La duodécima edición del MIA Market de Roma ha cerrado sus puertas con un balance que su directora, Gaia Tridente, define como el de una cita más sólida, renovada y ambiciosa. Durante una semana, la Ciudad Eterna reunió a figuras de peso de la industria como Marco Bassetti, de Banijay Entertainment; Anna Marsh, de Studiocanal; Jane Tranter, de Bad Wolf, y cineastas como Edward Berger, director de Sin novedad en el frente, y Asif Kapadia, responsable de Amy (La chica detrás del nombre).
El mercado salió este año de su sede habitual en el Palazzo Barberini para extenderse por varios espacios de la Via Veneto, convirtiendo la propia ciudad en parte de su identidad. Además, cambió sus fechas para coincidir con el Festival de Cine de Roma y con Alice nella Città, una estrategia pensada para reforzar a la capital italiana como centro audiovisual internacional.
Sin embargo, el ambiente estuvo marcado por la sacudida en Netflix. La plataforma despidió a 1.000 empleados, alrededor del 6% de su plantilla, entre ellos la directora de contenido Bela Bajaria y el jefe de cine Dan Lin, cuya salida se conoció horas antes de la recepción inaugural. A ello se suman operaciones como la compra de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance, que siguen redibujando el mapa de la industria.
Los productores europeos, bajo presión
Para algunos ejecutivos, esta turbulencia también abre oportunidades. Roeg Sutherland, de CAA, sostuvo que tanto las fusiones como la contracción del sector pueden aprovecharse, mientras que Anna Marsh defendió que las adquisiciones son esenciales para sobrevivir a los cambios en los hábitos de consumo y a las nuevas tecnologías.
El tono fue menos optimista entre los productores. Marco Bassetti advirtió que el gran debate en Europa gira en torno al reconocimiento y la compensación de la creatividad, ya que los estudios y las plataformas siguen controlando la propiedad intelectual. Lorenzo De Maio, de De Maio Entertainment, lamentó la caída de los anticipos de distribución y el aumento de los costes, y Daniel Campos Pavoncelli, productor de La amiga estupenda, insistió en que las relaciones con el talento y los socios son ahora más vitales que nunca.
El frenazo de la producción en Italia
El dato más llamativo llegó desde la asociación de productores APA: la inversión en contenidos de cine, televisión y streaming en Italia cayó un 7,4% en 2025, hasta los 2.000 millones de euros, el primer descenso desde 2018. Las producciones con guion fueron las más afectadas por la incertidumbre en torno a los incentivos fiscales del Gobierno y el paso del público de la televisión lineal a las plataformas.
Aun así, la ficción italiana sigue conectando con los espectadores. Sandokan, la nueva versión del clásico de Emilio Salgari, superó de media los 4,6 millones de espectadores por episodio, y El monstruo de Florencia, la serie de Stefano Sollima para Netflix, sumó 9,7 millones de visualizaciones en su primera semana.
En paralelo, Roma acogió el lanzamiento de un fondo de 100 millones de euros para financiar producciones y distribución en Italia. El debate se extendió también al auge del contenido vertical, que ya atrae a gigantes como YouTube y TikTok, y al renacimiento del terror italiano, con la nueva película de Paolo Strippoli como candidata del país al Oscar a mejor película internacional.