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Mundiario 21 Oct, 2026 03:29 (4 min de lectura)
Observatorio Neutral

¿Sirven las campañas electorales para generar nuevos votantes adheridos?

Por Fernando Ramos En Politica México
¿Sirven las campañas electorales para generar nuevos votantes adheridos?
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Las campañas actúan como refuerzo de votos ya convencidos.
• Los indecisos deciden por lógica propia, no solo propaganda.

J.T.Klapper y otros en un clásico estudio sobre el particular, nos enseñó que las campañas de propaganda electoral sirven únicamente como factor de refuerzo para los que están más o menos decantados hacia una opción concreta y que, por lo tanto, la propaganda actúa, en este sentido, más como factor de refuerzo que como desencadenante de opiniones nuevas. Y, lo que es evidente, no pocas veces, deciden precisamente los indecisos. También advirtió del riesgo de utilizar como reclamos la figura de los llamados "líderes de opinión"(artistas, deportistas, intelectuales) en apoyo de una u otra opción. Cuando los ciudadanos se sienten manipulados, el efecto puede ser el contrario. Desde entonces se han realizado cientos de estudios sobre el comportamiento electoral en las sociedades democráticas asentadas y se han publicado docenas de libros sin que nadie haya sido capaz de desmentir la conclusión aquí citada.

¿Por qué entonces -se preguntarán ustedes -, el marketing electoral persevera en el mismo ritual cada nueva convocatoria y se repiten los mecanismos de lo que algunos llaman, de manera bastante cursi, por cierto, "la gran fiesta de la democracia?" Pues, sencillamente, porque es preciso preparar el ambiente y crear una catarsis progresiva que estimule la participación electoral y, después, permita el contraste de los programas e incluso la confrontación de los candidatos en la prensa y en la televisión, que es lo que realmente importa. Mucho antes de que se convoquen las elecciones, los aparatos logísticos de los partidos elaboran todo un arsenal de recursos electorales. Además de los programas (que, como confesaba el profesor Tierno Galván, no siempre se redactan para ser cumplidos, sino para ser "vendidos"), el panel de los equipos de apoyo a los candidatos se dota de manuales, libros del agente electoral, prontuarios y fichas precocinadas para afrontar el ceremonial de la contienda.

Esos discursos, que tan espontáneamente parecen dirigirnos los candidatos, han sido escritos semanas atrás (generalmente por especialistas en publicidad electoral), a partir de un esquema de ideas básicas que aporta el partido y que los redactores enriquecen y desarrollan con anécdotas, chascarrillos y recursos de efecto que habrán de provocar la esperada y calculada reacción del público. La aportación del candidato es, generalmente, escasa. La improvisación, mínima, salvo las necesidades que dicte la actualidad. Si acaso, se municiona con media docena de ideas guía que constituyen el "leit motiv" de su discursos. Y esto no es buena ni malo. Es así. Y como acabamos de ver, se aprovecha al vuelo, como ha hecho Sánchez con el caso del desahucio de la señora Maricarmen, un hecho sobrevenido, puramente fortuito, para convertirlo con todo descaro en el argumento esencial de su propio discurso.

Una reunión de convencidos

A pesar de ello, el mitin electoral sigue aparentando ser una llamada a nuevos votantes en lugar de lo que realmente es, tanto aquí, como en los Estados Unidos: una gran reunión de convencidos. Pero los americanos, en este sentido, son más sinceros. Sus mítines son grandes fiestas con globos de colores y majorettes a las que acuden los ciudadanos que, de antemano, apoyan a este o aquel partido. ¿Acaso aquí diferente? ¿Acaso los votantes de Feijoo acuden a escuchar a Sánchez o los de VOX a PP?. O sea, que la campaña electoral no es otra cosa que la traca final, con fuegos de lucería, de la confrontación diaria de partidos y candidatos que se acelera tan pronto de aproximan los periodos electorales. Somos animales de costumbres hasta para esto. Los cambios de criterio de los electores (y parece lo razonable que sea así) no se producen como consecuencia de repentinas conversiones o milagrosos efectos de la propaganda electoral. Responden a análisis y decisiones más profundas, gestadas durante más largos periodos de tiempo. La propaganda electoral, en todo caso refuerza, pero no convence a quienes no lo están.

            Hace tiempo que los estudiosos de este fenómeno advierten que las campañas electorales deberían cambiar para ser más efectivas. Pero nadie quiere, aun a riesgo de mejorar, ser el primero en abandonar los viejos clichés del pasado siglo y entrar de lleno en la modernidad. De momento, seguiremos con lo mismo. Por cierto, Sánchez ha incorporado, desde tiempo de Iceta (ya saben el bachiller que nunca ha tenido oficio conocido en su vida y ahora nos representa en la UNESCO) digo que ha incorporado el baile como elemento de campaña. @mundiario

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