A tres años del devastador impacto del Huracán Otis y tras el posterior embate del Huracán John, la reconstrucción de Acapulco exhibe una profunda brecha de desigualdad urbana y social.
Los recursos públicos y privados se han enfocado de manera prioritaria en acelerar el remozamiento de la fachada comercial para eventos internacionales, mientras más de 400,000 familias enfrentan el colapso de los servicios básicos y la inoperancia de la administración municipal encabezada por la alcaldesa Abelina López Rodríguez.
Los datos técnicos confirman la disparidad financiera: frente a los daños estimados entre 14,000 y 21,000 millones de dólares causados por los desastres naturales, el presupuesto federal inicial de ayuda apenas alcanzó una bolsa de 3,400 millones de dólares. A esta asimetría se suma el saldo humano de 52 personas fallecidas y 31 marineros y trabajadores de embarcaciones que continúan desaparecidos en la bahía.
La abundancia turística frente al rezago social
En la zona hotelera, las cifras muestran una rápida rehabilitación física: la oferta de hospedaje pasó de 11,552 habitaciones en octubre de 2024 a 17,555 distribuidas en 313 hoteles, alcanzando picos de ocupación del 98.4%. Para sostener este escaparate, el gobierno federal integró al puerto como Centro Integralmente Planeado (CIP) a través de Fonatur, destinando 400 millones de pesos para la pintura de fachadas comerciales, la renovación de la Costera Miguel Alemán y la operación del catamarán turísticos Marinabus.
No obstante, a pocos metros de la zona dorada, la realidad de las comunidades es opuesta. Más de 400,000 familias padecen un desabasto crítico de agua potable debido a la obsolescencia de los acueductos Papagayo I, II y Lomas de Chapultepec —instalados en la década de 1970—, los cuales requieren la sustitución urgente de 46 kilómetros de tuberías.
Mala gestión municipal y parálisis de obras
A la crisis hídrica se suma la parálisis de la Dirección de Obras Públicas Municipales, la cual mantiene archivadas o inconclusas más de 125 obras viales. Calles primarias en zonas como la colonia Progreso (incluyendo las vialidades Chihuahua, Nuevo León, Zacatecas y Niños Héroes) permanecen intransitables debido a socavones, hundimientos y fallas de drenaje sin atender por el gobierno local.
El rezago también impacta severamente a la niñez: la CETEG documenta que al menos 150 escuelas públicas continúan operando con techumbres colapsadas e infraestructura en ruinas. Casos críticos como el de la Escuela Primaria Jaime Torres Bodet, en Ciudad Renacimiento, han obligado a directivos y docentes a retirar con recursos propios los escombros y varillas abandonadas por contratistas irresponsables.
Impacto en la economía informal y transparencia
En el sector laboral informal, la severa erosión costera en Playa Revolcadero redujo las franjas de arena y provocó el cierre definitivo de unos 60 restaurantes, dejando sin ingresos a más de 400 trabajadores locales que carecen de subsidios o programas de reubicación gubernamental.
Para esclarecer el destino de los recursos, organizaciones y ciudadanos han promovido solicitudes de información mediante la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) dirigidas a la Conagua y al Ayuntamiento de Acapulco. Estas auditorías buscan exigir rendición de cuentas a la administración de Abelina López Rodríguez y garantizar que la reconstrucción del puerto deje de marginar a las familias que lo sostienen cotidianamente.