La próxima subida de las pensiones ha quedado vinculada al calendario político. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha señalado que el Gobierno podría aprobar la revalorización de las prestaciones en diciembre, una vez celebradas las elecciones del 29 de noviembre. La intención del Ejecutivo es mantener el poder adquisitivo de los jubilados, pero la publicación de los datos de inflación y los plazos administrativos dificultan que la medida esté lista antes de la cita con las urnas.
El planteamiento abre un escenario en el que los pensionistas conocerían el compromiso del Gobierno antes de votar, pero tendrían que esperar a después de los comicios para que la actualización quedase formalizada. El presidente Pedro Sánchez también ha defendido que la subida se apruebe antes de que termine el año, mientras el debate sobre la sostenibilidad del sistema vuelve a ganar protagonismo en la precampaña.
Cuerpo ha explicado que el indicador adelantado del IPC de noviembre se conocerá el 27 de noviembre, apenas dos días antes de las elecciones. Aunque ese dato permitirá anticipar la evolución de los precios, el calendario complica la aprobación de un decreto ley antes de la votación. Por ello, el ministro considera viable tramitar la medida con el Ejecutivo en funciones, siempre que se justifique su urgencia.
La diferencia entre anunciar una subida y aprobarla formalmente resulta fundamental. El Gobierno pretende transmitir certidumbre a quienes dependen de una pensión, pero la revalorización necesita completar los trámites correspondientes para quedar establecida. Cuerpo ha insistido en que la actualización conforme al IPC está recogida en la legislación vigente y que la intención es aplicarla en cuanto sea posible.
Diciembre, la fecha que gana fuerza para las pensiones
El escenario que contempla Economía pasa por aprobar la revalorización durante diciembre y someterla posteriormente a la convalidación de la Diputación Permanente, el órgano parlamentario que puede ejercer determinadas funciones durante los periodos en los que el Congreso no está reunido en pleno.
Cuerpo considera que existe una justificación de urgencia para adoptar la medida antes de que termine el año. No obstante, ha precisado que la interpretación jurídica de esta posibilidad corresponde a los abogados del Estado. La propuesta busca evitar que la formación de un nuevo Gobierno retrase una actualización que debe aplicarse conforme a la regla legal de revalorización.
Pedro Sánchez ha respaldado esta hoja de ruta desde Bruselas. El presidente ha asegurado que la intención del Ejecutivo es aprobar el incremento antes de finalizar el año y ha tratado de despejar las dudas de los actuales pensionistas y de quienes se jubilarán en el futuro.
Además, Sánchez ha defendido la evolución de los ingresos del sistema y ha recordado que el Gobierno pretende terminar la legislatura con 20.000 millones de euros en la denominada hucha de las pensiones, frente a los 5.000 millones que, según sus declaraciones, había al comienzo de su mandato.
El IPC marcará la subida, pero todavía falta concretar el porcentaje
La revalorización de 2027 dependerá de la regla vinculada a la inflación. Por ahora, las declaraciones de Cuerpo y Sánchez confirman la intención de mantener ese mecanismo, pero no permiten establecer una cifra definitiva para el incremento.
El dato adelantado de noviembre servirá para orientar los cálculos, aunque no equivale al indicador definitivo. Esta diferencia explica parte de las dificultades del calendario: el Ejecutivo quiere cerrar la actualización antes de que termine el ejercicio, pero debe hacerlo con la información y los procedimientos necesarios.
Para los pensionistas, la cuestión no se limita a la fecha de aprobación. El porcentaje final determinará cuánto aumentarán sus ingresos mensuales y en qué medida podrán afrontar la evolución del coste de la vida. La revalorización ligada al IPC pretende evitar que la inflación reduzca el poder adquisitivo de las prestaciones.
El Gobierno ha presentado este compromiso como una garantía de continuidad de su política de pensiones. Sin embargo, el debate político también gira en torno a cómo financiar el sistema a largo plazo y qué cambios serán necesarios para sostenerlo en una sociedad con una población cada vez más envejecida.
El salario mínimo sigue otro calendario
La situación del salario mínimo interprofesional (SMI) presenta diferencias relevantes. Mientras Economía contempla aprobar la subida de las pensiones después de las elecciones, el Ministerio de Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, quiere adelantar el anuncio del nuevo salario mínimo a noviembre.
Para ello, el departamento espera las conclusiones de la comisión de expertos que estudia el incremento correspondiente a 2027. Los sindicatos reclaman una subida del 7%, aunque todavía no existe una cifra definitiva acordada por el Ejecutivo.
Cuerpo ha señalado que el salario mínimo no debe perder poder adquisitivo, pero ha dejado abierta la fecha concreta de aprobación. También ha defendido que, después de los incrementos acumulados de los últimos años, el SMI ya habría alcanzado la referencia europea del 60% del salario medio, una valoración que los sindicatos no comparten plenamente.
La diferencia de calendarios refleja que el Gobierno quiere llegar al final del año con certidumbre sobre dos cuestiones que afectan directamente a los ingresos de millones de personas: las pensiones y el salario mínimo. Sin embargo, ambas medidas siguen pendientes de concretar sus respectivos importes y plazos.
La sostenibilidad del sistema entra en la batalla electoral
La revalorización de las pensiones se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la precampaña del 29 de noviembre. El PSOE reivindica las subidas vinculadas al IPC y sostiene que las reformas aplicadas han contribuido a reforzar la financiación del sistema. El PP, por su parte, también ha expresado su respaldo a la actualización de las prestaciones conforme a la inflación, aunque insiste en la necesidad de estudiar su viabilidad futura.
La portavoz parlamentaria popular, Ester Muñoz, ha advertido de los problemas que, a su juicio, afrontará el modelo actual. Alberto Núñez Feijóo, por su parte, ha defendido la necesidad de buscar un sistema viable para los jóvenes, mientras Vox ha planteado un modelo mixto que combine componentes públicos y privados.
Sánchez ha respondido reclamando a PP y Vox que centren sus propuestas en la sostenibilidad del sistema y ha pedido a la derecha que presione a las organizaciones empresariales para mejorar los salarios durante las negociaciones de los convenios colectivos. Según el presidente, el aumento de las remuneraciones también contribuye a reforzar los ingresos vinculados a las cotizaciones.
El calendario añade una dimensión electoral a una decisión con efectos económicos directos. El Gobierno quiere garantizar que la subida se aplique conforme a la ley, pero la fecha de aprobación puede influir en el debate político antes de las urnas. Para los pensionistas, la cuestión decisiva será que el compromiso se traduzca en una revalorización efectiva y que el incremento permita mantener su capacidad de compra en 2027. @mundiario