¡El narco-impuesto a la tortilla y al taco!
Sí, sin duda que resulta de risa loca.
De risa loca pagar un impuesto por comer tacos.
Y es que hoy, todos o casi todos los ciudadanos que en México se atreven a comer “un taco-callejero”, están condenado a pagar lo que el mundo del hampa le llama como “el cobro de piso”.
Sí, un gravamen monetario que se suma al impuesto que impusieron los ineficientes gobiernos de Morena.
Y es que hoy en México todas o casi todas las actividades industriales, comerciales y empresariales, no sólo están sometidas, sino controladas por las mafias políticas de Morena y del criminen organizado.
Sí, todas las empresas, sean medianas, grandes o pequeñas, están a merced de las mafias del crimen organizado, aliadas de Morena
Y por eso muchas de esas empresas han decidido salir de México, porque el impuesto criminal es impagable.
Y también por eso, las mafias cobran por trabajar, cobran por consumir, por invertir; cobran por los negocios más elementales, como la venta de tortillas y, sobre todos, por la venta de los muy mexicanos tacos.
Sí, por eso, comer en México “un taco callejero”, significa “pagar piso” no sólo por el costo de las tortillas, sino por el impuesto criminal a las tortillas a los jitomates de la salsa; un impuesto por la cebolla, el cilandro, el perejil y hasta por la sal.
Sí, por si no lo entienden, toda la cadena productiva de los productos básicos en México está en manos de las mafias criminales; mafias del Partido Morena que han tasado un impuesto adicional al cobro de impuestos a los gobiernos municipales, estatales y, sobre todo, al gobierno federal.
Por eso, resulta que el principal problema de la inflación en México no solo es el ineficiente gobierno federal –que es lo más parecido a los groseros discursos populistas de la nueva mafia en el poder--, sino que la inflación se debe al cobro de las mafias aliadas del Partido Morena.
Sí, lo, cierto es que el supuesto “bienestar” a favor de los pobres, no es más que un beneficio a las mafias del crimen, cuyos jefes se han apoderado no sólo de los gobiernos, sino de las empresas y de los productos básicos.
Por eso, al tiempo que la presidenta, Claudia Sheinbaum fustiga a los empresarios por el alza de precios, en realidad su partido se beneficia de los negocios de los cárteles criminales que controlan los básicos.
En efecto, los cárteles que cobran piso, que exigen cuotas, que imponen cobros en todas las actividades comerciales, como la venta de tacos, son los verdaderos dueños del poder.
Y es que, si no se han dado cuenta, los cárteles no sólo dominan todo el país, sino que han exigido un impuesto criminal a todas las actividades comerciales y de servicios en todo el territorio mexicana.
Y es que el crimen organizado no solo está metido en los negocios del tráfico de drogas; del secuestro y la trata de personas.
No, los mafiosos saben que, a diario, miles de millones de mexicanos comen tortillas, pollo, carne de res y de puerco; miles de millones comen verduras y frutas… entre muchos otros alimentos.
Y esas mafias se han apoderado del comercio de eso alimentos, por cuyo consumo cobran un impuesto que es el motor de la inflación.
Pero claro, la “señora presidenta” prefiere cerrar los ojos y lo oídos frente a esas mafias, porque son las mafias que sostienen a su partido, a Morena.
Sí, se los dije, Morena es la nueva mafia en el poder.
Al tiempo.
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