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El Economista 01 Oct, 2026 09:00 (4 min de lectura)
Observatorio Neutral

BID llama a reducir vulnerabilidad de viviendas ante desastres naturales

Por Fernando Gutiérrez En Mundo México
BID llama a reducir vulnerabilidad de viviendas ante desastres naturales
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• El BID plantea reducir la vulnerabilidad de viviendas ante desastres mediante planeación y mantenimiento.
• Entre 2000 y 2022, más de 190 millones de personas fueron afectadas en América Latina con pérdidas de USD 140 mil millones.

Un terremoto, un huracán o una inundación no pueden evitarse, pero sus efectos sobre las familias sí pueden reducirse mediante viviendas capaces de resistir estas amenazas, un reto que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) plantea atender desde la planeación de los proyectos hasta la construcción y el mantenimiento de los hogares.

Entre el 2000 y el 2022, en América Latina y el Caribe se registraron más de 1,500 desastres, los cuales afectaron a más de 190 millones de personas y generaron pérdidas por 140,000 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres presentados durante el IV Foro Regional de Vivienda 2026 del Grupo BID.

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“Cuando un desastre afecta una vivienda, no solo se afecta el edificio, se afecta un hogar, se afecta toda la vida que esa familia tiene”, expuso Wilhelm Dalaison, especialista sénior en Infraestructura Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien advirtió que el impacto también alcanza a barrios, ciudades, escuelas, centros de salud y la capacidad de recuperación de las comunidades.

El riesgo, explicó Dalaison, no está únicamente en la amenaza que representa un terremoto, un huracán, una inundación o una sequía, sino en el encuentro de estos fenómenos con una vivienda vulnerable o ubicada en una zona de riesgo, por lo que la prioridad debe estar en reducir las condiciones que pueden agravar sus efectos.

“No vamos a poder evitar nunca que ocurra el terremoto o que ocurra el huracán, pero sí podemos reducir la vulnerabilidad”, sostuvo el especialista durante el foro, al plantear que las medidas de resiliencia deben incorporarse antes de que ocurra un desastre y mantenerse durante todo el ciclo de vida de los proyectos habitacionales.

¿Qué hacer para mitigar el riesgo?

Para reducir la vulnerabilidad de las viviendas, el BID plantea intervenir en todas las etapas del ciclo de vida de los proyectos, desde la elección del sitio y el diseño hasta la construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura.

El primer paso, explicó Dalaison, es diseñar mejor, lo que implica considerar las características del lugar y las amenazas a las que está expuesta cada zona, además de incorporar desde las primeras etapas medidas de resiliencia adaptadas a las condiciones del sitio.

En este proceso, herramientas como el Building Information Modeling pueden facilitar la incorporación de datos desde las fases iniciales de los proyectos, con el objetivo de mejorar el diseño y la toma de decisiones durante su desarrollo.

El segundo reto es construir mejor, para lo cual la industrialización, las nuevas metodologías y materiales pueden contribuir a elevar la seguridad y calidad de las edificaciones, además de ayudar a cerrar las brechas de infraestructura habitacional.

Dalaison destacó que este punto adquiere mayor relevancia ante la presencia de autoconstrucción, ampliaciones de viviendas y edificaciones construidas bajo normas anteriores, condiciones que pueden elevar la vulnerabilidad de una parte del parque habitacional existente.

El tercer frente es regular mejor, mediante códigos de construcción actualizados que incorporen las distintas amenazas presentes en cada territorio, aunque el especialista subrayó que contar con estas normas no es suficiente si no existen mecanismos para supervisar su cumplimiento y aplicación.

El cuarto elemento es crear capacidades, tanto en los gobiernos nacionales y locales como entre constructores y profesionales del sector, para que los criterios de resiliencia puedan incorporarse de manera sistemática en los proyectos de infraestructura y vivienda.

“El reto más importante es hacer que la resiliencia sea algo habitual”, sostuvo Dalaison, al plantear que estas medidas no deben depender de proyectos aislados, sino formar parte de la práctica cotidiana de quienes participan en el desarrollo de vivienda.

La agenda del BID

En el corto y mediano plazo, el Grupo BID prevé mantener su trabajo con los países de la región en materia de vivienda verde y resiliente, además de impulsar sistemas constructivos innovadores y nuevos materiales, como la madera y el acero, para mejorar la calidad y seguridad de las edificaciones.

El organismo también continuará apoyando a los países en la actualización de sus códigos de construcción, una línea de trabajo que prevé ampliar durante los próximos años, así como en el fortalecimiento de las capacidades técnicas de las instituciones encargadas de desarrollar vivienda.

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