Al más puro estilo de Angélica Rivera, ahora resulta que Fernanda Tapia tuvo que salir a explicar los 25.4 millones de pesos reportados en su declaración patrimonial. La directora de Radio Educación aclara que no se trata de su salario como funcionaria: de acuerdo con su explicación, 19.7 millones provinieron de la venta de una vivienda. Dice que con esa operación liquidó la hipoteca y después compró al contado otra propiedad de menor valor, registrada en 10.45 millones de pesos. ¿Y de sueldo? Por su cargo público reportó ingresos netos anuales por 1.84 millones de pesos. Porque una cosa es tener 25.4 millones reportados… y otra muy distinta que esos 25.4 millones sean lo que ganas como funcionaria.
En el Senado mexicano también tuvieron su propio capítulo de puertas cerradas. La senadora Paloma Sánchez y un grupo de ciudadanos acudieron a la Cámara Alta para entregar una petición respaldada por 20 mil firmas, con la que solicitan la separación del cargo del legislador Enrique Inzunza, a quien señalan por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. ¿El detalle? Les impidieron el paso al recinto legislativo. Mucho escándalo por los bloqueos afuera de la Casa Blanca, pero parece que en el Senado mexicano tampoco estaban muy interesados en abrirles la puerta
La creación de la mayor desaladora de América Latina en Baja California está siendo celebrada por muchos, pero hay un detalle que no debería pasar desapercibido: La empresa que ganó el concurso es Cox, sí, la misma que adquirió los activos de Iberdrola en México; esa empresa española que durante el gobierno de AMLO fue objeto de fuertes críticas por su participación en el sector eléctrico. ¿Por qué la participación de una empresa española era cuestionable cuando se trataba de generar electricidad, pero ahora no parece serlo cuando se trata de un recurso tan estratégico como el agua? Al final, el argumento termina siendo el mismo: cuando no hay suficientes empresas nacionales con capacidad para desarrollar proyectos de esta magnitud, se recurre a compañías extranjeras. Mucho discurso sobre soberanía y participación nacional… pero a la hora de hacer las obras, parece que la realidad es otra.