Este ha sido de los estrenos más infravalorados de Netflix. Mis muertos tristes es abrumadora, errática y adictiva por igual; una miniserie de cuatro capítulos protagonizados por Emma, una mujer con la capacidad de interactuar con fantasmas.
Lo interesante viene cuando su sobrina demuestra la misma habilidad, pero termina lanzándose a un pozo de agua potable, y conforme se descompone, más personas van adquiriendo la capacidad de escuchar a los muertos.
Puede que esto suene demasiado paranormal, pero esto tiene comedia, una dura sátira social en torno la inseguridad y los múltiples desvivimientos que ocurren diario; y lo disfuncionales que pueden ser las familias.
¿Una serie difícil de ver?
Ese puede ser el porqué más de uno considera que es una miniserie pesada de ver, porque es un retrato crudo de la realidad donde el sufrimiento toma el protagonismo; así que en todo momento hay gritos y desconcierto, donde los desvividos quedan atrapados en el trauma previo a su muerte.
Mercedes Morán es una perfecta protagonista porque ayuda a que todo sea más digerible en medio de su cinismo; un tipo de humor que no siempre es fácil de llevar y que le va perfecto porque termina siendo ese puntito de sal que acentúa la crudeza del guion pero sin ser fatalista o romper con el tono.
Te aseguro que si le das una oportunidad a Mis muertos tristes no te vas a arrepentir, y encontrarás una producción fresca, diferente y que es memorable por las razones correctas. @mundiario