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Mundiario 17 Oct, 2026 08:02 (3 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

El CERN apuesta por la inteligencia artificial para descifrar los secretos del universo

Por Judith Muñoz En Ciencia Suiza
El CERN apuesta por la inteligencia artificial para descifrar los secretos del universo
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• CERN y Mistral AI desarrollan un modelo de IA especializado en física.
• El Large Physics Model analizará exabytes del Gran Colisionador de Hadrones.

El CERN y la compañía francesa Mistral AI han anunciado una colaboración para desarrollar un modelo de inteligencia artificial especializado en física de partículas. El proyecto pretende crear un modelo denominado Large Physics Model, entrenado con miles de millones de colisiones de partículas simuladas, para ayudar a identificar y reconstruir los resultados de los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones.

El CERN acumula aproximadamente un exabyte de datos experimentales —un millón de terabytes— y espera que el volumen de colisiones aumente considerablemente con las futuras mejoras del acelerador. La IA podría ayudar a analizar esa enorme cantidad de información y facilitar nuevas investigaciones. Por ahora, las organizaciones no han anunciado un calendario ni un presupuesto para el proyecto.

¿Puede la inteligencia artificial acelerar los descubrimientos científicos sin sustituir el razonamiento de los investigadores?

La IA puede acelerar los descubrimientos científicos sin sustituir el razonamiento de los investigadores, pero solo si se utiliza como una herramienta al servicio de la ciencia y no como un sustituto del pensamiento crítico humano.

La IA es capaz de analizar cantidades ingentes de datos, detectar patrones difíciles de identificar a simple vista, formular hipótesis y ejecutar simulaciones en tiempos que resultarían inabordables para una persona. En campos como la física de partículas, la medicina o la astronomía, estas capacidades pueden reducir los tiempos de investigación y abrir caminos que antes eran prácticamente inaccesibles.

Sin embargo, encontrar un patrón no equivale a comprenderlo, del mismo modo que formular una hipótesis no significa demostrar que sea correcta. Los sistemas de inteligencia artificial pueden cometer errores, reproducir sesgos o generar resultados aparentemente convincentes que no resistan una comprobación científica. Por eso, la interpretación de los resultados, la verificación experimental y la responsabilidad sobre las conclusiones siguen siendo fundamentales.

Además, la ciencia no consiste únicamente en procesar información: también exige creatividad, capacidad para cuestionar las ideas establecidas, criterio para decidir qué preguntas merece la pena investigar y reflexión sobre las consecuencias éticas de cada descubrimiento.

El verdadero reto no es decidir si la inteligencia artificial sustituirá a los científicos, sino determinar cómo pueden trabajar juntos para hacer avanzar el conocimiento. Una IA puede sugerir una explicación que ningún investigador había considerado, pero corresponde a la comunidad científica comprobarla, cuestionarla y establecer si aporta una comprensión real de la naturaleza.

En definitiva, el progreso científico no debería medirse por la cantidad de tareas que una máquina consigue realizar sin ayuda humana, sino por su capacidad para ampliar lo que somos capaces de descubrir y comprender.

Y añadiría una última reflexión: el peligro no reside tanto en que la inteligencia artificial piense como un científico, sino en que los científicos dejen de cuestionar lo que la inteligencia artificial les propone. La ciencia avanza gracias a la duda, la evidencia y la revisión constante. Si renunciamos a esos principios por confiar excesivamente en una herramienta, la tecnología que debía acelerar el conocimiento podría terminar limitándolo. @mundiario

 

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