HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Quadratin 18 Apr, 2026 19:19

A 10 años de emisión de alertas en Michoacán, violencia de género no cede

MORELIA, Mich., 18 de abril de 2026.- Hace casi 10 años, la Secretaría de Gobernación emitió la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVG) en Michoacán, no fue un punto final sino de partida. Un diagnóstico público de las fallas crónicas, fallas que no se han detenido, solo el primer trimestre el registro de delitos asociados a víctimas mujeres llegó a 919. 

Según las cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado, en el periodo enero-marzo, por ejemplo, la violencia familiar, donde la mayoría de las víctimas y denunciantes son mujeres con sus hijas e hijos, dejó 459 querellas, que además no se siguen de oficio, así esté en riesgo la vida de las mujeres, sus hijas, hijos o adultas mayores que están habitando en la misma casa. 

Porque en Michoacán, la violencia familiar sigue siendo una realidad extendida y compleja, con múltiples aristas: convive con la precariedad económica, normas sociales y culturales de género que normalizan el control y la agresión, que se suman a las fallas institucionales que dificultan la denuncia, la protección y la sanción. 

Muchas mujeres experimentan episodios repetidos de maltrato físico, psicológico y económico dentro de hogares donde la dependencia y el aislamiento impiden cortar la cadena de violencia. 

Por ejemplo, el consumo de alcohol a propósito de las jornadas de fútbol o porque simplemente es fin de semana o quincena. 

“Alrededor del 50 por ciento de los incidentes que registra la Policía de Morelia, que tienen que ver con riñas, alteraciones al orden público, situaciones de violencia familiar o de violencia hacia la mujer e infracciones de tránsito, son situaciones en las que vemos que existe relación de del alcohol”,  declaró el pasado mes de febrero el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Morelia, José Pablo Alarcón Olmedo.

Las barreras para superar la violencia incluyen revictimización al denunciar, ejecución insuficiente de órdenes de protección, pocos refugios y falta de seguimiento eficaz tras medidas precautorias. 

Por ejemplo, en el caso de órdenes de protección, en los últimos 100 días, la Secretaría de Seguridad Pública, a través de su agrupamiento especializado en responder a los llamados de las mujeres víctimas de la violencia, cumplimentó 300 órdenes de protección, que estan casi 200 por debajo de las 500 denuncias. 

La Red Nacional por los Derechos de la Infancia en México (Redim), informó en su página oficial que: 

“En 2024, eran mujeres el 92.8 por ciento de las víctimas de violencia sexual de entre 1 y 17 años atendidas en hospitales del país, al igual que el 87.3 por ciento de las víctimas del mismo rango de edad atendidas por violencia familiar (2025)”, dice el estudio.

Y no es para menos, el año pasado Michoacán cerró con 625 casos denunciados de abuso sexual en la entidad, de acuerdo a cifras oficiales de la Fiscalía General del Estado, lo que representa un incremento del 7.75 por ciento más que el año anterior. 

El incremento con relación al 2024 representa un total de 45 víctimas más de este delito y  este primer trimestre del 2026 llegó ya a 154 querellas. Delito en el que se estima tiene una cifra negra estimada del 90 por ciento. La cifra negra son aquellos delitos que no se denuncian o no derivan en una carpeta de investigación. 

En este tipo penal en especifico, según información extraida de carpetas de investigación de Michoacán, casi la totalidad de las víctimas adultas de abuso sexual son mujeres —un 98 por ciento—; apenas un 2 por ciento son hombres. Y detrás de esas cifras, en la gran mayoría de los casos, se impone un mismo perfil: los agresores son hombres.

El tocamiento o abuso no termina en el cuerpo: deja cicatrices en la mente y altera la construcción de la propia identidad. Cuando la agresión ocurre dentro del círculo familiar, fractura hogares: el dolor abre grietas, la indignación polariza a parientes y la desconfianza se enraiza entre quienes defienden a la víctima y quienes dudan o protegen al acusado.

En los delitos contra niñas y niños menores de 16 años, la cercanía del agresor es la regla: padrastros, abuelos y padres son los responsables en nueve de cada diez casos en Michoacán, según registros locales. Esa proximidad convierte la confianza en peligro y el hogar en un espacio donde la protección se vuelve, trágicamente, amenaza.

Y, aunque podría pensarse que el espacio de la agresión es una calle oscura, en medio de la nada y con una mujer en estado de ebriedad conviviendo con desconocidos, casi desnuda— como aparecia en antiguos programas de televisión abierta—, el sitio más recurrente no es ese: es el hogar.

Puede ser, no sé, un  domingo de semifinales o de quincena. El motivo es lo de menos, el alcohol es lo que importa, que desinhibe a las personas y lleva a situaciones de riesgo, a envalentonarse y tomar por el cabello a sus parejas. 

La televisión transmite el partido y la casa se llena de ruido y de cervezas descorchadas en el patio. Elisa— así la llamaremos a esta mujer imaginaria—intenta preparar la comida mientras su pareja, irritado por el marcador, comienza a reclamarle por haberle servido la botella fría a un amigo. La conversación sube de tono: reproches, insultos velados, pequeños empujones que buscan imponer silencio. Cuando él se levanta para cambiar el televisor a otro canal, la discusión estalla. Él la empuja contra la mesa; los platos caen y se rompen. Los vecinos oyen golpes y golpes de objetos, pero nadie interviene. Ella, aturdida, intenta protegerse con las manos; él la tomó del brazo con fuerza, le grita que “no arruines la tarde”. Pero ya se arruinó, porque aunque no se nombre, el 80 por ciento de las lesiones que ocurren en razón de parentesco son de parejas hombres a sus esposas, aunque no se tipifiquen como violencia de género.

Y cuando no es agresión física o sexual, también está la psicológica. El Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres advierte que en Michoacán el 41.45 por ciento de las incidencias muestran la violencia psicológica siendo el porcentaje más alto con 63,827 incidencias de 2014 a 2024

Y, las máximas expresiones de violencia en contra de las mujeres, feminicidio y homicidio también reportan cifras más que alarmantes. El año pasado cerró con 24 feminicidios, es decir, incrementó el 71 por ciento más con relación al 2024, además, 166 mujeres fueron asesinadas en 2025, 17 más que en 2024 y con ello un incremento del 11.40 por ciento. 

La entrada A 10 años de emisión de alertas en Michoacán, violencia de género no cede aparece primero en Quadratín Michoacán.

Contenido Patrocinado