Las ovejas y el cordero “de Dios”
Pudo ser una semana de éxito y gloria, pero todo ha quedado en el limbo, la sospecha y la manipulación. La portada de la revista Time, se vio opacada por la noticia de las mentiras de Nahle y Pemex.
La “Cumbre” de izquierda, en España, se vio eclipsada por el mitin en la Plaza del Sol, en Madrid, que abrazó a Corina Machado. Mientras, México despierta, una vez más, en la cloaca de un nuevo feminicidio y más mentiras.
No es que exista obsesión, ni proclividad a destacar los negativos del régimen; el tema es que las mentiras que nos hicieron votar por ellos en el 2018, cada día nos duelen más, nos abofetean.
"La oveja pasa toda su vida temiendo al lobo, solo para ser comida por el pastor", es una frase que engloba la realidad de millones de mexicanos a los que nos ofrecieron “La Luz del Mundo”, sólo para encubrir más pecados.
Así se ha decantado, mentira tras mentira, el régimen de la 4T, convertidos en blasfemos de su propio lema: “No mentir, no robar, no traicionar”. Hay más de 600 mil millones de pesos perdidos en huachicol. Pemex nos traicionó.
De aquel lejano "tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia", dicho por el entonces presidente José López Portillo en 1977, hoy pasamos a administrar los precios de la gasolinas, tortilla y jitomate.
Han pasado 48 años de populismo, de promesas fallidas, que nunca nos sacaron del tercermundismo y de la dependencia del vecino del norte, que cada día nos ahoga más y más.
Del triunfalista discurso, de un México que resolvería sus problemas históricos de pobreza y subdesarrollo, hoy regresamos a la época de Luis Echeverría (1970-1976) de la amenaza de un control generalizado de precios.
Ahora se habla de sujetar, controlar gasolinas y tortilla, con propaganda que, lejos de llamar a la unidad, empujan nuevamente a la polarización social, porque exhiben a un presunto puñado de empresarios voraces.
En una economía de libre mercado, es hasta ilegal sugerir mantas con leyendas como “No cargues aquí, se vuela la barda con los precios”; resta seriedad a los llamados del gobierno federal para firmar pactos, acuerdos o convenios.
Nuevamente, el departamento jurídico de la Presidencia de la República, brilla por su torpeza y falta de profesionalismo pues, en teoría, las autoridades apelan a la solidaridad, pero lo hace con un tufo de autoritarismo.
No hay, en contrapartida, algún tipo de apoyo a los empresarios que aceptan el recorte de sus precios. La 4T tampoco se atreve a fijar un tope máximo a las tarifas de gasolinas, diesel, tortillas o jitomate.
Lo peor es que la presidenta lo hace con argumentos erróneos, y contra sujetos que son parte importante de la economía nacional. Dice qué productos como el jitomate se venden hasta en 80 pesos en Walmart, cuando esa semana estaba en 60.
Actualmente Walmart genera aproximadamente 237,673 empleos directos en México y para este año tiene planeada una inversión de 43,000 millones de pesos, destinada a la apertura de nuevas tiendas.
Esto implica la creación de otros 5,500 empleos para tiendas como Bodega Aurrera, Sam's Club y Walmart Express. Además, su red de suministro involucra a más de 30,000 proveedores, de los cuales el 85% son pequeñas y medianas empresas.
El lenguaje populista permea y por momentos adopta posturas de izquierda radical, que va en contra de todo lo que ellos consideran capitalista y neoliberal, para quedar bien con el “pueblo bueno”, que no tiene datos de contexto que son importantes.
En primer lugar, las tiendas del SUPERISSSTE cuentan con sólo 45 sucursales en todo el país y no todas venden legumbres. Walmart tiene 3,300 tiendas en los 32 estados.
Pero cuando los agricultores, que venden productos básicos, piden precios de garantía, apoyos para el campo, o de plano sacar al maíz del T-MEC, ella dice que no hay dinero que alcance, los sataniza como líderes de oposición y los reprime.
¿A qué juega el régimen de la 4T? Bajo este horizonte, es difícil creer que vivimos en un Estado democrático y de derecho, con un partido bajo sospecha de hacer acuerdos hasta con el diablo para acrecentar su poder.
¿Qué grado de confianza se puede generar así? Las encuestas de popularidad y de poder no sirven en estos casos, cuando los factores de la producción no se sienten seguros ante un régimen que ha dejado una cauda de mentiras.
Cómo sentir certeza jurídica cuando, en pago a los apoyos “morales” en campaña, la Iglesia de la Luz del Mundo ahora tiene una jueza, surgida de las elecciones del acordeón del 2025, o un abogado del narco, premiado sin ninguna “penilla”.
Es difícil sentarse en una mesa a negociar, cuando las partes de la producción se sienten cercadas por abogados venales o bajo sospecha de estar coludidos con mafiosos o criminales.
Ese es el grave problema que vive ahora el partido en el poder. Hay una enorme cola que pisar a Morena. No sólo son las “obras estelares” convertidas en saco sin fondo, que merman el erario.
Hay también agravios contra el pueblo, por haber suministrado medicina falsa contra el cáncer; por haber prometido la vacuna Patria contra el Covid, que nunca se elaboró, o por alterar evidencias del accidente en el Tren Interoceánico.
¿Cómo confiar en un interlocutor que pretende lavar las huellas del anterior sexenio al convertir el peculado en un delito prescriptible, que desde ahora puede congelar cuentas bancarias por la sola sospecha de la FGR y sin orden judicial?
Pero los fanatismos perduran. “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." ¿Van a reabrir las investigaciones contra dirigentes de esa Iglesia? ¿Vamos a saber quién está detrás del homicidio de Edith Guadalupe?
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