?A casi ocho meses de haber perdido el rastro de Jesús Jerónimo, la indignación de la familia escaló ante las recientes acciones de la Fiscalía. Según relató Tarín, las autoridades le entregaron restos humanos sin proporcionar explicaciones técnicas completas ni las prendas de vestir que permitieran una identificación plena.
?“Ellos sabían dónde estaba mi hijo”, sentenció la madre ante los medios, cuestionando por qué, tras un largo periodo de silencio, se le solicita ahora una prueba de ADN del padre para avanzar en la identificación oficial.
?Pese a que representantes del Gobierno del Estado intentaron establecer una mesa de diálogo durante la protesta, Rosa Isela manifestó su total desconfianza hacia las instituciones encargadas de la procuración de justicia. El reclamo principal se centra en la falta de certeza: mientras la Fiscalía le comparte datos de la carpeta que sugieren el fallecimiento del joven, oficialmente no se ha emitido una confirmación de muerte.
?Por su parte, la Fiscalía General del Estado sostiene que la investigación no se ha detenido y que, hasta el momento, existen dos personas vinculadas a proceso relacionadas con el caso. No obstante, para la familia Sánchez Tarín, las detenciones no sustituyen la necesidad de transparencia y la entrega digna de respuestas.
?La desaparición de Jesús Jerónimo se ha convertido en un símbolo de la tensión que se vive en el sur del estado respecto a la seguridad y la efectividad de los protocolos de búsqueda.
?Mientras las autoridades aseguran que la investigación sigue su curso, la exigencia de la señora Rosa Isela permanece firme: verdad y justicia sin más retrasos burocráticos.
La movilización en la capital del estado advierte que el caso seguirá bajo el escrutinio público hasta que se esclarezcan las irregularidades denunciadas.