La configuración definitiva de las sedes españolas para la Copa del Mundo de 2030 entra en una fase decisiva de evaluación técnica e institucional. Mientras la pugna mediática sobre qué escenario albergará la gran final acapara los titulares, el verdadero pulso organizativo se librará el próximo mes de noviembre, fecha en la que los inspectores de la Fifa regresarán a territorio nacional para examinar sobre el terreno cada uno de los proyectos presentados, en la que supondrá la primera visita oficial del organismo rector tras la conclusión del Mundial 2026.
El mapa de recintos confirmados por parte de España cuenta actualmente con nueve plazas aseguradas de las once comprometidas en el dossier inicial. Las renuncias voluntarias de A Coruña y Málaga, sumadas a la propuesta conjunta presentada por las candidaturas vascas de San Mamés y Anoeta para concurrir bajo la fórmula de sede compartida, han alterado el tablero original, obligando a los técnicos de Zúrich a replantear la criba final antes de emitir la homologación definitiva de los estadios.
Según informa el diario As, este nuevo escenario ha devuelto al primer plano a dos aspirantes que quedaron inicialmente fuera de la selección: Valencia y Vigo. Ambas ciudades han ganado un notable peso específico como alternativas sólidas para cubrir las vacantes del proyecto ibérico. Ya el pasado mes de marzo, la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) solicitó formalmente a la Fifa la reapertura del expediente para integrar a las dos plazas, una vía que sigue abierta a la espera del veredicto que arroje la comitiva internacional.
La candidatura valenciana ha experimentado un impulso determinante tras el desbloqueo institucional y urbanístico del Nou Mestalla. Las obras avanzan conforme al cronograma acordado y la previsión del club che es transformar el coliseo en uno de los grandes referentes del torneo: "El Mundial 2026 acaba de terminar y todos los 'inputs' que recibimos consideran a Valencia y su nuevo estadio un lugar clave para el Mundial 2030", subrayó este miércoles Javier Solís, director general del Valencia CF, en unas palabras que fueron publicados en el citado medio madrileño.
Entretanto, en tierras gallegas el optimismo es igualmente compartido por el consistorio de Vigo y su alcalde, Abel Caballero, quien abanderó una intensa campaña de presión política tras la exclusión inicial del estadio de Balaídos. La estrategia compartida por la Federación y el Gobierno central pasa por agotar las vías diplomáticas para que España mantenga el máximo número de sedes posible en el certamen que organizará de forma compartida con Portugal y Marruecos, con los partidos inaugurales en Sudamérica.
El empuje de Louzán y el examen decisivo de noviembre
El presidente de la Federación, Rafael Louzán, ha respaldado públicamente la candidatura gallega destacando las reformas en marcha en el feudo celeste para alcanzar los estándares de aforo y funcionalidad exigidos por el organismo internacional: "Louzán decía en una entrevista que, con Valencia y Vigo, completamos las once sedes del Mundial de España. Es tarde, pero todo aquello que vaya en la dirección de apoyar la candidatura de Vigo es muy importante para nosotros", afirmó Caballero.
La meta prioritaria de ambas delegaciones consiste en lograr que los emisarios de la Fifa incluyan formalmente sus recintos en la agenda de trabajo de la visita de noviembre, o bien que se articule un calendario extraordinario de auditorías en los meses inmediatamente posteriores. Las dos corporaciones locales consideran que el ritmo de las actuaciones en sus infraestructuras demuestra un compromiso real para llegar a tiempo al corte final.
El calendario aprieta y la cuenta atrás para definir los detalles operativos del torneo comenzará a acelerarse a partir de este otoño. Con los tres países anfitriones ajustando sus planes de inversión y conectividad, la federación española busca blindar su peso en el reparto de partidos, garantizando que el torneo tenga presencia territorial tanto en el arco mediterráneo como en el noroeste peninsular.
Tanto en la capital del Turia como en la ría viguesa existe la firme convicción de que la carrera mundialista no está cerrada y de que el tren de 2030 todavía ofrece una parada accesible. La conjunción entre el respaldo federativo y el avance tangible de las obras situará a ambos proyectos bajo la lupa de los inspectores internacionales, decididos a comprobar si la promesa de once sedes españolas se convierte en realidad.
El desenlace de la inspección técnica de noviembre marcará el destino de dos ciudades que se resisten a quedar al margen de la mayor fiesta del fútbol planetario. Con el Nou Mestalla y Balaídos en plena transformación y los despachos trabajando a contrarreloj, Valencia y Vigo redoblan su apuesta convencidas de que tienen argumentos de sobra para subirse a la foto oficial del Mundial 2030. @mundiario