Los pasajeros de avión en Estados Unidos tendrán que esperar hasta febrero de 2027 para conocer la aplicación de una nueva clasificación federal que cambia la manera en que las aerolíneas reportan las causas de retrasos y cancelaciones. La norma, prevista inicialmente para el 19 de octubre de 2026, fue aplazada por el Departamento de Transporte (DOT) para dar tiempo a actualizar los sistemas de registro.
El cambio contempla 10 situaciones que dejarán de registrarse bajo la categoría de incidencias atribuibles a las compañías aéreas. Entre ellas figuran la limpieza extraordinaria de una aeronave tras el fallecimiento de un pasajero, los daños provocados por condiciones meteorológicas o sabotaje, determinados fallos de sistemas de equipaje de terceros, los ciberataques bajo ciertas condiciones y las emergencias médicas ajenas a la aerolínea.
La lista también incluye fallos repentinos de sistemas federales que afecten a la seguridad, frenos sobrecalentados por una emergencia, expulsiones de pasajeros conflictivos y cierres de aeropuertos por fenómenos meteorológicos o actividad volcánica. Otro supuesto relevante son las tareas de mantenimiento obligatorio que no estaban previstas antes del vuelo.
¿Cómo puede afectar a los pasajeros?
La modificación se centra en la forma en que las aerolíneas reportan las causas de las interrupciones. Al separar estos casos de los retrasos considerados bajo control de la compañía, las estadísticas podrían mostrar una reducción de las incidencias atribuidas directamente a las aerolíneas, aunque los pasajeros sigan experimentando los mismos inconvenientes.
El efecto práctico podría reflejarse en la asistencia que ofrecen las compañías, como vales para comida, alojamiento u otras ayudas durante una interrupción. Sin embargo, la nueva clasificación no elimina por sí misma una obligación de asistencia ni establece que los pasajeros pierdan automáticamente esos apoyos. Las condiciones pueden variar según la aerolínea y las circunstancias del incidente.
Las cifras de la Oficina de Estadísticas del Transporte (BTS) muestran la dimensión del problema: entre julio de 2025 y julio de 2026, aproximadamente 76% de los vuelos programados llegaron a tiempo, lo que significa que cerca de una cuarta parte no lo hizo. En julio de 2026, la proporción de llegadas puntuales fue de 69.4%.
Los reembolsos se mantienen
La nueva clasificación no elimina el derecho a solicitar un reembolso por la parte no utilizada de un viaje cuando la aerolínea cancela un vuelo o realiza un cambio significativo en el horario o itinerario y el pasajero decide no aceptar la alternativa ofrecida. Este derecho es distinto de la asistencia con comidas, hoteles o compensaciones adicionales.
Entre las medidas que han generado controversia están las iniciativas para facilitar que las familias se sienten juntas sin pagar cargos adicionales y para establecer obligaciones de compensación por interrupciones de vuelos.
Por ahora, el cambio normativo no significa que las aerolíneas dejen de ser responsables de cualquier retraso incluido en estas categorías. Lo que modifica es la clasificación federal con la que se reportan las causas. Su aplicación está prevista para los retrasos y cancelaciones ocurridos a partir del 1 de enero de 2027, con entrada en vigor formal del requisito de reporte el 1 de febrero.