
Según varios funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto, el ejército estadounidense ha desarrollado nuevos planes de ataque que incluyen el posible uso de la llamada “madre de todas las bombas” para atacar la infraestructura energética y las instalaciones nucleares iraníes si el presidente Donald Trump da la orden de reanudar las operaciones de combate antes o después de las elecciones de mitad de mandato.
El uso por primera vez de la bomba GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast Bomb (MOAB), la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense, en el conflicto con Irán supondría una escalada notable, aunque existen dudas sobre su eficacia para lograr cualquiera de los objetivos estratégicos declarados por Trump o para inclinar la balanza de la guerra, según múltiples fuentes faniliarizadas con las discusiones internas de planificación militar sobre el posible despliegue de esta arma.