Juan Carlos Hernández Nieves
La historia de la llegada a lo que hoy es Tequisquiapan de la comitiva de alianzas del cacicazgo otomí de Jilotepec con los españoles, ya ha sido tratada en otras obras que bien valen la pena releer, y valen la pena porque existen distintas versiones y anécdotas que están tergiversadas para nuestro entendimiento. Primero, que el hoy nombrado Barrio de La Magdalena no es el sitio más antiguo, pero debemos estudiar lo que territorialmente fue aquel poblamiento que surge en el siglo XIV, en un inicio era una sola mancha poblacional que abarcaba los hoy llamados Barrio de San Juan, Tepetates y Barrio de La Magdalena, las casas más antiguas se comenzaron a construir en el llamado Barrio de San Juan, evidentemente no existía la división de barrios, pues repito, era una sola mancha poblacional.
Resulta importante señalar que en el hoy llamado Barrio de La Magdalena había una construcción que llamó la atención a las comitivas “conquistadoras” en el siglo XVI, esta construcción era un temazcal prehispánico, también entendamos que no existían carreteras trazadas ni caminos como los conocemos actualmente, su recorrido era por los cerros y veredas, y que antes de llegar al punto del temazcal ya habían bautizado algunos naturales en Fuentezuelas, es decir, que en este lugar también existía un poblamiento. Por eso las crónicas dicen que “…llegaron por el rumbo de Fuentezuelas…” y el nombre del poblamiento no era tal, sino “Ysiltepeque” hoy Fuentezuelas.
Pero, ¿cómo eran las conquistas que se realizaban?, un sacerdote se adelantaba a los próximos sitios y era este quien daba un reporte a las comitivas para analizar la llegada la adhesión del territorio a la corona, también debemos apuntar que los primeros bautizos no eran propiamente un acto sacramental sino un acto político, es decir, era un acto para aceptar el vasallaje ante el rey.
Así fue que aquel 24 de julio de 1551 siendo llamados por el atractivo del temazcal que ya les había sido anunciado, decidieron que ahí sería el punto más propicio (pero no así el más antiguo) para el acto de “fundación”, llamando a este nuevo pueblo como Santa María de la Asunción y de las Aguas Calientes.
No perdamos de vista la construcción prehispánica, pues después de designar a las primeras autoridades, medir el nuevo pueblo, celebrar la primera misa y bautizar a los naturales, los “conquistadores” dejaron la enmienda de construir su templo, y es ahí, donde el temazcal se convirtió en la primera capilla para la veneración, es decir, el antecedente del actual Templo de Santa María Magdalena surge desde el temazcal prehispánico.
A partir de ese momento se comenzó con la construcción de la primera capilla, que también debemos aclarar, no es la que hoy se menciona como la capilla de la Magdalena, es la pequeña sacristía que se encuentra a un costado de la bóveda de cañón actual, dicha capilla se construyó y permaneció hasta el siglo XVIII, en aquella primera mitad del siglo XVIII se construyó una ampliación de la capilla, pero como la primera tenía la puerta de acceso con miras al sur, la ampliación se diseñó de tal manera que la puerta principal estuviera al oeste, por tal motivo se construyó una bóveda de cañón más alta y amplia; el diseño fue proyectado para las futuras construcciones, toda vez que después de terminada la primera etapa de la bóveda de cañón con la cúpula que abarca el presbiterio en dirección al oeste, solamente fueron cerca de 30 metros su expansión. En esta etapa se erigió como parroquia en el templo del hoy Barrio de La Magdalena; a ciencia cierta no se tiene el registro exacto de la erección, pero sí se tiene el primer registro que se dio el 21 de agosto de 1716 de un bautismo a un niño indio hijo natural llamado Juan Benito Hernández, hijo de Pascual, lo bautizó el vicario presbítero eclesiástico don Pedro de Arteaga. Posteriormente la sede parroquial se trasladó al Templo Parroquial que actualmente conocemos, en la plaza principal de Tequisquiapan.
Es hasta inicios de la segunda mitad del siglo XVIII, que se marca y edifica el frontis, específicamente se inicia en 1715 construyendo una barda de frontis y dejando la puerta principal, es decir, solamente se realizó un muro, el del frontis, y hacia atrás, hacia la cúpula y bóveda, se dejó un espacio libre para la segunda etapa de la bóveda de cañón, estas obras se dieron siendo párroco don Bartolomé Sánchez, la construcción del arco de la puerta se atestigua con una placa de piedra labrada en la parte trasera del templo. Se construyó también el primer atrio que era de adobe, en dicho atrio se encontraba el mezquite donde se dio la primera misa y la cruz desde donde se midió el primer pueblo con las 500 varas castellanas a los 4 puntos cardinales, la nueva estructura de la cruz atrial fue terminada el 8 de agosto de 1758 y específicamente se termina esta etapa en el año de 1767.
El tiempo pasó y la construcción quedó inconclusa hasta el siglo XX, la buena voluntad de los vecinos del barrio y en general del municipio de Tequisquiapan es que se forma el comité pro construcción del Templo de Santa María Magdalena en donde estaban involucrados don David Ugalde, Catalina Ugalde, Concepción Pacheco, el entonces presidente municipal doctor Carlos Hernández Ortiz y el sector vecinal de La Magdalena, personas como José Cruz Camacho, J. Isabel Arroyo, Galdino Hernández, Sabas Chávez, Miguel Cruz, Telesforo Trejo, Federico Anguiano, Benjamín González, Crispín Valencia, J. Dolores Aranda y una lista interminable que sería injusto pretender hacer la lista completa. En el departamento de obras públicas se encontraba el arquitecto Rodolfo González Olloqui, quien junto con los involucrados supervisó los trabajos de ampliación del templo.
Así fue que se continuó con la bóveda de cañón hasta integrarla con la primera parte, se utilizó piedra de la región para el campanario, la descripción es la siguiente: Tiene un atrio de construcción reciente, fabricado con muros de piedra y remata con segmentos de arco invertido y reja de hierro. Hay dos portadas de acceso; la primera por el lado poniente y la segunda por el norte. En el centro se encuentra un basamento con la cruz, elaborada en cantería. La fachada principal es de un cuerpo, rematada de forma mixtilínea con una espadaña de vano hexagonal y dos hornacinas a los lados. El paramento muestra dos vanos; el de la planta superior corresponde al coro, es vertical con cerramiento de medio punto, formado por ocho dovelas y la clave y el de acceso, con enmarcamiento formado por una basa de reminiscencias platerescas, al igual que la imposta y jambas lisas, diseñadas por dos bloques de cantera.
En este jambaje aún se aprecian vestigios de la policromía original en tonos rojos. Flanquea por el lado izquierdo, un basamento de torres con escalera helicoidal elaborada en cantería, con acceso por el lado norte. Sobre éste hay un campanario de dos cuerpos, de planta cuadrada con un vano con cerramiento de medio punto por cada una de sus caras. Al parecer esta sección del basamento, los campanarios y la parte superior de la fachada fueron reconstruidos o completados con posterioridad al resto del Templo. Las fachadas laterales presentan su paramento dividido en cuatro tramos por medio de contrafuertes; en los dos primeros hay vanos de ventana con cerramiento de medio punto y abocinamiento hacia el exterior; en el cuarto, del muro norte, se localiza la sacristía cuyo acceso mira hacia el poniente y muestra un vano con jambaje fabricado en cantería gris. En la lateral sur, a partir del tercer tramo, se construyeron recientemente crujías; la del lado oriente corresponde al muro testero, con ábside ochavado. La planta arquitectónica es de nave única, dividida en cuatro tramos y el ábside, por medio de pilastras, sobre las que se desplantan arcos fajones, todo elaborado en cantería gris. En el primer tramo se localiza el acceso principal (descripción realizada por el INAH)
En el año 1991 se colocó una placa en la parte trasera del templo en conmemoración del aniversario 440, así también se implementó la puesta en escena de la obra de la Fundación, en donde participaron los vecinos del mismo barrio. (La placa del 440 aniversario fue robada a finales de septiembre del año 2022). En ese mismo año 1991 se colocó también una fuente en la zona trasera por debajo de la placa conmemorativa. En el año 2001 al conmemorarse los 450 años del acto de fundación se colocó una placa de cantera en el jardín frente al atrio denominado “Jardín Fundación”. Llega el año 2011 y al celebrarse los 460 años del acto de fundación se traslada la fuente colocada atrás, y se coloca en la parte anexa al Templo, dentro del atrio, esto para darle mejor mantenimiento y resguardo de posibles actos vandálicos.
En abril del año 2019 se inauguró el reloj que se ubica en lo alto central del Templo, así también el 2 de febrero del año 2025 se le puso y dio inicio a la musicalización del mismo.
La historia del Templo es ardua, es amplia y en ese sentido debemos ir en la dirección de su recurrente investigación, esta primera semblanza corresponde a una indagatoria para la posteridad y sus nuevos descubrimientos y vicisitudes

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