Que una ciudad nos guste no significa necesariamente que disfrutemos pasar tiempo en ella. Una investigación internacional encontró que 73% de las personas encuestadas valora positivamente los centros urbanos, pero solo 47% los visita al menos una vez por semana y 30% permanece más tiempo del necesario. Esta diferencia plantea una pregunta para las grandes ciudades mexicanas: ¿qué necesitan mejorar para ofrecer una mejor calidad de vida?
En la Ciudad de México, 87% de los participantes considera que la capital ofrece una gran experiencia urbana. Sin embargo, apenas 40% evalúa positivamente la seguridad, 52% el transporte público y 54% el bienestar. Además, la percepción favorable de su habitabilidad cayó de 81% a 71% entre 2025 y 2026.
Guadalajara también muestra fortalezas: 82% de los encuestados destaca la autenticidad de sus principales distritos, 80% los considera memorables y 78% disfruta recorrerlos a pie. En Monterrey, 74% reconoce su autenticidad y considera agradable caminar por ellos, mientras que 65% los percibe como espacios acogedores.
Los resultados forman parte de City Pulse 2026: The Downtown Report, una investigación de Gensler que reunió las opiniones de más de 35 mil habitantes de 75 ciudades. El informe analiza cómo la seguridad, la movilidad y los espacios públicos se relacionan con la experiencia urbana.
En entrevista con Publimetro, Emma Grün, líder global del área de práctica de Ciudades y Diseño Urbano de Gensler, explicó que el éxito de una ciudad no debería medirse únicamente por cuántas personas llegan a sus calles, comercios u oficinas, sino también por las condiciones que encuentran para permanecer y disfrutar esos lugares.
Una ciudad atractiva no siempre es fácil de habitar
La contradicción entre disfrutar una ciudad y contar con buenas condiciones de vida resulta especialmente visible en la capital mexicana.
Mientras en CDMX la percepción positiva de la experiencia urbana aumentó siete puntos porcentuales entre 2025 y 2026, hasta alcanzar 87%, la evaluación favorable de la habitabilidad retrocedió diez puntos, hasta 71%.
Sin embargo, también existen cambios positivos. Entre integrantes de la generación Z, la valoración favorable de la experiencia urbana pasó de 65% a 85%. Entre las mujeres aumentó de 77% a 89%, superando el 83% registrado entre los hombres.
Grün considera que estas diferencias merecen investigarse para identificar posibles aprendizajes para otras ciudades mexicanas. No obstante, aclaró que el estudio no determina qué políticas o acontecimientos explican esas variaciones.
Seguridad y movilidad, desafíos de las grandes ciudades
Aunque CDMX, Guadalajara y Monterrey tienen características diferentes, comparten desafíos relacionados con los desplazamientos, la seguridad y el uso de sus espacios públicos.
De acuerdo con el Índice de Tráfico 2025 de TomTom, la Ciudad de México registró una congestión promedio de 75.9%, equivalente a 184 horas perdidas en horas pico durante el año. Guadalajara alcanzó 63.3% y 126 horas, mientras que Monterrey reportó 48% y 89 horas, respectivamente.
A ello se suma la percepción de inseguridad. Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi, en junio de 2026, 59.8% de los adultos consultados en 91 áreas urbanas consideraba inseguro vivir en su ciudad. Entre las mujeres, el porcentaje alcanzó 65.6%, frente al 52.6% de los hombres.
Aunque ambas mediciones tienen metodologías distintas de las utilizadas por Gensler, permiten dimensionar dos preocupaciones que influyen en la vida cotidiana.
Para Grün, disponer de transporte público no es suficiente: también importa la experiencia de quienes lo utilizan, desde la seguridad y la accesibilidad hasta la comodidad de los recorridos.
Ciudades para vivir, no solo para trabajar
Otro hallazgo de la investigación es que los habitantes esperan algo más de los distritos tradicionalmente destinados a oficinas y actividades comerciales.
A escala global, 41% imagina que dentro de diez años su centro urbano ideal combinará viviendas, comercios y oficinas; 34% prefiere una mayor oferta cultural y de entretenimiento, mientras que 33% busca zonas verdes y caminables, con circulación vehicular limitada.
El estudio también encontró que 42% de los participantes visita sus centros urbanos con poca frecuencia y permanece poco tiempo. Otro 27% acude regularmente, pero realiza estancias breves. En contraste, solo 19% combina visitas frecuentes con permanencias prolongadas.
Para la especialista, estos resultados muestran la necesidad de crear espacios que funcionen más allá del horario laboral, donde las personas puedan caminar, realizar compras, descansar y convivir sin necesidad de trasladarse constantemente.
Esto implica contar con calles iluminadas, sombra, asientos, transporte confiable, comercios cercanos y actividades culturales. No se trata únicamente de atraer visitantes, sino de ofrecerles razones para quedarse.
El desafío para las ciudades mexicanas es aprovechar sus fortalezas sin descuidar los servicios básicos. Porque tener calles concurridas, edificios modernos o una amplia oferta comercial no garantiza, por sí mismo, una mejor experiencia para quienes las habitan.
3 preguntas a:
Emma Grün, líder global del área de práctica de Ciudades y Diseño Urbano de Gensler
Emma Grün, líder global del área de práctica de Ciudades y Diseño Urbano de Gensler | Source : Cortesía ¿Qué revelan los datos sobre la vida cotidiana en las ciudades mexicanas?
Hay ciertas similitudes de las ciudades mexicanas, y en este caso de Ciudad de México, con el mundo, pero también hay otras diferencias. Muchas veces nos castigamos como ciudades, pero la verdad es que compartimos desafíos con muchas otras.
Una de esas similitudes es la necesidad de enfocarnos en elevar el indicador de permanencia de las personas en los espacios públicos. [...] Lo que estamos viendo alrededor del mundo es que el enfoque debería ser no solamente cuánta gente llega, sino cuánto tiempo se queda y cuál es realmente la calidad que proporciona ese espacio para permanecer.
En el caso de Ciudad de México hay una muy buena percepción de las personas sobre la experiencia de la ciudad, una de las más elevadas, de 87%. Pero cuando revisamos los indicadores que definen la permanencia encontramos resultados bajos en seguridad, transporte público y bienestar.
¿Cómo influye la percepción de inseguridad en el uso de los espacios públicos en México?
Estamos como región sufriendo mucho en el tema de la seguridad. La gente sí percibe que la calidad de vida se reduce porque tenemos una percepción muy elevada de la inseguridad.
En Latinoamérica compartimos también los desafíos relacionados con los sistemas de transporte público. Desde 2023 ya observábamos un patrón en la región donde las personas identificaban oportunidades de mejora en nuestros sistemas de transporte urbano, desde la asequibilidad hasta la percepción de seguridad y su cobertura.
Ciudad de México es una de las pocas ciudades de la región que tiene tantos sistemas de transporte, un sistema multimodal. Tal vez el enfoque al que nos invita City Pulse es pensar en la experiencia de las personas usuarias, no solamente en el sistema en sí, sino en qué está sintiendo la gente cuando sube a los diferentes medios de transporte.
¿Qué cambios deberían priorizar las autoridades para mejorar la habitabilidad de las ciudades mexicanas?
Hay un hallazgo muy importante a nivel global sobre trabajar en lugares que sean agradables para caminar. [...] Tenemos que trabajar, como punto número uno, en que sean agradables para caminar y, como punto número dos, en que permitan descubrir algo nuevo y sean acogedores.
Es un tema de sentido de pertenencia: que yo pueda caminar, sentarme en la sombra, que esté iluminado, que cada vez que vaya haya un evento nuevo, algo cultural y social que pueda ver.
También es muy interesante el cambio de uso que tienen los centros urbanos. Antes se creía que eran lugares para trabajar, donde uno accedía a oficinas o mercados. Ahora vemos una oportunidad para cambiar ese enfoque y hacer lugares que tengan más oferta después del horario laboral y sean mucho más mixtos.