
En el camino de la búsqueda de desaparecidos en Sinaloa, el género no solo marca una diferencia estadística, sino que se ha convertido en una medida de supervivencia ante riesgos contra su integridad.
María Isabel Cruz Bernal, líder del colectivo Sabuesos Guerreras, reveló que la participación de hombres en las brigadas de campo es mínima y controlada, no por falta de voluntad, sino por el riesgo letal de que sean privados de la libertad o afectados por grupos criminales.
Aunque el movimiento es impulsado mayoritariamente por mujeres, la ausencia de varones jóvenes en las jornadas de rastreo es una estrategia de protección.
“Tratamos de que al menos sean más mujeres las que vamos”, explicó Cruz Bernal.
También señaló que los pocos hombres que las acompañan suelen ser adultos mayores.
“Entonces, que no sean jóvenes porque a eso sí les tenemos un poquito de respeto de que nos los vayan a quitar”.
Cruz Bernal relató que han vivido experiencias donde han intentado arrebatarles a sus compañeros varones durante las jornadas de búsqueda.
Explicó que el sector criminal identifica a los hombres que buscan a sus familiares como blancos de ataques.
“Nos ha pasado también que a otras compañeras que tienen familiares hombres los han matado porque buscan al hermano, porque buscan al papá; entonces tratamos de evitar esa parte”, lamentó.
Ante estas situaciones, las buscadoras del colectivo deben intervenir directamente ante los agresores para interceder por la seguridad de sus acompañantes.
A pesar de la inseguridad, las Sabuesos Guerreras mantienen su postura de puertas abiertas para colaborar con cualquier nivel de gobierno, ya sea municipal o estatal.
La activista reconoció que, aunque a veces son calificadas como exigentes con las instituciones, su postura es necesaria dada su labor.
“La coordinación con las instituciones sigue, esté quien esté al mando. Ellos están dispuestos también a brindar ese apoyo a las madres buscadoras, que a veces somos medios exigentes”.