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Mundiario 01 Oct, 2026 10:36 (11 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

Los economistas españoles distinguen a Fernando González Laxe por medio siglo al servicio de la economía

Por Mario Gontade En elite España, Madrid
Los economistas españoles distinguen a Fernando González Laxe por medio siglo al servicio de la economía
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Fernando González Laxe recibe la Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Economía.
• Máxima distinción del Consejo General de Economistas de España por su trayectoria.

Fernando González Laxe recibió este jueves en el Casino de Madrid la Gran Cruz al Mérito en el Servicio de la Economía, la máxima distinción concedida por el Consejo General de Economistas de España, en un acto que reunió a representantes de la profesión, de la universidad y de las instituciones y que tuvo una significativa presencia gallega. El reconocimiento culmina más de medio siglo de actividad académica, política e institucional de quien fue presidente de la Xunta de Galicia, presidente de Puertos del Estado y catedrático de Economía Aplicada, además de mantener hasta hoy una intensa actividad como analista y divulgador económico. Es también un destacado colaborador de MUNDIARIO.

La ceremonia contó con la presencia de Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consejo General de Economistas de España; José Canalejas Couceiro, decano del Colegio de Economistas de A Coruña, institución que promovió la candidatura de Laxe; y Ricardo Cao, rector de la Universidade da Coruña (UDC). La concurrencia de los máximos representantes de los economistas españoles, del colegio profesional al que Laxe pertenece desde hace medio siglo y de la universidad en la que desarrolló buena parte de su carrera académica dio al homenaje una dimensión que trascendió el reconocimiento estrictamente personal.

​La máxima distinción de la profesión reconoce una trayectoria que ha unido universidad, gestión pública, investigación y compromiso con Galicia

Vázquez Taín ocupa desde junio de 2025 la presidencia del Consejo General de Economistas de España, después de haber dirigido durante trece años el Colegio de Economistas de A Coruña, cuyo decanato asumió posteriormente José Canalejas. La candidatura de Laxe había partido precisamente del Colegio coruñés y fue aprobada por unanimidad tanto en la Comisión Permanente como en el pleno del Consejo General, un respaldo que subraya el carácter profesional e institucional del reconocimiento.

La Gran Cruz reconoce una trayectoria difícil de encerrar en una sola actividad. Laxe ha sido profesor, investigador, responsable político, gestor de infraestructuras, especialista en economía marítima y participante constante en el debate económico. Como ya señaló MUNDIARIO con motivo de la concesión, el galardón no distingue únicamente al catedrático, al expresidente de la Xunta o al antiguo presidente de Puertos del Estado, sino la continuidad existente entre todas esas facetas y una determinada concepción de la economía como instrumento para interpretar y transformar la sociedad.

Un premio con nombres propios

Laxe recibió la distinción con una intervención de marcado carácter personal. Recordó que entre quienes habían sido distinguidos anteriormente con este reconocimiento figuran personas decisivas en su propia formación: Juan Ramón Cuadrado, su primer profesor de Economía; José Luis Sampedro, presidente del tribunal de su tesis doctoral; Vitorio Valle, vocal de su tribunal de cátedra; y Ramón Tamames, a quien atribuyó el estímulo para profundizar en el estudio de los asuntos marítimos.

Laxe defendió unos servicios públicos universales y eficientes y reclamó “serenidad” y “acougamento” para recuperar los consensos básicos

Esa evocación permitió al economista gallego situar el premio no como punto final de una carrera, sino como una responsabilidad añadida. “El galardón me enorgullece y me honra”, afirmó antes de señalar que incorporarse a la relación de anteriores distinguidos aumenta su compromiso con la profesión y con la difusión de los principios y valores de la economía.

La idea de responsabilidad atravesó buena parte de un discurso que fue bastante más allá de los agradecimientos habituales en una ceremonia de estas características. Laxe quiso aprovechar la Gran Cruz para formular una reflexión sobre España y sobre el papel que deben desempeñar los economistas en un escenario internacional sometido a transformaciones profundas.

Después de más de cincuenta años escuchando a economistas reconocidos por la profesión, resumió en siete conceptos lo que, a su juicio, tienen en común las trayectorias que dejan huella: esfuerzo, talento, dedicación, compromiso, responsabilidad, solidaridad y transferencia de conocimiento.

Una llamada al acuerdo frente a la polarización

El núcleo más político  de la intervención –en el sentido cívico e institucional del término– apareció cuando González Laxe abordó los problemas que España necesita afrontar colectivamente. Citó la modernización económica, institucional y social; los corredores de transporte y la conectividad; la incorporación de tecnologías avanzadas; la protección del patrimonio; la biodiversidad y la sostenibilidad; la vivienda y la necesidad de unos servicios públicos capaces de garantizar oportunidades.

Su formulación sobre estos últimos fue especialmente explícita: reclamó “servicios públicos universales, gratuitos y eficientes” que contribuyan a impedir situaciones de pobreza y exclusión y favorezcan la igualdad de oportunidades.

Pero Laxe situó por encima de las propuestas concretas una condición previa: recuperar la capacidad de entenderse. Defendió reforzar el diálogo y la voluntad de acuerdo para crear lo que, recurriendo a Marshall, denominó una “atmósfera global positiva”. Su diagnóstico desembocó en una de las afirmaciones centrales de la intervención: actuar contra la polarización extrema, la crispación y la obstrucción permanente y recuperar acuerdos y consensos en las normas básicas y la lealtad institucional. No planteó esa reivindicación como una renuncia a las ideas propias. Al contrario, precisó que el entendimiento no supone abandonar principios ni sistemas de valores diferentes, sino encontrar espacios comunes entre pensamientos dispares. Y para ello recurrió a una palabra profundamente gallega: pidió “amplias dosis de serenidad” y de “acougamento”.

El mensaje adquirió un significado particular viniendo de alguien que ha conocido la política desde su primera línea y que, décadas después de abandonar la presidencia de la Xunta, ha regresado plenamente al terreno académico y al análisis económico. En esa combinación reside precisamente una de las singularidades que el Consejo General de Economistas ha querido reconocer.

De la globalización a un mundo fragmentado

Laxe dedicó también una parte sustancial de su discurso a describir el cambio de época que atraviesa la economía mundial. Su diagnóstico es el de una transición desde un mundo globalizado hacia otro organizado en bloques económicos regionales; desde una economía muy abierta hacia otra marcada por el proteccionismo y el nacionalismo económico; y desde el multilateralismo hacia relaciones crecientemente bilaterales. A ello añadió las dificultades para alcanzar acuerdos contra el cambio climático, las nuevas exigencias en materia de defensa y las incógnitas que abre el desarrollo de la inteligencia artificial, tanto desde el punto de vista económico como ético y de los derechos de propiedad intelectual. El resultado, en su definición, es un mundo “incierto y volátil”.

Frente a esa incertidumbre, el economista coruñés propuso siete principios que funcionan casi como una síntesis de su experiencia profesional: identificar lo esencial, apostar por el talento, saber delegar, medir el retorno de los recursos, prepararse para lo inesperado, liderar mediante el ejemplo y fomentar la colaboración. No son principios exclusivamente económicos. Constituyen también una concepción de la gestión y de las instituciones basada en la eficacia, los equipos y la capacidad de adaptación. “La fuerza reside en la unidad”, sostuvo al defender cooperación, transparencia y empoderamiento como instrumentos para afrontar las transformaciones que vienen.

Una economía de muchos colores

El profesor reapareció con especial claridad en la parte final de la intervención. Laxe utilizó una clasificación pedagógica para mostrar hasta qué punto la economía contemporánea ha ampliado sus fronteras. Habló de diez economías identificadas mediante colores: verde para la sostenibilidad ambiental; azul para mares y océanos; amarilla para tecnología y ciencia; roja para el consumismo; naranja para cultura y propiedad intelectual; gris para fiscalidad; negra para actividades ilícitas; violeta para igualdad de género; blanca para salud y calidad de vida; y plateada para las actividades relacionadas con las personas mayores.

Entre todas ellas, la economía azul posee inevitablemente un significado especial en la biografía intelectual de González Laxe. Sus investigaciones sobre puertos, transporte marítimo, logística y desarrollo territorial han convertido este ámbito en una de las líneas más reconocibles de su carrera. En una conversación con MUNDIARIO llegó a sintetizar esa convicción en una frase: mirar hacia el mar significa para Galicia “vivir en el futuro”.

La presencia en Madrid del rector Ricardo Cao reforzó, por otra parte, la dimensión universitaria de un reconocimiento que sería difícil explicar atendiendo exclusivamente a la trayectoria política de Laxe. Su relación con la universidad y con la investigación económica precedió a sus responsabilidades institucionales y continuó después de ellas. Esa permanencia explica que la Gran Cruz sea también un homenaje al profesor que ha dedicado décadas a estudiar el desarrollo regional, la competitividad, las infraestructuras y, especialmente, la economía marítima.

Galicia, presente en Madrid

La representación gallega tuvo igualmente una dimensión colegial. Vázquez Taín representa hoy al conjunto de los economistas españoles, mientras José Canalejas dirige el Colegio de Economistas de A Coruña que impulsó la candidatura. El Consejo General confirma actualmente a Canalejas como decano del colegio coruñés. La institución había distinguido ya a Laxe como Economista del Año en 2009 y el expresidente de la Xunta pertenece a ella desde 1976.

La entrega de la Gran Cruz permitió así reunir simbólicamente las distintas vidas profesionales de González Laxe: la universidad, representada por la UDC; la profesión económica, por el Consejo General y el Colegio de A Coruña; y una trayectoria institucional que incluye la presidencia de la Xunta y de Puertos del Estado.

El reconocimiento llega, además, en un momento en que muchas de las cuestiones estudiadas durante décadas por el economista gallego han regresado al centro del debate europeo. La reorganización del comercio mundial, la autonomía estratégica, los corredores logísticos, la competencia tecnológica, el proteccionismo, la transición energética y la explotación sostenible de los recursos marítimos convierten asuntos que pudieron parecer especializados en cuestiones decisivas para la política económica. Por eso, la ceremonia de Madrid tuvo algo de homenaje a una trayectoria, pero también de reivindicación de una determinada manera de ejercer la profesión.

Fernando González Laxe, durante su discurso. / Mundiario Fernando González Laxe, durante su discurso. / Mundiario

Laxe defendió expresamente su confianza en una España autonómica con capacidad de respuesta, su apuesta por el progreso y el bienestar común y la colaboración entre instituciones y ciudadanos. Y terminó alejándose de cualquier tentación de presentar una carrera tan extensa como una empresa exclusivamente individual. Se declaró “deudor de muchas personas”: de quienes lo ayudaron y guiaron, de quienes le ofrecieron consejos y de quienes lo impulsaron a tomar decisiones. Después de agradecerles colectivamente esa contribución, cerró el discurso con las dos palabras que le había transmitido tiempo atrás un amigo: “Sempre voso”.

La frase sirvió de cierre a una intervención que resume bien el significado que el propio González Laxe quiso atribuir a la Gran Cruz. Más que una celebración del currículum, la ceremonia terminó siendo una defensa de la economía entendida como conocimiento puesto al servicio de la sociedad. Medio siglo después de comenzar su trayectoria académica, esa es también la idea que explica el reconocimiento de los economistas españoles a Fernando González Laxe. @mundiario

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