El Atlético de Madrid encontró en invierno lo que muchos equipos buscan durante años: un futbolista que cambie el rumbo de una temporada. Ademola Lookman llegó en enero sin hacer ruido mediático, pero con un impacto inmediato que ha transformado al equipo de Simeone. Su gol ante el Barcelona no solo valió una victoria, sino un billete a semifinales de Champions nueve años después.
El nigeriano ha convertido las eliminatorias en su escenario favorito. Ante el Brujas, gol y asistencia. Frente al Tottenham, participación decisiva. Y contra el Barça, el tanto que selló el pase. En partidos de máxima tensión, Lookman ha respondido con frialdad y determinación, convirtiéndose en el factor diferencial de este Atlético.
Pero su influencia no se limita a Europa. En la Copa, su irrupción ha sido incluso más contundente. Debutó como titular ante el Betis y firmó una actuación completa, con gol y asistencia, dejando claro que no era una apuesta, sino una solución inmediata. Simeone encontró en él una pieza que encaja perfectamente en su idea.
Su conexión con Ruggeri en el costado izquierdo ha dado al Atlético una vía de ataque constante. Velocidad, desborde y lectura táctica han convertido ese sector en una amenaza permanente. Lookman no solo suma números, cambia dinámicas y obliga al rival a reajustarse.
A las puertas de una final de Copa y con la Champions abierta, el Atlético mira al futuro con una certeza: este fichaje ha sido decisivo. En una temporada de resistencia y fe, Lookman ha puesto el talento que faltaba. Y en un equipo que vive de la épica, eso puede marcar la diferencia entre competir… o hacer historia. @mundiario