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Radar Inteligente
Quadratin 16 Apr, 2026 10:55

Comunicación/Norberto Gasque Martínez

Este es un tema recurrente en la mayoría de mis crónicas, pues finalmente toda mi vida he comunicado, o tratado de, desde mis inicios, cuando se trabajaba con enormes grabadoras de cinta UHER, de incomparable calidad de sonido, pero más pesada que el peor de los pecados.

La información recabada en campo y la grabada en estudio, se editaba para armar la nota que finalmente se trabajaba en cartuchos de tracks para pasarla al aire a través de las ondas hertzianas. Un proceso de no menos de una hora, al ritmo de la información de la época cuando la amplitud modulada imperaba sobre la F.M. y la radio digital no era ni un sueño.

Más tarde, llegarían las primeras grabadoras profesionales SONY-Reporter, de cassette, que redujeron en muchos kilos la carga diaria del reportero, con máquinas que podían manejarse con una sola mano. En televisión, entonces, seguía la filmación cinematográfica, que tenía que revelarse en cuarto oscuro, igual que el trabajo de los compañeros fotógrafos.

Justo en 1976, cuando nos preparábamos para integrar la delegación de prensa de los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, el Jefe de Sistemas de la Organización Editorial Mexicana, nos ofreció una plática a los reporteros, sobre modernidad en comunicaciones.

Para ponernos en contexto, nos relató que la puesta en órbita de satélites de comunicación, era historia vieja; se remontaba a 1962 con el Telstar I, que daría pie al programa de Televisión “Our World” (Una Ventana al Mundo) en junio de 1967.

En él, The Beatles grabaron en vivo, desde Londres, su famosa melodía “All you need is love”, mientras desde México Lola Beltrán, interpretaba un par de canciones acompañada de mariachi, en el recorrido satelital por varios países.

-A partir de estos Juegos comenzaremos a utilizar el satélite, a favor del deporte-nos dijo.
-Los compañeros reporteros gráficos -continuó- podrán hacer sus tomas y desde la cancha misma subirlas al satélite que las transmitirá directamente a nuestra redacción.
-Este wey está bien fumado- pensamos la mayoría.

En los hechos, no obstante, se demostraría lo contrario, pues Montreal marcó el inicio del envío de material fotográfico vía satélite, que se mantendría cuatro años después en los Juegos Olímpicos de Moscú, junto con otros notables avances.

Los periódicos dependían todavía de la regla de cuadratines y la tipografía clásica en un trabajo artesanal que se realizaba día a día con precisión matemática y enorme cuidado en materia de redacción y ortografía, con la participación activa de correctores de estilo, entre quienes uno de los más respetados del gremio, fue mi tío Franklin Gasque Carvajal, quien prestaba sus servicios en el Uno más Uno.

El telex, primero, y luego el fax, fueron herramientas insustituibles casi en todos los medios de comunicación, para captar informaciones de agencias de noticias internacionales, principalmente, así como de órganos oficiales.

Llegaron a la televisión formatos distintos como el VHS y Betacam, así como cámaras más ligeras, antes de la aparición de las digitales, que vinieron a abreviar el galimatías que representaba el envío de material revelado, vía aérea, con algún pasajero, o el capitán del avión, desde cualquier punto en el mundo donde uno se encontrara en cobertura.

En radio se trabajaba todavía con “caimanes” que podían conectarse a los polos del teléfono, al que bastaba retirarle la pastilla y sustituirla por esos alambritos conectados a la grabadora para lograr un nítido sonido, tanto para la voz como para lo que se hubiera grabado.

Desde Moscú, para enviar nuestra información, con programas que editábamos con dos grabadoras, nos conectábamos a una máquina que transmitía vía laser las fotografías de la Agencia de noticias Associated Press. Mientras leía línea por línea las imágenes gráficas podía pasar audio simultáneamente.

Algunos compañeros, de la vieja guardia de entonces, se mostraban renuentes al uso de todo artilugio electrónico, pues el verdadero reportero -decían- tenía que cargar libreta y lápiz o pluma a la hora de cubrir la nota o entrevista.

Sin embargo, en giras de trabajo, sobre todo al extranjero, siempre nos pedían prestadas las magníficas grabadoras estereo a quienes fuimos conocidos como “los cuadrafónicos”, por obvias razones. Pero las utilizaban para escuchar su música.

Como reportero de radio, cuando pedías tu comunicación a México, desde Rumania por ejemplo, tenías que esperar entre media y una hora, si bien te iba, para que conectaran tu llamada telefónica. Era obligado tener tu cassette en “cue” (listo), para abreviar lo más posible el tiempo de llamada.

En una ocasión el “Marqués” don José Manuel Zaragoza, decano de la fuente, me pidió mi grabadora para escuchar a José José, durante el desayuno en Bucarest; así que saqué mi cassette y puse el suyo. El Príncipe de la Canción nos amenizó los alimentos un buen rato hasta que por el sonido local me avisaron que estaba lista mi llamada.

Tomé mi grabadora y salí rápidamente hacia la cabina telefónica donde conecté mis caimanes y le di “play”; en la cabina de grabación de mi emisora sonó potente la voz de Pepe Pepe: “Si me dejas ahora, no seré capaz de sobrevivir”… El operador en turno tomó el auricular y me felicitó por lo bien entonado, mientras yo regresé a la mesa hecho la… duro, por mi cassette.

Ese detalle fue la mayor carrilla del viaje y hasta hoy todavía se recuerda, entre los sobreviviente que lo compartimos, quienes por lógica cada vez somos menos.

En materia de avances en la comunicación, a partir de los ochentas se sucedieron de manera veloz y así, de pronto, llegó el viper, que sólo servía para saber que te buscaban; las lap top, los procesadores de palabras, la fibra óptica, el celular, la world wide web, el teléfono satelital, las cámaras GoPro y los drones. Estos últimos, sobre todo, modificaron de una vez y para siempre el concepto de la televisión y la cinematografía.

Hoy, hasta los anteojos son capaces de tomar fotos y grabar video y yo que empecé en la radio cuando todavía chirriaban las transmisiones, me mantengo como comunicador, en contenidos multimedia a través de internet en tiempo real o diferido; el llamado streaming. No sé qué mas podré conocer todavía, pero como siempre, estoy listo.

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