Quien lea el título de este artículo pensará que se trata de una broma periodística. Pero la intención no es humorística, sino de representación de una hipótesis que puede parecer extraña.
De esta manera, el fracaso en las negociaciones entre Frente Amplio y Podemos alimenta las esperanzas a la izquierda a corto y medio plazo: del mismo modo que en política 2+2 no siempre son 4 (las coaliciones, por ejemplo), pues 2/2 puede dar 4. Es decir, un espacio enormemente dividido y desacreditado puede alimentar al más fuerte del bloque ideológico (PSOE-PSC) a través del llamado voto útil.
Como sabemos, a lo largo de estos días la izquierda alternativa posmoderna (Movimiento, Sumar, Comuns, Más Madrid, IU y Podemos) ha protagonizado un desagradable espectáculo de mediocridad arribista, cainismo y de fariseísmo político en el que han hablado más de los “quiénes” que del “qué programático”. Los resultados han sido la aceptación de la atomización electoral, por un lado; y la constatación, una vez más, del alejamiento respecto a la mayoría social de la que dicen ser representantes, por otro lado.
¿Pero por qué este fracaso puede ser beneficioso para la izquierda?
1. El 29-N prácticamente todo el voto socialista se concentrará en PSOE y en la “izquierda territorial”: BNG, EHB, ERC, PSC, CHA, Compromis, Més y Adelante Andalucía. En consecuencia, es posible que Podemos ni obtenga representación en Madrid y que el posterrejonismo únicamente lo consiga en la circunscripción capitalina y en Barcelona.
2. La concentración del sufragio en PSOE-PSC y el avance de Vox hará que el sanchismo recupere la primera posición, incluso aunque PP-Vox puedan llegar a la cifra mágica de 176/350. En este sentido, es poco probable que la izquierda aguante. Pero, al menos, la derrota será más digna, y sin descartar aún la remontada. Además, con esta concentración de voto en Pedro Sánchez y en las fuerzas territoriales, por un lado, y mediante el pacto PSOE-Frente Amplio en el Senado, por otro, la reforma constitucional ordinaria (art. 167 de la CE) de signo azul (210/350 congresistas, 160/266 senadores más referéndum vinculante con más “síes” que “noes”) queda prácticamente descartada. A diferencia de antaño, esta vez es la derecha parlamentaria estatal la que previsiblemente estará más dividida (PP, Vox y, quizá, SALF, que pudiere entrar por Madrid).
3. El más que previsible fracaso electoral de Movimiento Sumar, IU y Podemos el 29-N conllevará, en estas fuerzas estatales, un futuro parecido al de Ciudadanos. Pues no es en absoluto descartable que ninguna de estas formaciones obtenga representación parlamentaria, ya que el peso yolandista capitalino lo ejerce Más Madrid, mientras que en la provincia condal lo hace Comuns. Consecuentemente, este contexto abre las puertas al nacimiento de un nuevo partido de izquierda alternativa, pero con nuevas figuras políticas y con una solidez organizativa mucho más sólida, al estilo de las viejas PCE e IU -aunque manteniendo el componente ideológico posmocapitalista, en contraposición al neomarxismo de Carrillo y Anguita-. También debemos estar atentos a los movimientos en las fuerzas de izquierdas antiwoke (Frente Obrero, Izquierda Española o Soberanía y Trabajo), de corte regeneracionista-transversal (Iustitia Europa) o animalista (PACMA), las cuales pueden aprovecharse del desastre existente en el espacio de Sumar-IU-Podemos.
En resumen, si aplicamos un análisis DAFO a la actual situación de la izquierda en España, apreciamos notorias debilidades y amenazas, pocas fortalezas, pero también importantes oportunidades de crecimiento coyuntural y estructural a corto y medio plazo: la izquierda (incluyendo al PNV) aún tiene algunas opciones de sumar mayoría absoluta en ambas cámaras, mientras que el anguitismo ideológico-organizativo (en su versión progresista, clásica o rojiparda) tiene una gran oportunidad de crecimiento político a partir de 2027.
En conclusión, el 29-N puede suponer un final de ciclo en la izquierda alternativa estatal: el wokismo ha fracasado social, organizativa, ética y electoralmente. @mundiario