UNO DE los legados que dejó el gobierno de AMLO y que, por lo visto, está siguiendo al pie de la letra Claudia Sheinbaum es cambiar el Estado de derecho por el Estado moralista. Y un ejemplo está en el precio de la gasolina.
EVIDENTEMENTE a ningún gobierno le gusta que suban los combustibles, porque baja su popularidad. De ahí que el mexicano intenta mantener artificialmente bajo el precio por medio de subsidios, pactos… y sermones.
COSA DE VER que la Profeco ha comenzado a instalar letreros en las gasolineras que considera “careras”. En las lonas se lee: “No cargues aquí, se vuelan la barda con los precios”. El punto a debate es: ¿realmente esta debe ser la función de un gobierno, llamar a boicotear a una empresa?
PORQUE si la gasolinera está cometiendo alguna infracción legal, que se le multe, se le clausure o lo que corresponda. Pero si no está haciendo nada en contra de la ley, no se entiende por qué el gobierno se adjudica una autoridad moral que no aparece en la Constitución.
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NO ES QUE fuera secreto, pero resulta muy significativo el hecho de que finalmente el gobierno federal reconoció que (también) en Morelos se vive una grave crisis de inseguridad que nada le pide a la de estados como Sinaloa o Guanajuato.
ASÍ QUEDÓ demostrado con el anuncio de despliegue “de emergencia” en la entidad que gobierna la morenista Margarita González Saravia. Para darse una idea de hasta dónde han llegado las cosas, sólo en marzo se cometieron ¡102 homicidios!, esto significa un aumento enorme de casi 25 por ciento de un mes a otro.
EL CASO fue puesto en manos del Batman de la 4T, Omar García Harfuch, que ya trae más pelotas en el aire que un malabarista de semáforo.
SEGÚN la versión oficial, en Morelos no ha habido un aumento de la delincuencia, nomás de la violencia. Y por eso Cuernavaca ya no es la ciudad de la eterna primavera, sino de la eterna balacera.
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AL QUE ya se le apagaron todas las veladoras que tenía encendidas para ser candidato a la gubernatura de Zacatecas es al senador Saúl Monreal.
EL HERMANO del diputado y ex gobernador Ricardo Monreal y del actual gobernador David Monreal, finalmente reconoció que no hay manera de que se cumpla su sueño que -sólo él- piensa que no es nepotismo.
LUEGO DE QUE en su propio partido, Morena, le dijeron que no podía suceder a su hermano en el cargo, anduvo coqueteando con la idea de ser postulado por el Partido del Trabajo o por el Partido Verde, seguro de que por tener el apellido Monreal iba en caballo de hacienda rumbo a las elecciones.
PERO, ¡OH, SORPRESA!, tanto PT como Verde ya se alinearon a los designios morenistas y también le cerraron la puerta a Saúl Monreal, a quien no le quedó de otra más que decir: “Ni modo”.