La contundente victoria por 4-1 frente al Sevilla despejó dudas y dejó lecturas tácticas de enorme trascendencia para el futuro inmediato del Real Madrid. Entre todas las notas positivas que arrojó la tarde en Concha Espina, la actuación de Fede Valverde brilló con luz propia en una demarcación que no es la suya por naturaleza. El capitán merengue arrancó como lateral derecho y completó un choque impecable, ratificando las excelentes sensaciones que ya había ofrecido en ese mismo sector durante la épica remontada europea en el Estadio Olímpico frente a la Roma.
El rendimiento del charrúa como 2 le perfila como una solución de urgencia y jerarquía en un flanco donde ni Trent Alexander-Arnold ni Denzel Dumfries han conseguido ganarse el beneplácito unánime del cuerpo técnico ni de la grada. Si bien el internacional neerlandés apunta a la titularidad este miércoles en la Champions League ante el Leipzig para dosificar esfuerzos, la gran incógnita que desvela a la afición radica en la ubicación que reservará José Mourinho para el Halcón de cara al Clásico del próximo domingo en el Camp Nou.
A expensas de lo que acontezca en la cita continental, el guion táctico apunta a que Valverde volverá a operar en el carril diestro frente a la escuadra de Hansi Flick. Esta reubicación exterior viene propiciada por la irrupción de Arda Güler en la sala de máquinas, donde el talento otomano se ha erigido en la mejor garantía para generar fútbol y filtrar pases entre líneas, arropado por el despliegue físico de Aurélien Tchouaméni como escudero de contención.
La duda en la libreta del preparador portugués no reside tanto en el perfil que ocupará el internacional uruguayo como en la altura a la que se desplegará sobre el tapete catalán. Aunque la posibilidad de que repita como lateral puro se mantiene sobre la mesa, cobra una fuerza notable la alternativa de que adelante unos metros su posición para desempeñarse como falso extremo diestro, articulando un doble lateral asimétrico junto a Dumfries para blindar ese flanco ante las acometidas del líder.
Esta fórmula conservadora gana enteros al considerar que difícilmente Mourinho repetirá la osadía de alinear a Endrick como titular en un escenario tan hostil como el feudo azulgrana. A sus escasos 20 años, la perla brasileña continúa rindiendo con mayor impacto en el rol de revulsivo para reventar defensas cansadas en el tramo final —tal como certificó en Roma— que como una pieza de salida con el rigor táctico que demanda una visita al Camp Nou.
La memoria de Ancelotti y la renuncia al ego de un capitán
Desempeñarse como extremo diestro con vocación de auxilio no representaría ninguna novedad para Valverde, quien ya explotó con maestría esa función durante pasadas campañas a las órdenes de Carlo Ancelotti en las grandes noches europeas. Con las espaldas cubiertas por la contundencia de un zaguero posicional como Dumfries, el uruguayo gozaría de pista libre para proyectar su portentosa zancada al espacio, devorando metros al contragolpe y aportando una ayuda impagable en las basculaciones defensivas.
La polivalencia es la mayor virtud del 8 blanco, un atributo incalculable que Mourinho exprime con el mismo pragmatismo que sus predecesores en el banquillo de Chamartín. Lejos de alimentar controversias sobre su rol predilecto en el centro del campo, el propio futbolista ha asumido con naturalidad y madurez su condición de bombero táctico para tapar las vías de agua del equipo allí donde se le requiera.
"Lo importante es ganar, como dijo el míster; si las cosas salen bien hay que salir adelante y yo feliz de seguir teniendo minutos sea donde sea, disfruto mucho jugando, tenía mucho espacio para correr en banda y agradecido a que el míster siga confiando en mí y yo daré el máximo por el equipo", sentenció el capitán tras la victoria continental en Roma, resumiendo el espíritu de sacrificio que preside su capitanía dentro del vestuario.
El blindaje de la banda derecha adquirirá un peso estratégico decisivo en el Camp Nou. Con el Barça liderando la competición y castigando con dureza cualquier concesión en los costados, situar a un futbolista de la envergadura física y el compromiso de Valverde en ese sector se perfila como la mejor vacuna para neutralizar las superioridades numéricas y garantizar que el Real Madrid no sufra transiciones a campo abierto.
El Clásico se asoma como el examen de madurez definitivo para el proyecto de Mourinho en este primer tramo de temporada. Con Fede Valverde preparado para correr la banda como lateral o como escudero avanzado, el Real Madrid confía en la entrega incondicional de su capitán para asaltar el templo culé; cambien las piezas o mute el dibujo, el Halcón siempre acude a la llamada del escudo. @mundiario