El cáncer de mama sigue detectándose demasiado tarde en México. Más de seis de cada diez casos son diagnosticados cuando la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), una situación que reduce las posibilidades de recibir tratamientos menos complejos y evidencia las dificultades que enfrentan miles de mujeres para acceder a atención médica oportuna.
El problema adquiere una dimensión todavía mayor al revisar las estadísticas de mortalidad. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 se registraron 8 mil 451 fallecimientos por cáncer de mama en México, de los cuales 8 mil 384 correspondieron a mujeres y 67 a hombres. Esto representa un promedio cercano a 23 muertes diarias, mientras que la tasa de mortalidad entre mujeres de 20 años y más aumentó de 15.7 a 18.7 por cada 100 mil habitantes entre 2015 y 2024.
En vísperas del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, estas cifras muestran que el desafío va mucho más allá de promover campañas de autoexploración. La oportunidad de detectar la enfermedad, confirmar un diagnóstico, comenzar el tratamiento y recibir acompañamiento durante la recuperación sigue siendo determinante para miles de pacientes.
¿Por qué tantos casos de cáncer de mama se detectan tarde?
Detrás de los diagnósticos tardíos existen distintos obstáculos. El INCan identifica una cobertura insuficiente de mastografías, especialmente en comunidades rurales, así como desigualdades en el acceso a tratamientos especializados.
Esto significa que el problema no termina cuando una mujer logra realizarse un estudio. Si aparece alguna anomalía, necesita recibir los resultados, acudir a una valoración, realizarse los estudios complementarios y, cuando corresponde, confirmar el diagnóstico mediante una biopsia.
Cada una de estas etapas requiere personal capacitado, equipo médico y coordinación entre instituciones. Si alguna falla, el inicio del tratamiento puede retrasarse, incluso cuando la paciente ya buscó atención.
Para responder a este problema, en mayo de 2026 la Secretaría de Salud presentó el Protocolo Nacional de Atención Médica (PRONAM) de Cáncer de Mama, destinado a homologar los criterios de atención y reducir los tiempos de diagnóstico y tratamiento.
El plan federal contempla una inversión de 8 mil millones de pesos entre 2026 y 2027 para adquirir mastógrafos y ultrasonidos, además de desarrollar centros especializados de diagnóstico.
La incorporación de mastografías digitales y herramientas de inteligencia artificial representa una oportunidad para mejorar la detección de anomalías. Sin embargo, estos avances tienen límites cuando las pacientes enfrentan dificultades para acceder a los servicios médicos.
Al respecto, Marina Santillo, directora comercial de Servicios para GE HealthCare México, advierte que, sin acceso a los estudios, interpretación oportuna y continuidad de la atención, “una imagen de mayor calidad no modifica el momento en que la paciente empieza su tratamiento”.
Las señales de cáncer que pueden aparecer sin un bulto
Uno de los riesgos de asociar el cáncer de mama exclusivamente con la aparición de una bolita es que otras manifestaciones pueden pasar inadvertidas.
La doctora Tina Hieken, cirujana oncóloga del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic, advirtió recientemente sobre el cáncer de mama inflamatorio, una variante poco frecuente que puede evolucionar rápidamente sin producir un bulto palpable.
En estos casos, la enfermedad puede manifestarse mediante enrojecimiento, cambios de coloración, sensación de calor, hinchazón o alteraciones en la textura de la piel, que llega a presentar una apariencia similar a la cáscara de una naranja.
El problema es que estos síntomas también pueden confundirse con infecciones u otras enfermedades benignas de la mama, como la mastitis. Por ello, cuando los cambios aparecen y progresan rápidamente, requieren una valoración médica oportuna.
De acuerdo con Mayo Clinic, el cáncer de mama inflamatorio representa aproximadamente entre el 1% y el 5% de los diagnósticos de esta enfermedad, pero se le atribuye alrededor del 10% de las muertes por cáncer de mama en las estadísticas citadas por la institución. Estos porcentajes no corresponden específicamente a México.
Aunque se trata de una variante poco frecuente, su comportamiento recuerda que la ausencia de un bulto no descarta el cáncer y que cualquier cambio persistente o sospechoso debe revisarse sin esperar a la siguiente mastografía programada.
Mastografías: ¿cuándo hacerlas y dónde solicitar atención?
En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda la autoexploración mensual a partir de los 20 años y la exploración clínica anual desde los 25. Para mujeres de 40 a 69 años sin síntomas, su programa de detección contempla una mastografía cada dos años.
Sin embargo, la periodicidad puede modificarse de acuerdo con los antecedentes familiares, el riesgo individual y la valoración médica. También es importante distinguir la mastografía de detección, dirigida a personas sin síntomas, de los estudios diagnósticos indicados cuando ya existe una anomalía.
Las derechohabientes del IMSS pueden solicitar orientación en los módulos PrevenIMSS de sus Unidades de Medicina Familiar. También existen servicios de mastografía y diagnóstico en el ISSSTE, el INCan y las Unidades de Especialidades Médicas para la Detección y Diagnóstico del Cáncer de Mama (UNEME-DEDICAM), entre otras instituciones públicas.
La autoexploración permite reconocer cambios y buscar atención, pero no sustituye la mastografía ni los estudios indicados por personal médico. De igual forma, un resultado sospechoso no significa automáticamente que exista cáncer: la confirmación requiere una evaluación especializada y, cuando procede, una biopsia.
Después del cáncer: la reconstrucción mamaria que muchas desconocen
Superar una cirugía contra el cáncer de mama puede abrir otra etapa de recuperación. Para algunas mujeres que han pasado por una mastectomía, conocer sus posibilidades de reconstrucción es importante tanto desde el punto de vista físico como emocional.
Sin embargo, esta alternativa no siempre es conocida por las pacientes.
“Lo primero es que no se conoce que se puede reconstruir”, explicó a Publimetro el doctor José Romeo Castillo, cirujano plástico, estético y reconstructivo.
De acuerdo con el especialista, algunas mujeres concluyen la etapa quirúrgica de su tratamiento sin recibir suficiente orientación sobre las posibilidades de reconstrucción. A este desconocimiento se suman las limitaciones económicas y las dificultades para identificar hospitales o campañas donde puedan solicitar apoyo.
Castillo señaló que existen servicios de cirugía reconstructiva dentro del sistema público de salud y campañas impulsadas con la participación de especialistas y organizaciones civiles. Por ello, recomendó que las pacientes busquen orientación mediante sus equipos de oncología, que pueden facilitar el contacto con cirugía plástica reconstructiva.
El panorama incluye esfuerzos institucionales recientes. El Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” informó el 15 de octubre que realiza un promedio de 85 reconstrucciones mamarias anuales y que tiene programada la atención de 135 pacientes durante las jornadas especiales de octubre de 2026.
Su jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva, Raymundo Torres Piña, explicó que el hospital cuenta con un programa permanente que permite ofrecer procedimientos durante todo el año.
La reconstrucción puede efectuarse durante la misma operación en la que se retira la mama o en una intervención posterior, dependiendo del tratamiento oncológico y de las condiciones de salud de cada persona. Las técnicas incluyen implantes y procedimientos que utilizan tejidos de la propia paciente.
No obstante, reconstruirse no es una obligación ni una condición para recuperarse emocionalmente. Algunas mujeres deciden hacerlo, otras prefieren utilizar prótesis externas o mantener el pecho plano. Lo fundamental es que conozcan las alternativas, sus posibles complicaciones y los beneficios, y puedan decidir libremente.
8,451 muertes por cáncer de mama en 2024.
De ellas, 8,384 correspondieron a mujeres y 67 a hombres.
Información preliminar del INEGI, difundida en octubre de 2025.
Más allá de octubre: una atención que no puede interrumpirse
El desafío también consiste en comprender que el cáncer de mama no responde a una sola causa. La edad, los antecedentes familiares y determinados hábitos pueden influir en el riesgo de desarrollar la enfermedad, aunque no todas las personas que reciben un diagnóstico presentan factores de riesgo identificables.
“El cáncer es una enfermedad multifactorial en la que intervienen elementos genéticos y diversos procesos biológicos”, señaló el doctor Hugo Palafox, vicepresidente de Ciencia de Immunotec, durante un encuentro dedicado a la prevención de esta enfermedad.
La pregunta de fondo, después de años de campañas de concientización, es cómo garantizar que más mujeres puedan pasar de la detección a la atención especializada sin demoras innecesarias.
Identificar una anomalía es apenas el primer paso. El desafío para México sigue siendo que cada paciente reciba un diagnóstico confirmado, tratamiento oportuno y acompañamiento durante su recuperación, independientemente de su lugar de residencia o situación económica.
3 preguntas a:
José Romeo Jr. Castillo Moreno. Cirujano plástico estético y reconstructivo. | Source : CortesíaJosé Romeo Jr. Castillo Moreno. Cirujano plástico estético y reconstructivo.
¿Qué implica la reconstrucción mamaria para una mujer que ha superado el cáncer de mama?
“Para ellas, para las personas que han sufrido cáncer de mama, es cerrar el ciclo y regresar a su feminidad que el cáncer les quitó. Una reconstrucción mamaria, el impacto mental en una persona puede ser tanto que hasta le impulsa a seguir creciendo, a seguir haciendo sus actividades, desarrollarse como mujer, volverse a ver en el espejo y sentirse cómoda con ella misma”.
¿Cuáles son los principales obstáculos para acceder a una reconstrucción mamaria en México?
“Lo primero es que no se conoce que se puede reconstruir. Generalmente el tratamiento inicia con un diagnóstico, se va al quirófano, se retira la mama afectada y la paciente ya no avanza en el proceso”.
“La verdad es que a veces el recurso es insuficiente y también es que muchas veces desconocen las vías por las cuales pueden llegar a los centros de reconstrucción mamaria que hay en todo el país y a las campañas de reconstrucción mamaria que tenemos nosotros como cirujanos plásticos nacionales”.
¿Dónde pueden informarse las pacientes sobre las campañas de reconstrucción mamaria?
“De la mano del oncólogo que las ha venido apoyando, de su oncólogo quirúrgico, ahí es cuando el oncólogo generalmente hace el enlace con los cirujanos plásticos y entonces nosotros empezamos a informar”.
“Hay que entrar a la página de la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva y ahí nosotros tenemos información relevante, con información de las campañas”.