Las comunidades indígenas de San Luis Potosí mantienen un rechazo frontal ante la posible implementación del fracking en su territorio.
El asesor de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas y Campesinas de la Huasteca Potosina (Coociph), Rogel del Rosal Valladares, calificó esta intención como una “declaración de guerra”.
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Alerta de afectación a comunidades y recursos naturales
Advirtió que el uso de la fractura hidráulica afectaría directamente a 367 comunidades -principalmente tenek y náhuatl- que albergan a 70 por ciento de la población regional.
Exigió respeto a la autodeterminación de los pueblos y recordó que el marco legal vigente obliga a las autoridades a realizar consultas previas, libres e informadas en las regiones ante cualquier proyecto extractivo.
Alertó sobre los riesgos de contaminación irreversible de mantos freáticos, pozas y manantiales que abastecen a la población.
El representante subrayó que la soberanía energética del país carece de validez si se construye sobre la destrucción de los recursos naturales y la vida de los pueblos originarios.
La estrategia de resistencia de la Coociph incluye la articulación de una defensa jurídica del territorio a través de amparos colectivos y la promoción de foros informativos en cada una de las localidades afectadas.
El plan de acción contempla también la creación de alianzas con centros de investigación y universidades -para generar dictámenes técnicos independientes sobre los impactos del gas de esquisto- y entidades que están cerca de los polígonos explotables.
Soberanía energética no debe construirse a costa de recursos naturales
Del Rosal Valladares enfatizó que la organización no permitirá el ingreso de maquinaria ni de personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) en los predios comunales, mientras no exista un diálogo que garantice la protección del agua y la salud pública.
Indicó que los pueblos originarios ya se organizan para la defensa de sus territorios, ante el posible impacto ambiental de esta técnica y que la soberanía energética no debe construirse a costa de los recursos naturales, mucho menos de la vida de las comunidades indígenas.
El integrante del Coociph también advirtió que el uso del fracking podría provocar la contaminación del agua y mantos freáticos, afectando manantiales, pozas y norias utilizados para consumo humano.
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Postura oficial
La presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una postura enfocada en la reducción de la dependencia energética de México.
Durante su conferencia matutina del 10 de abril pasado, propuso una revisión profunda del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035, para evaluar alternativas de extracción de gas en yacimientos no convencionales.
Sin embargo, no ha emitido una prohibición total de la técnica de fractura hidráulica, lo cual genera incertidumbre en las organizaciones civiles y comunidades inconformes.
El Plan Estratégico de Pemex propone, igualmente, la implementación de técnicas de extracción que prioricen la sustentabilidad hídrica, para reducir la dependencia de fuentes de agua dulce.
Una de las alternativas centrales es el uso de aguas residuales tratadas y aguas de formación (agua que surge junto con el petróleo y el gas), con el objetivo de minimizar el impacto en las cuencas locales y evitar la competencia por el recurso con las comunidades y la agriculturas.