El Gran Premio de Estados Unidos ha arrancado en el Circuito de las Américas con sensaciones encontradas para la representación española en la parrilla de la Fórmula 1. Fernando Alonso completó las dos primeras sesiones de entrenamientos libres situando su Aston Martin en la 16ª posición de la tabla de tiempos, a 1.9 segundos del registro de cabeza pero plenamente metido en el estrecho margen que delimita el acceso a la Q2. Pese a que el monoplaza británico continúa en la franja baja de la zona media del trazado tejano, las diferencias con rivales directos como Alpine o Racing Bulls se redujeron a escasas décimas, encendiendo una luz de esperanza contenida en el box verde.
Las sensaciones en el garaje de Silverstone resultan sensiblemente más optimistas que en citas precedentes, donde las bruscas entregas de potencia del motor Honda lastraron la confianza de sus pilotos. Pedro Martínez de la Rosa, portavoz oficial de la escudería, valoró de forma positiva la evolución mostrada en la pista de Austin: “No habíamos fijado objetivos sobre dónde debíamos estar antes del fin de semana. Después de los dos primeros entrenamientos, podemos decir que estamos más cerca de la Q2 de lo que habíamos anticipado, o luchando para entrar en ella. Pero veremos este sábado, será duro como siempre”.
El comportamiento del propulsor nipón en una pista de trazado convencional y asfaltado exigente ha dado un respiro a la estructura técnica tras los calvarios vividos en trazados urbanos. Shintaro Orihara, máximo responsable de pista de Honda, confirmó que la jornada transcurrió sin incidencias mecánicas y centrada en optimizar la curva de potencia según el comportamiento del monoplaza: “Completamos todas las pruebas previstas y fue un día limpio en la pista. Nos centramos en la optimización de datos para la manejabilidad. Antes de la clasificación debemos definir el nivel de refrigeración por las altas temperaturas”.
Por su parte, el panorama en Williams discurre por unos cauces mucho más complejos y resignados de cara al fin de semana en territorio estadounidense. La escudería de Grove tomó la decisión estratégica de sacrificar los primeros entrenamientos libres para transformar la tanda de Carlos Sainz —quien cerró la tabla en la 20ª posición— en un ensayo general de laboratorio en pista. El objetivo prioritario consistió en recopilar métricas aerodinámicas del FW48 para corregir los graves defectos conceptuales de cara a la concepción del monoplaza de la próxima temporada.
El propio piloto madrileño explicó sin tapujos la hoja de ruta adoptada junto a sus ingenieros tras bajarse del habitáculo: “Decidimos invertir los Libres 1 en hacer pruebas en un circuito en el que sabemos que seremos débiles, para así analizar el coche todo lo posible de cara al próximo año. Sabemos que tenemos muchas debilidades con este coche en un circuito como Austin. Queremos entenderlo bien y tratar de acertar en el siguiente proyecto”.
Carencias aerodinámicas en Williams y el desafío del calor en Texas
La falta de sustentación aerodinámica en curvas de alta velocidad y tramos bheados representa el talón de Aquiles definitivo para la escuadra británica en este tramo del calendario. Sainz reconoció con franqueza que la falta de 'downforce' penaliza severamente el comportamiento en las frenadas intensas y cuando el viento o el calor extremo hacen acto de presencia en el trazado de Austin, condicionando por completo cualquier aspiración de pelear por los puntos de forma natural.
“Cuando no tienes carga aerodinámica, sufres en las frenadas o en curvas rápidas. Este año nos falta mucha carga, sobre todo en pistas bacheadas y cuando hace calor o viento como ocurre en Austin. En esa situación lo único que te salva es la carga aerodinámica y no la tenemos en este coche, así que sabemos que será un fin de semana duro y no habrá milagros”, admitió el madrileño, mentalizado para un Gran Premio de resistencia y aprendizaje técnico.
En el garaje contiguo, la escudería Aston Martin confía en que el trabajo nocturno en el simulador permita rascar las milésimas decisivas que marquen la diferencia entre quedarse eliminado en el primer corte o acceder a la sesión de repesca del sábado. Con tan solo tres presencias en la Q2 a lo largo de toda la temporada 2026, el asturiano buscará exprimir al máximo el rendimiento a baja carga de combustible para dar la sorpresa ante la feroz competencia de la zona media.
La gestión del desgaste térmico en las gomas traseras y la correcta calibración del sistema de refrigeración de la unidad de potencia serán dos factores determinantes durante la sesión clasificatoria. Tanto los ingenieros de Honda como el equipo técnico de Silverstone son conscientes de que las altísimas temperaturas del asfalto tejano pondrán al límite la fiabilidad de los componentes, obligando a adoptar un compromiso prudente en la configuración del coche.
La jornada sabatina dictará la sentencia definitiva sobre el verdadero techo competitivo de las escuderías en el Gran Premio de Estados Unidos. Mientras Fernando Alonso quemará sus naves para colarse en la segunda ronda eliminatoria, Carlos Sainz y Williams afrontarán la clasificación como una extensión de su programa de desarrollo, priorizando la recopilación de datos de ingeniería por encima de la posición pura en la parrilla de salida. @mundiario