Alberto Núñez Feijóo ha decidido rodearse de dos personalidades que representan distintas sensibilidades dentro del Partido Popular. Cayetana Álvarez de Toledo y Borja Sémper ocuparán los puestos segundo y tercero, respectivamente, en la lista electoral por Madrid, inmediatamente después del líder de la formación. Una elección que va más allá del orden de los candidatos y que permite observar cómo el PP quiere presentarse ante los electores en la recta final hacia las urnas.
La formación ha defendido que ambos dirigentes representan distintas maneras de entender España y que su presencia demuestra la amplitud del proyecto popular. Sin embargo, sus perfiles políticos son muy diferentes. Álvarez de Toledo se ha distinguido por sus intervenciones contundentes contra el independentismo, la izquierda y el Gobierno de Pedro Sánchez. Sémper, por su parte, ha cultivado una imagen más moderada, con mayor énfasis en el diálogo y en la capacidad de construir acuerdos.
La combinación resulta significativa para Feijóo, que debe mantener la cohesión de su partido y, al mismo tiempo, competir por los votantes más conservadores frente a Vox. La elección de ambos dirigentes permite al PP mostrar dos caras de una misma estrategia: firmeza ideológica y voluntad de proyectar una imagen de partido amplio.
Cayetana Álvarez de Toledo, la voz más incómoda y combativa del PP
Una trayectoria marcada por la confrontación política y la independencia de criterio.
Cayetana Álvarez de Toledo, nacida en Madrid en 1974, es periodista e historiadora. Se doctoró en Historia por la Universidad de Oxford y desarrolló buena parte de su carrera profesional en el periodismo de opinión antes de dar el salto a la política. Su formación académica y su experiencia en los medios han contribuido a construir una figura pública reconocible por su capacidad argumentativa y su estilo directo.
Su trayectoria en el Partido Popular ha estado marcada tanto por su protagonismo como por los desencuentros internos. Fue portavoz parlamentaria de la formación entre 2019 y 2020, durante la presidencia de Pablo Casado, una etapa en la que destacó por sus duros enfrentamientos dialécticos con los representantes del Gobierno y los partidos independentistas.
Su salida de la portavocía en 2020 evidenció las dificultades de encaje de una dirigente que no siempre ha seguido las preferencias de la dirección del partido. Aunque dejó aquel puesto, continuó como diputada y mantuvo una presencia destacada en los debates políticos. Actualmente es portavoz adjunta del Grupo Popular en el Congreso y portavoz de la Comisión Constitucional.
Su discurso se caracteriza por la defensa de la unidad nacional, la crítica al nacionalismo y una oposición especialmente contundente al Ejecutivo socialista. En sus intervenciones, suele recurrir a un lenguaje directo y a argumentos que buscan disputar a la izquierda el terreno de las ideas, no solo el de la gestión política.
Precisamente ese perfil la ha convertido en una figura relevante para el sector más duro del PP. También ha mantenido afinidad con Isabel Díaz Ayuso, cuya estrategia política comparte en algunos de sus principales planteamientos.
Su ascenso al segundo puesto de la candidatura madrileña supone un reconocimiento de su peso dentro del partido. En las elecciones de 2023 había ocupado el sexto lugar de la lista, por lo que ahora escala cuatro posiciones y se sitúa como la principal acompañante de Feijóo en una de las circunscripciones más importantes.
El movimiento también puede interpretarse como una apuesta por reforzar el discurso ideológico del PP en un momento en el que la formación necesita competir con Vox por una parte del electorado conservador. La presencia de Álvarez de Toledo garantiza una voz con personalidad propia y escasa inclinación a suavizar sus críticas cuando considera que está en juego una cuestión política de fondo.
Borja Sémper, el dirigente que representa la cara más moderada
Del País Vasco a la dirección nacional del PP, con una apuesta por el diálogo y la comunicación política.
Borja Sémper, nacido en Irún en 1976, ha construido una trayectoria distinta. Licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco y especializado en gestión pública por el IESE, desarrolló gran parte de su carrera política en el País Vasco, una comunidad en la que el PP ha tenido que desenvolverse durante décadas en un escenario especialmente complejo.
Fue concejal en Irún y San Sebastián, parlamentario vasco y presidente del PP de Guipúzcoa entre 2009 y 2020. Durante esos años se convirtió en uno de los rostros más conocidos de los populares vascos y defendió una línea que buscaba combinar la firmeza frente al nacionalismo con un lenguaje menos confrontativo.
En 2020 abandonó la primera línea política y pasó al ámbito empresarial, donde trabajó como director de Relaciones Institucionales en Ernst & Young. Su regreso al PP se produjo en 2023, cuando Feijóo lo incorporó a la dirección nacional como portavoz y responsable de Cultura y Sociedad Abierta, con la intención de reforzar la comunicación del partido y proyectar una imagen más transversal.
Sémper ha defendido en distintas etapas la necesidad de que el PP mantenga capacidad de diálogo y no limite su discurso a la confrontación con sus adversarios. Eso no significa que haya renunciado a las críticas al Gobierno de Sánchez: en la actual precampaña ha endurecido sus reproches al Ejecutivo en materias como vivienda, política territorial e inmigración.
Su perfil, sin embargo, sigue asociado a una forma de hacer política menos áspera que la de Álvarez de Toledo. Esa diferencia resulta especialmente relevante en un partido que busca presentarse como una alternativa de Gobierno y que debe decidir cómo relacionarse con Vox ante la posibilidad de futuros acuerdos.
La elección de Sémper como número tres le concede un lugar destacado en la candidatura de Feijóo y refuerza su papel dentro del equipo nacional. Su presencia también permite al PP transmitir que conserva espacio para dirigentes que defienden un tono más moderado sin renunciar a las posiciones fundamentales de la formación.
Dos formas de entender la política que conviven en la misma lista
Las diferencias entre Álvarez de Toledo y Sémper no son únicamente una cuestión de carácter. Sus trayectorias reflejan experiencias y prioridades distintas, especialmente en la manera de abordar el nacionalismo y de comunicar las posiciones del partido.
Álvarez de Toledo ha defendido un discurso muy crítico con los nacionalismos y ha protagonizado enfrentamientos públicos con representantes de distintas sensibilidades políticas. Sémper, que desarrolló su carrera en el País Vasco, ha defendido una aproximación más orientada al diálogo, aunque también mantiene posiciones firmes frente a los planteamientos que considera incompatibles con el proyecto constitucional.
Sus diferencias se han hecho visibles en el debate público y muestran que dentro del PP existen matices sobre cómo confrontar al Gobierno y cómo relacionarse con otros partidos. La decisión de situarlos juntos en la candidatura madrileña no elimina esas discrepancias, pero sí las coloca bajo el paraguas del liderazgo de Feijóo.
Para la dirección popular, el reto consiste en convertir esa diversidad en una ventaja electoral. El partido necesita atraer a votantes que reclaman una oposición contundente y, a la vez, convencer a quienes buscan una alternativa de Gobierno con una imagen de estabilidad y capacidad de negociación.
En este contexto, el ascenso de Álvarez de Toledo puede interpretarse como un mensaje de firmeza hacia el electorado conservador, mientras que la presencia de Sémper ayuda a equilibrar esa imagen con un perfil menos confrontativo.
La elección de estos dos nombres no resuelve por sí sola los desafíos, pero sí revela una parte de la estrategia de Feijóo. El líder popular parece apostar por una candidatura que reúna perfiles diferentes sin renunciar a ninguno de ellos: una voz combativa para disputar el debate ideológico y otra más moderada para proyectar una imagen de solvencia y apertura.
La incógnita será si esa combinación permite al PP ampliar su base electoral y mantener cohesionadas sus distintas sensibilidades. En una campaña marcada por la polarización, Feijóo ha optado por situar a dos dirigentes de personalidad muy definida justo detrás de él. Una decisión que convierte la lista de Madrid en algo más que una sucesión de nombres: también en una declaración sobre el partido que quiere liderar. @mundiario