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El Financiero 16 Apr, 2026 09:36

Este es el plan para poner a México en la carrera eléctrica

Olinia, la startup mexicana de vehículos eléctricos respaldada por el gobierno, presentará sus dos primeros prototipos en junio, mientras busca 200 millones de dólares de capital privado para poner en marcha la fabricación, todo ello como parte de un ambicioso plan para transformar la forma en que las personas se desplazan por las ciudades.

El trabajo de ingeniería de los prototipos de mini vehículos eléctricos deberían concluir pronto, dijo a Bloomberg el coordinador del proyecto Olinia, Roberto Capuano. Posteriormente iniciarán las primeras fases de manufactura y pruebas, lo que a su vez acelerará las conversaciones con inversionistas privados, ya que la empresa podrá compartir especificaciones técnicas.

Aunque aún se encuentra en sus inicios, Olinia se ha convertido en una de las iniciativas más visibles de la presidenta Claudia Sheinbaum. La startup, que la mandataria promueve constantemente en sus conferencias matutinas y en videos de TikTok, tiene previsto iniciar las ventas de sus primeros modelos totalmente eléctricos y de bajo costo a principios de 2027.

Su plan de negocio busca aprovechar las ventajas de sus vínculos con el gobierno para obtener una ventaja en un mercado en crecimiento. Si bien esto recuerda en cierta medida la estrategia de China con sus empresas de vehículos eléctricos respaldadas por el Estado, México aún carece de algunos elementos clave, como tecnología y recursos a gran escala, que hicieron posible ese modelo.

“Este proyecto no tiene precedentes en el país”, afirmó Capuano, quien anteriormente dirigió el sistema de transporte público de autobuses, Metrobus, de la Ciudad México, cuando Sheinbaum era Jefa de Gobierno. Antes de eso, trabajó como emprendedor en negocios relacionados con energía limpia.

“La razón por la que tiene mucha elocuencia es porque la oportunidad de negocio es muy atractiva”, añadió.

La apuesta de Olinia por los vehículos eléctricos más pequeños se produce en un contexto en el que las automotrices tradicionales enfrentan un mercado global en rápida evolución, dominado por los autos eléctricos de mayor tamaño y capacidad para carretera.

Los fabricantes chinos ganan terreno en México y Europa, mientras que en Estados Unidos la demanda de autos eléctricos enchufables ha caído con el desmantelamiento de incentivos fiscales impulsado por la Administración de Donald Trump y legisladores republicanos, beneficios que el gobierno mexicano sí ha mantenido.

Capuano estima un mercado potencial doméstico de 100 mil unidades anuales y subraya que el papel del gobierno es fungir como catalizador, mientras que la inversión privada será clave para la cadena de suministro y el capital de trabajo necesario para instalar plantas, especialmente en los primeros dos años.

El coordinador del proyecto Olinia describió el par inicial de prototipos enchufables de baja velocidad como un vehículo de pasajeros con capacidad para el conductor y hasta cinco personas más, y un vehículo de carga para dos pasajeros capaz de transportar 600 kilogramos, aproximadamente el peso de una máquina expendedora de refrescos grande. Afirmó que más adelante se presentará un tercer prototipo de vehículo personal más rápido, y que la empresa se centrará inicialmente en el mercado de las moto TAXIS y los taxis tradicionales para entregas o desplazamientos urbanos cortos.

“Estamos creando una categoría que se llama vehículo urbano ligero de baja y media capacidad”, dijo. “Es un nicho que hoy en día no existe, en el cual podemos gozar de una ventaja por ser los primeros en el mercado”.

En febrero, la categoría regulatoria propuesta por Olinia fue publicada en el Diario Oficial de la Federación. Capuano estimó que su aprobación completa podría tardar entre uno y dos años.

Una vez establecida la regulación, anticipa un mercado abierto con competencia fuerte, potencialmente de empresas chinas o indias. “Nuestra intención nunca ha sido crear un monopolio de la minimovilidad”, afirmó.

También señaló que pedidos de compra por parte del gobierno federal y administraciones estatales podrían impulsar las ventas iniciales.

Olinia enfrentará al menos a un competidor privado mexicano: Zacua, que también fabrica mini vehículos eléctricos urbanos, aunque con volúmenes limitados debido a su enfoque centrado en una producción artesanal.

El ‘bebé’ de Sheinbaum

Hasta ahora, el gasto público en Olinia ha sido mínimo. El año pasado, la empresa recibió menos de 50 millones de pesos en capital semilla del gobierno federal y del estado de Puebla, donde se ubica su taller de diseño. Sin embargo, el financiamiento público comienza a incrementarse ya que recientemente se aprobaron recursos adicionales por cerca de 100 millones de pesos para investigación y desarrollo.

A esto se suman 175 millones de pesos provenientes de la Secretaría de Energía y de LitioMx, la empresa estatal creada hace seis años, para construir una planta de ensamblaje de baterías, cuya ubicación aún no se ha revelado.

Aún hay más respaldo por parte de institutos de investigación públicos locales que están financiando los salarios de los ingenieros y científicos que trabajan en el proyecto. “La forma de entender a Olinia es como cuando nace un bebé en una gran familia y todo el mundo aporta para que el bebé crezca sano”, dijo Capuano.

Actualmente, México tiene una baja producción comercial de baterías y aún no explota litio, pese a contar con reservas potenciales relevantes.

Los dos primeros vehículos de Olinia podrán alcanzar una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, por lo que no están pensados para circular por autopistas. Capuano señaló que el precio aproximado rondaría los 150 mil pesos, por encima de la cifra más baja de 90 mil pesos mencionados inicialmente en presentaciones tempranas del proyecto.

Sheinbaum promocionó por primera vez Olinia cuando asumió el cargo a finales de 2024, destacándolo como ejemplo de la capacidad tecnológica y la creatividad nacional. Prometió vehículos diseñados y producidos en México a precios accesibles para la mayor parte de la población.

Además, ha promovido políticas para fortalecer el sector de vehículos eléctricos. Bajo el “Plan México”, los autos eléctricos e híbridos enchufables adquiridos hasta 2030 podrán deducirse de impuestos de manera inmediata hasta por casi 90 por ciento de su valor. Incluso la Comisión Federal de Electricidad ofrece medidores especiales con tarifas preferenciales para la carga de vehículos eléctricos.

Pero no todos están de acuerdo. El multimillonario Ricardo Salinas, destacado crítico de Sheinbaum y Olinia, ha señalado que los gobiernos son “pésimos empresarios”. Esto se debe a que, a diferencia de las empresas privadas, escribió, Olinia está protegida de cualquier pérdida si fracasa.

Matías Gómez Leautaud, analista de Eurasia Group, considera que Olinia responde más a objetivos políticos que a una lógica de negocio.

“Con una inversión tan limitada en I+D, es difícil imaginar que una iniciativa gubernamental logre un producto competitivo en el corto plazo”, afirmó.

Capuano responde que la colaboración público-privada es práctica común en la industria automotriz global.

“La relación entre gobiernos y automotrices siempre ha sido, en cierta forma, una asociación público-privada”, dijo, aludiendo a subsidios e intervenciones estatales históricas.

“Yo diría que es la norma”.

Con la colaboración de Carolina Millán y Amy Stillman

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