El entendimiento entre Irene Montero y Gabriel Rufián aspira a abrir una nueva batalla dentro de la izquierda española: quién puede presentarse como una alternativa real al PSOE. En su primer gran acto conjunto de precampaña, celebrado en el barrio barcelonés de Nou Barris, ambos dirigentes defendieron la necesidad de construir un espacio político propio y cuestionaron las alianzas electorales que, a su juicio, diluyen la capacidad de transformación de las fuerzas progresistas. La vivienda, los derechos sociales y la confrontación con las derechas marcaron un discurso que también dejó al descubierto las diferencias entre las distintas familias de la izquierda.
La candidata de Podemos y el portavoz de ERC coincidieron en reivindicar una estrategia diferenciada, aunque su acuerdo no supone la creación de una candidatura conjunta. El mensaje tuvo un destinatario evidente: el PSOE y las formaciones que buscan concurrir a las elecciones bajo una fórmula compartida con los socialistas.
Podemos y ERC buscan un espacio propio frente al PSOE
Irene Montero fue especialmente contundente al cuestionar la utilidad de las alianzas con los socialistas. “Una izquierda que se presenta en la misma papeleta con el PSOE no va a arreglar los problemas”, afirmó durante su intervención, en alusión al acuerdo electoral que permite a Podemos y al PSOE concurrir juntos al Senado.
Gabriel Rufián reforzó esa idea con una reivindicación de la candidatura que ambos pretenden impulsar como referencia para los votantes progresistas. “El Frente Amplio somos nosotros”, sostuvo el dirigente republicano, en una declaración que evidencia que la disputa no se limita a las derechas: también afecta a la representación de la izquierda y a su capacidad para movilizar a un electorado descontento.
El acto reunió a cerca de 2.000 asistentes en un barrio barcelonés con tradición socialista y una importante presencia de familias vinculadas a la inmigración procedente de otras comunidades españolas. La asistencia, con una edad media relativamente joven, ofreció una imagen de la audiencia a la que los dos dirigentes quieren llegar: votantes preocupados por el acceso a la vivienda, los salarios y la pérdida de poder adquisitivo.
Un acuerdo electoral que evita una coalición formal
La alianza entre Podemos y ERC tiene un alcance limitado, pero puede adquirir relevancia en la precampaña. Los morados no presentarán candidatura propia en Cataluña y algunos de sus representantes concurrirán como independientes en las listas republicanas. A cambio, Rufián podrá hacer campaña por Podemos en otros territorios del Estado.
Vivienda. Vivienda. Vivienda. Eso es lo que da seguridad a la gente, te llames como te llames, hables como hables, tengas la bandera que tengas en el balcón. 🎥 @gabrielrufian con @IreneMontero en Barcelona https://t.co/9KX9GjDID5
— Podemos (@PODEMOS) October 24, 2026
El pacto llega después del fracaso de las negociaciones para articular una lista unitaria de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE. En lugar de resolver las diferencias entre esos partidos, el entendimiento entre ambas organizaciones plantea una vía alternativa basada en la cooperación electoral sin una coalición formal.
La fórmula también entraña riesgos. Podemos necesita recuperar visibilidad y capacidad de representación, mientras que ERC debe justificar ante sus propias bases un acuerdo con una formación de ámbito estatal. Rufián trató de responder a esas reservas al reivindicar la tradición antifascista de dirigentes catalanes como Lluís Companys y Francesc Macià.
La vivienda se perfila como el eje de la campaña
Más allá de las críticas políticas, las propuestas económicas ocuparon un lugar relevante, aunque el mitin dejó pocas medidas concretas. Montero planteó elevar el salario mínimo hasta los 1.800 euros y reducir la jornada laboral a 30 horas semanales, dos objetivos que conectan con las reivindicaciones de una parte del electorado de izquierdas.
Ambos dirigentes también coincidieron en señalar a los fondos de inversión que compran viviendas como uno de los problemas que deben abordarse. La intervención de Rufián y Montero apuntó así a una cuestión que trasciende las diferencias entre partidos: el encarecimiento del alquiler y las dificultades de los jóvenes para emanciparse.
La vivienda puede convertirse en el principal terreno para diferenciar su propuesta de la del PSOE. Sin embargo, transformar ese diagnóstico en una alternativa electoral exige concretar cómo se aplicarían las medidas anunciadas, qué instrumentos legales se utilizarían y qué resultados podrían obtenerse. El discurso contra los fondos especulativos permite conectar con el malestar social, pero también obliga a explicar qué cambios efectivos se impulsarían desde las instituciones.
Montero endurece el discurso feminista y Rufián carga contra Junts
La intervención de Irene Montero también estuvo marcada por sus críticas a Alberto Núñez Feijóo. La dirigente de Podemos cuestionó las declaraciones del líder del PP sobre el feminismo y rechazó su propuesta de eliminar el Ministerio de Igualdad y reabrir el debate sobre el aborto. Con ello, situó los derechos de las mujeres en el centro de la confrontación política con la derecha.
Rufián, por su parte, dirigió parte de sus ataques contra Junts per Catalunya. El republicano reprochó a la formación de Carles Puigdemont sus votaciones junto al PP y Vox en asuntos que, según defendió, perjudican a la clase trabajadora catalana. También recordó las críticas que Junts había dirigido a ERC por negociar con el PSOE, pese a que los republicanos reivindican los indultos obtenidos durante esas negociaciones.
El cruce de reproches refleja una doble estrategia: disputar el voto progresista a las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE y, al mismo tiempo, marcar distancias con los partidos que consideran adversarios en sus respectivos territorios.
El reto de convertir la alianza en representación política
La candidatura de Podemos en Cataluña dependerá en parte del resultado de ERC. Alejandra Sandoval, concejal en Sabadell, ocupa el sexto puesto de la lista como independiente, en una posición que hace especialmente relevante el número de escaños que consigan los republicanos.
Mientras tanto, Podemos ha completado sus procesos internos para configurar las candidaturas en otros territorios, con perfiles procedentes del activismo social, el sindicalismo y el feminismo. La formación intenta así combinar su discurso político con una renovación de sus representantes y recuperar presencia institucional.
El entendimiento con ERC ofrece a ambas organizaciones una plataforma para amplificar sus mensajes, pero no resuelve la fragmentación de la izquierda. La cuestión decisiva será si consiguen transformar la crítica al PSOE y a las demás fuerzas progresistas en una propuesta reconocible, capaz de movilizar a los votantes y traducirse en escaños. El mitin de Nou Barris ha servido para escenificar esa ambición; el resultado electoral determinará su alcance real. @mundiario