la relación de pareja debe ser para toda la vida puede ser tan equivocado como afirmar lo contrario. Lo cierto es que no hay ninguna regla y nadie puede tener la certeza, los seres humanos somos tan diversos y cambiantes como nuestros intereses y aspiraciones en la vida.

Empecemos por observar la realidad: es un hecho que muchas personas construyen una relación y después la terminan. ¿El motivo, causa o razón? Porque ya no la están pasando bien, dejaron de ser felices; después de sucesivas crisis y desencuentros llega una evaluación personal donde se concluye que estar sin pareja es mejor que tenerla.

Aunque, por razones emocionales, familiares, culturales y religiosas, seguimos en el proyecto que cada día nos ahoga más. Es en ese punto, y de preferencia antes, que debemos considerar que es momento de separarse; cualquier otra opción es necedad, normalmente de carácter emocional.

Si antes de separarse hay que hacer un esfuerzo, este debe surgir antes del hartazgo, de manera conjunta y desde el diálogo y el mutuo interés de seguir juntos. Esto implica un escrutinio honesto de la relación para saber si los motivos de infelicidad son determinantes o no, y así decidir continuar o cortar por lo sano. No hacerlo solo prolonga la infelicidad y, de haber hijos, ellos terminan en medio de los conflictos de mamá y papá.

Finalmente, lo que todos buscamos es ser felices. Con ello en mente, una relación de pareja debe partir de la premisa de que la vida en pareja es mejor que sin pareja. Una relación sana debe aportar calidad de vida; cuando esto deja de suceder, porque existe desgaste o porque cambiamos, no hay razón para seguir juntos.

En general observamos tres errores que perpetúan una relación disfuncional: el primero, permitir que los sentimientos y dependencias nos hagan actuar contra nosotros mismos; el segundo, permitir que el condicionamiento cultural determine nuestro actuar sin un análisis inteligente; y el tercero, comprometernos con cosas que van contra nuestra naturaleza personal o que simplemente no podemos cumplir. El más común: suponer que la relación debe durar “hasta que la muerte nos separe”.

Hay parejas temporales que son lindas experiencias que merecen vivirse, al margen de su duración.

Al igual que hay mariposas que viven solo 24 horas, existen relaciones que nos nutren y nos llenan de alegría que pueden durar una noche o seis meses. El punto es que la vida en pareja puede ser temporal o permanente; eso no importa. Lo importante es que aporte calidad de vida y experiencia. Y el tiempo… el tiempo es lo de menos… Así de sencillo.

Un saludo, una reflexión.

Santiago Heyser, Sr. y Santiago Heyser, Jr.
Escritores y soñadores

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