
La violencia implantó el miedo suficiente para que las familias no puedan salir a buscar a los hijos, hijas, madres, padres, hermanos, hermanas que fueron desaparecidos.
En Taxco no existe un colectivo de familiares de desaparecidos, pese a que las desapariciones se cuentan por cientos y, lo peor, que no paran.