El pasado domingo 18 de octubre, se realizó en esta ciudad, la gran fiesta deportiva del Maratón Internacional de Juárez. Un evento de envergadura tal que se ha consolidado, de manera indiscutible, como uno de los acontecimientos deportivos más importantes del norte del país, pues reúne corredores nacionales e internacionales, atletas elite y corredores aficionados, que ponen en el mapa del deporte nacional a esta frontera.
Su historia y evolución la puedes encontrar en la página oficial del Maratón, pero vale la pena hacer referencia a que, dicha convivencia deportiva nació hace quince años, cuando la resiliente Ciudad Juárez buscaba salir avante frente a los sucesos que la mostraron ante el mundo como la ciudad más violenta, es entonces que Gas Natural de Juárez, buscando generar una “mejor imagen de la ciudad y desarrollar el interés deportivo de los jóvenes”, se organiza para lanzar el primer maratón en esta ciudad.
Con el paso del tiempo, el evento fue ganando las palmas no solo de la comunidad atlética de ciudad Juárez, sino que, las diferentes certificaciones que el maratón fue adquiriendo, hicieron que deportistas de talla nacional e internacional, voltearan hacia Ciudad Juárez, una ciudad plana con un clima caprichoso, donde los diferentes atletas pueden considerar la altimetría que se convierte en un elemento ideal para aquellos que buscan mantener o entrenar a un ritmo constante, o bien, para registrar marcas personales, aunque, si en la ruta se llega a presentar el factor viento, esta se vuelve por demás compleja.
Debemos destacar que en el Maratón, la ruta juega un papel primordial ya que es considerada como emblemática pues el trayecto de la carrera permite a los locales, nacionales y extranjeros, transitar por puntos clave de la ciudad, donde muestra la casa de Juan Gabriel, la antigua Presidencia Municipal, la Catedral y su plaza de armas, el centro histórico, el icónico gimnasio Josué Neri Santos, el museo de Tin Tan, el Chamizal, la plaza de la mexicanidad, entre muchos otros puntos tradicionales que todo turista debe conocer. Una ruta de 42.195 kilómetros llenos de historia, cultura y tradición.
A pesar de las molestias que llegan a mostrar algunas personas, el evento trae aparejada una derrama económica deportiva, principalmente para el sector turístico como lo es el hotelero y restaurantero, demostrando que el impulso al deporte puede considerarse como un motor económico viable que invita a muchos a sumarse a la causa y apoyar, ya sea como patrocinadores o voluntarios en la organización, pues recordemos que ésta es una carrera con causa, es decir, lo que se aporta de inscripción es utilizado por el comité organizador para apoyar a diferentes asociaciones.
Con el paso del tiempo, la ciudadanía, entendió la dinámica del maratón y ahora son muchos los que salen a las calles para apoyar a los corredores, ya sea con porras, dulces, agua, entre otras cosas; esto demuestra el nivel de solidaridad que el verdadero juarense tiene, contrario de aquellos que se molestan por el cierre de las diferentes arterias viales, a pesar de que, con mucho tiempo de anticipación, se informa a la ciudadanía de esto, no obstante, siempre el dilema de la movilidad urbana será un factor en disenso por parte de aquellos que no reconocen los beneficios sociales que deja el Maratón y que, no previeron con antelación la manera en la que se tendrían que mover ese día.
El Maratón Internacional de Juárez, se ha convertido en algo más grande que una simple carrera de resistencia; es una muestra clara de la resiliencia, la hospitalidad y la pasión de una frontera que corre unida y que fomenta la salud pública que genera enormes beneficios en aquellos que se atreven a prepararse.
Juárez, necesita eventos que generen orgullo, como lo es el Maratón Internacional, basta ya de malas noticias que son las que comúnmente distinguen a esta ciudad; la unión de quienes participan como corredores en el maratón, en el medio maratón, o en el maratón por relevos, así como de los ciudadanos que salen a apoyar o a concursar con su porra, voluntarios y patrocinadores, es una muestra clara de la unidad de una ciudad que tiene identidad hospitalaria, pues no solo son corredores, son familias enteras en las que observamos la alegría de vivir y mostrar, algo diferente.