Entre historia, cuero y tradición, ha transcurrido la vida de Braulio Santos, encargado de la talabartería “El Caballo Mexicano”, un negocio con 113 años de antigüedad ubicado en el corazón del Centro Histórico, reconocido por la fabricación de mochilas de vaqueta, populares en escuelas durante las décadas de 1970 y 1980.
El origen del taller se remonta a 1913, cuando su abuelo, quien también se llamaba Braulio Santos, fundó el negocio tras aprender el oficio de talabartero desde joven y migrar de su pueblo natal a Puebla y posteriormente, a la Ciudad de México.
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En plena Revolución, comenzó elaborando sillas de montar y accesorios para caballos, que en ese entonces eran esenciales como medio de transporte y herramienta de trabajo.
“Esos productos para caballo eran herramientas indispensables en aquel tiempo”, comentó Braulio, en entrevista con 24 HORAS.
Apenas cinco años después, el fundador falleció, dejando a siete hijos huérfanos. Fue su hermana quien asumió la responsabilidad de criarlos y mantener vivo el negocio, pese a no tener experiencia en el oficio.
En 1940 se crea un nuevo modelo de mochilas escolares
Con el tiempo, el padre de Braulio tomó las riendas a los 15 años, permitiendo que su tía se enfocara en el cuidado de los menores.
Fue él quien, en la década de 1940, transformó el rumbo del negocio al crear un nuevo modelo de mochilas escolares elaboradas con vaqueta, cuero de res caracterizado por su resistencia.
En una época en la que predominaban materiales como la lona o el cartón, estas mochilas destacaron por su durabilidad y resistencia, lo que rápidamente las hizo populares en todo el país.
“El éxito fue tal, que otros negocios comenzaron a replicarlas, y se volvieron un artículo común en las escuelas”, recordó Braulio.
En 1981, su padre enfermó, lo que llevó a Braulio a tomar una decisión: continuar con la tradición familiar y hacerse cargo del taller.
“Mi papá estaba enfermo y decidí dejar mi profesión para dedicarme de lleno al negocio y apoyar a mi padre. Yo soy ingeniero civil de profesión y tenía 14 años trabajando”, recordó.
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A más de un siglo de su fundación, “El Caballo Mexicano”, ubicado en avenida José María Pino Suárez 27, se mantiene como un referente en artículos de piel y charrería, ofreciendo cinturones, carteras, bolsas, portafolios y la emblemática mochila de vaqueta.
Aunque su uso escolar ha disminuido, la mochila sigue vigente. “Hoy, la buscan por nostalgia o clientes extranjeros para distintos usos”, señaló.