
Una investigación interna de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) encendió alertas sobre la posible infiltración del crimen organizado dentro de las fuerzas armadas. De acuerdo con documentos filtrados por el colectivo Guacamaya, casi cuatro mil elementos militares habrían sido identificados con posibles vínculos delictivos entre 2012 y 2018.
El análisis, retomado por el medio RíoDoce, se basa en una tesis de Maestría en Seguridad Nacional presentada en 2021 por un coronel de infantería. El documento advierte que la presencia de estos elementos representó un riesgo tanto operativo como para la seguridad nacional.
La información pone en perspectiva un problema que, aunque no es nuevo, adquiere otra dimensión al cuantificarse y documentarse desde el interior de la propia institución militar.