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Publimetro 15 Oct, 2026 19:25 (8 min de lectura)
Riesgo / Alerta

Diabetes en México: la epidemia silenciosa que puede quitarte sensibilidad

Por Miguel Velázquez En Salud Mexico
Diabetes en México: la epidemia silenciosa que puede quitarte sensibilidad
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• La neuropatía diabética afecta a millones de mexicanos y puede causar pérdida de sensibilidad en extremidades.
• El 17% de los adultos tiene diabetes tipo 2; solo el 33% logra control glucémico adecuado.
• Las lesiones inadvertidas pueden derivar en infecciones graves y amputaciones si no se revisan diariamente.

Tener la sensación de “caminar sobre algodones”, experimentar ardor o percibir “sensaciones raras” en extremidades puede ser más peligroso de lo que parece. La diabetes puede deteriorar los nervios hasta el punto de que quienes padecen esta enfermedad dejen de sentir una herida cuando más necesitan advertirla. Esta complicación, conocida como neuropatía diabética, puede provocar que pequeñas lesiones pasen inadvertidas y evolucionen hacia problemas más graves, como infecciones y amputaciones.

Así lo advirtió la doctora Argelia Lara Solares, especialista en Medicina del Dolor y gerente médico de Dolor Metabólico en Viatris México, quien explicó, en entrevista con Publimetro, que estas alteraciones no siempre se reconocen como síntomas.

El riesgo adquiere especial relevancia en México: La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2021–2024 estima que el 17% de los adultos mexicanos vive con diabetes tipo 2; el 11.6% ya tenía un diagnóstico y el 5.4% desconocía su condición. En conjunto, esto representa alrededor de 14.4 millones de personas con diabetes. Aunque estas cifras no indican cuántas presentan neuropatía, evidencian el desafío de detectar y controlar una enfermedad que puede dañar los nervios.

Cuando perder sensibilidad representa una amenaza

Algunas personas con neuropatía sienten ardor, hormigueo, calambres o descargas eléctricas. Otras experimentan sensaciones opuestas: entumecimiento o incapacidad para percibir presión, temperatura y heridas. Ambos tipos de manifestaciones pueden coexistir.

Lara contó que ciertos pacientes describen los pies como si caminaran “sobre algodones”. No se trata de una sensación necesariamente inofensiva: si alguien no percibe bien cómo pisa, puede dejar de notar una rozadura o lesión.

“Los síntomas negativos son incluso más amenazantes que los síntomas positivos”, sostuvo, al explicar que la falta de sensibilidad puede permitir que una herida avance sin que el paciente se dé cuenta.

De una herida inadvertida al riesgo de amputación

La preocupación es que una lesión no detectada pueda infectarse, causar una úlcera y, en casos graves, derivar en una amputación. No significa que todas las personas con diabetes o neuropatía enfrentarán ese desenlace, pero sin el cuidado y atención necesaria, es posible.

La Asociación Americana de Diabetes advierte en sus estándares de atención de 2026 que hasta la mitad de los casos de neuropatía periférica diabética pueden ser asintomáticos. Por ello recomienda evaluar los nervios desde el diagnóstico de diabetes tipo 2, repetir la revisión por lo menos una vez al año y examinar los pies con mayor frecuencia cuando existe pérdida de sensibilidad.

De acuerdo con Viatris, estudios internacionales sitúan entre 5% y 7.5% la incidencia anual de úlceras del pie en personas con neuropatía diabética. También menciona que alrededor de 20% de las infecciones moderadas o graves del pie diabético pueden terminar en amputación.

El IMSS también recomienda revisar diariamente los pies, buscar heridas, ampollas o cambios de color y solicitar valoración ante cualquier anomalía, incluso si no produce dolor.

El diagnóstico no garantiza controlar la diabetes

La Ensanut revela otra dificultad: entre los adultos con diagnóstico conocido de diabetes tipo 2, 90.9% reportó tratamiento farmacológico, pero solamente 33% alcanzó el criterio de control glucémico utilizado en el estudio, una hemoglobina glucosilada inferior a 7%.

Al respecto, Lara destacó que recibir medicamentos no equivale automáticamente a alcanzar las metas de atención. Explicó que el cuidado también exige seguimiento médico y cambios de hábitos, además de tratamientos adecuados para el dolor neuropático cuando aparece.

“Hay gente que piensa: ‘No, no, pero yo dolor no tengo, tengo sensaciones raras’. Eso se considera una forma de dolor”, expresó sobre el ardor y otras manifestaciones que los pacientes no siempre identifican como tales.

¿Qué hacer ante las primeras señales?

La especialista recomendó buscar valoración incluso si lo que aparece no es dolor clásico, sino ardor, hormigueo o pérdida de sensibilidad. También recordó que una persona con diabetes puede experimentar otras molestias no relacionadas con neuropatía, de modo que el diagnóstico debe hacerlo un profesional.

Las opciones terapéuticas dependen del cuadro clínico: controlar la diabetes, atender los síntomas y prevenir lesiones son objetivos complementarios. Aliviar el dolor no implica necesariamente reparar el daño nervioso ya establecido.

En vísperas de la conmemoración del 17 de octubre, el llamado es reconocer una señal que fácilmente se pasa por alto: dejar de sentir también puede indicar que algo anda mal.

3 PREGUNTAS A

Argelia Lara Solares, especialista en Medicina del Dolor y gerente médico de Dolor Metabólico en Viatris México.Argelia Lara Solares, especialista en Medicina del Dolor y gerente médico de Dolor Metabólico en Viatris México. | Source : Cortesía

Argelia Lara Solares, especialista en Medicina del Dolor y gerente médico de Dolor Metabólico en Viatris México.

¿Cómo puede la pérdida de sensibilidad convertirse en una complicación grave?

Por otro lado, tenemos los síntomas negativos. ¿Y estos cuáles son? Cuando se pierde sensibilidad.

Estos síntomas negativos generalmente, incluso los colegas médicos o muchos pacientes piensan que no son tan graves porque, bueno, no te duele; al contrario, te hacen perder sensación.

Por ejemplo, sensación como de pie dormido o anestesiado. Hay pacientes que incluso dicen: “Es que siento como si caminara sobre algodones”.

Y uno pensaría: “Bueno, pues no suena tan mal, ¿no?”. Pues es que es pésimo, porque entonces el paciente no siente cómo está pisando.

Y a veces puede haber una lesión en la planta del pie o en algún dedo, o ya a un nivel más alto en el tobillo, y el paciente, como no sintió ni dónde ni cómo fue la lesión, pues para cuando se da cuenta seguramente esto avanzó.

Esto puede ser el principio del pie diabético. Hay un porcentaje alto de úlceras diabéticas que evolucionan a amputación.

Entonces, los síntomas negativos son incluso más amenazantes que los síntomas positivos.

¿Por qué es tan importante controlar la diabetes desde el diagnóstico?

Lo primero que hay que entender es que el diagnóstico temprano y poder saber que un paciente es diabético nos da la oportunidad de tratarlo también de manera oportuna y evitar, en la medida de lo posible, con el tratamiento, con la disciplina y el apego del paciente, complicaciones posteriores.

En México las cifras todavía son un poco más dramáticas que a nivel mundial. Se estima que el 17% de la población mexicana es diabética y en algunas otras encuestas ha salido incluso cerca del 20%.

Hay todavía una brecha enorme, no solamente en el diagnóstico oportuno, sino también en un tratamiento que pueda ser personalizado y que además se cumplan las metas de este tratamiento y funcione para que nos lleve todo esto al final a un buen control de la glucosa.

Entonces, el precio que hay que pagar por ser diabético mal controlado es muy alto porque se exponen el riñón, los ojos, a nivel de la retina, por ejemplo, y a nivel periférico los nervios. Por lo tanto, tenemos el riesgo de desarrollar neuropatía diabética y luego pie diabético y, si la historia va mal, esto llega también a amputación, a discapacidad y a dependencia social.

¿Qué opciones de tratamiento existen para la neuropatía diabética?

Hay tres brazos fundamentales en el tratamiento. Si estamos hablando de neuropatía diabética, uno de los tratamientos más importantes es ir sobre la causa, es decir, ser etiológico.

Hasta el día de hoy, pues no hay un tratamiento curativo para la diabetes tipo 2. Por lo tanto, lo que hacemos es dar un manejo que implica control metabólico a largo plazo.

Los medicamentos por sí solos no van a cambiar completamente la situación del paciente. Se requiere tener también el apego, el interés y la disciplina para llevar adelante los tratamientos, porque implica también un cambio de estilo de vida.

Punto número dos: necesitaríamos tener también un manejo sintomático y esto se divide en dos grandes categorías. Un manejo sintomático en el caso de la neuropatía diabética para tratar síntomas positivos, que existen grupos para esto, por cierto, muy eficaces, como los gabapentinoides, por ejemplo.

Y los síntomas negativos también tienen tratamiento en la actualidad, con moléculas que pueden ayudar a mejorar la transmisión nerviosa. Tenemos como ejemplo el ácido tióctico.

Hay otras categorías de fármacos, pero lo que quisiera que al público le quede claro es que hay opciones para poderlo manejar.

Un tratamiento no excluye al otro: no solamente vamos a tratar el dolor y ya. Al mismo tiempo hay que tratar la causa, que en este caso es la diabetes, sobre todo el mal control de la diabetes a largo plazo, prevenirlo hasta donde sea posible, educar al paciente e intentar que se involucre.

No todo el mundo presenta el mismo cuadro clínico ni la misma intensidad de la molestia o del dolor.

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