Le llamaban El Pequeño Maestro, apodo que se ganó por su estatura (1.54) y su fina técnica en el ring de box. Uno de los últimos Héroes de la Península, Miguel Canto Solís, perdió la vida ayer a los 78 años de edad en su domicilio de la ciudad de Mérida, Yucatán.
Fue en la colonia Jardines de Miraflores donde partió el boxeador que en 1998 ingresó al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, en Canastota, Nueva York, distinguido por su carrera donde acumuló 74 peleas en total, 61 ganadas (15 por la vía del nocaut), nueve derrotas y cuatro empates en la división de Peso Mosca.
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Esa distinción no fue casualidad, pues El Pequeño Maestro fue el primer campeón yucateco, luego que ese 8 de enero de 1975, cuando venció en Sendai, Japón, al púgil Shogui Oguma y consiguiera el cinturón verde y oro del Consejo Mundial de Boxeo.
Apenas en enero de 2025 cumplió 50 años de esa hazaña, hecho que recordó el gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, quien lo visitó en su domicilio, en la que fue una de sus últimas apariciones públicas. Desafortunadamente, una enfermedad crónico-degenerativa fue el rival que venció al boxeador, quien fue pupilo en sus inicios de Jesús Cholain Rivero (qepd), formador de campeones, quien también tuvo en su gimnasio a Oscar de la Hoya, otrora monarca mundial.
La leyenda de Miguel Cano
Canto Solís nació el 30 de enero de 1948, pero su leyenda en el ring inició el 5 de febrero de 1969 al enfrentar a Raúl Hernández. Aunque ese debut resultó en una derrota, su disciplina lo llevó años adelante a los escenarios más importantes del orbe. Tuvieron que pasar seis años, para que pudiera apoderarse del Campeonato Mundial Mosca, corona que defendió exitosamente en 14 ocasiones, que le ayudó a consolidar un reinado que se extendió por cuatro años.
Su dominio terminó en 1979, cuando cayó ante el coreano Chan Hee Park.
Finalmente, el ídolo se despidió de los cuadriláteros el 24 de julio de 1982 en una función realizada en el desaparecido Parque Jardín Carta Clara, en su natal Mérida.
Miguel Canto deja un legado en el deporte yucateco, por lo que permanecerá en la memoria de los aficionados del box y de la ciudadanía que podrá observar el homenaje que se le hizo en vida con un busto colocado en el cruce de la avenida Circuito Colonias con Alemán, donde su nombre aparece grabado con letras de oro.
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Lo que debes saber:
De pequeño soñaba con jugar béisbol, pero a la edad de 14 años su objetivo de vida cambió cuando su hermano mayor lo llevó, en la década de los 60, a ver a los entonces dos héroes del boxeo local de Mérida, Silverio Ortiz y Carlos Navarrete.
La historia de Canto fue llevada al cine con un documental titulado Los últimos héroes de la Península, donde también se comenta la vida de los boxeadores, Gustavo Guty Espadas, Freddie Chato Castillo, Lupe Madera y Juan Herrera.