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Vanguardia 15 Oct, 2026 19:28 (6 min de lectura)
Observatorio Neutral

Revela un estudio que el racismo digital en México pasó del ‘chiste’ a la confrontación política

Revela un estudio que el racismo digital en México pasó del ‘chiste’ a la confrontación política

El 13 de octubre la Fundación Interpreta y y RacismoMX presentaron en la Casa Cemefi (Centro Mexicano para la Filantropía), en Ciudad de México, su nuevo informe, “Racistómetro: Discurso racista en el entorno digital 2010-2025”, que es un estudio en el que se hizo una medición sobre cómo se expresa, circula y cambia el racismo en la conversación a través de plataformas digitales en el país, describe un comunicado publicado en el sitio web de la fundación.

En el informe se precisa que México no cuenta con un sistema de “medición sistemática del discurso racista”.

Añade que es a través de las encuestas de discriminación que es posible registrar las “actitudes declaradas”, sin embargo, lo que la gente expresa de forma espontánea, es decir, “sin filtro social y en la vida cotidiana, permanece en gran medida fuera del registro académico y de la política pública”.

Es por esta razón que este informe plantea una metodología con el fin de cerrar esa brecha.

Para poder realizar la medición, se contó con la ayuda de Brandwatch, que es una plataforma de inteligencia de audiencias, acentúa el informe.

A través de esta plataforma se logró construir una base de datos en la que hay 15 años de conversación digital en X entorno al racismo en México, las cuales comprenden de enero de 2010 a diciembre de 2025, se lee en el estudio.

Para una mejor comprensión de este análisis los autores, Catalina Rolle y Tomás Lawrence de Fundación Interpreta organizaron seis categorías conceptuales:

1. Colorismo y fenotipo

2. Etnocentrismo e identidadindígena

3. Afromexicanidad e invisibilización

4. Clasismo racializado y urbanismo

5. Blanquitud y discurso defensivo

6. Ámbito laboral y de servicio

Cada categoría abarca tres periodos de cinco años cada uno (2010–2015, 2016–2020y 2021–2025)

Y fueron delimitadas tomando en cuenta “hitos relevantes relevantes del debate público sobre raza e identidad en México, así como en la maduración progresiva del ecosistema digital en el país.del debate público sobre raza e identidad en México, así como en la maduración progresiva del ecosistema digital en el país”, se indica en el informe,

Estasegmentación nos permitió rastrear tanto elestado del discurso en cada momento como su evolución

Interpreta lideró la construcción de la metodología y el análisis de la conversación digital. Aportó su experiencia en escucha social a un fenómeno que, como explicó el equipo durante la jornada, hoy México no mide de forma constante y sistemática. El proyecto juntó el conocimiento de RacismoMX, que lleva años denunciando el racismo en el país, con herramientas para medir este tipo de expresiones a gran escala.

Medir lo que no captan las encuestas

Durante su intervención, Tomás Lawrence, director ejecutivo de Interpreta, explicó por qué vale la pena observar lo que se dice en redes:

«Las encuestas nos dicen lo que la gente declara cuando sabe que la están midiendo, que la están mirando. La escucha digital nos muestra lo que la gente dice cuando cree que nadie la está mirando, y el racismo vive justamente en estos espacios: en el chiste, en el comentario de pasillo, en el insulto que va escrito con un jaja al final como para bajarle la gravedad».

Catalina Rolle, también de Interpreta, mostró la trastienda del estudio. Con Brandwatch, una herramienta de escucha social, el equipo reconstruyó 15 años de conversación en X. La decisión clave fue no buscar la palabra «racismo», sino rastrear cómo se expresa en concreto: en el color de piel, en lo indígena, en lo afromexicano, en el barrio y en el trabajo. Cada mención se revisó a mano, porque en México una misma palabra puede ser un insulto o el nombre de una cerveza.

Del chiste al arma política

Entre los principales hallazgos, el informe identificó el humor como escudo: gran parte del racismo circula como broma, y quien insulta en tono de broma no se reconoce a sí mismo como racista. El estudio también registró una politización del insulto racial desde 2016, que se intensificó en torno a la elección presidencial de 2018. Además, constató que el racismo casi nunca aparece solo, sino mezclado con clasismo, género u origen territorial. En el último periodo surgió una nueva categoría, «blanquitud y discurso defensivo», marcada por la disputa entre la crítica al «whitexican» y la respuesta del «resentido social» o el «racismo inverso». La conversación sobre las personas afromexicanas casi no aparece en los datos.

Lawrence vinculó estos resultados con la experiencia regional de Interpreta: «Desde Interpreta nosotros llevamos casi 10 años midiendo la xenofobia, el racismo, en gran parte de la región, cerca de 13 países, y lo que hemos aprendido es que el blanco de estas expresiones va cambiando, pero el mecanismo comunicacional es el mismo, y ese mecanismo es el nacionalismo, entendido como la pregunta de quién cabe en este espacio que somos nosotros, que es nuestro».

Una línea base para México y la región

Después de la presentación se realizó el panel «¿Se puede hablar de racismo y justicia social sin llegar a la polarización?», con Claudia Ramos (Data Cívica), Luisa Cantú (Canal Once), el cineasta André Lo y el analista político Hernán Gómez.

Para Interpreta, el Racistómetro es un punto de partida. Como explicó Catalina Rolle: «En el fondo, que exista una reacción indica que el discurso antirracista ganó presencia pública, aunque no necesariamente en una dirección beneficiosa para quienes sí viven el racismo. Este piloto demuestra que la metodología funciona y, básicamente, el siguiente paso es construir una línea base que nos permita medir si el racismo aumenta o disminuye, si el vocabulario cambia y si las políticas tienen efecto».

Con información de la Fundación Interpreta.