
La presidenta Sheinbaum se cansó de Arturo Ávila. El vocero de los diputados de Morena se hizo novio hace unos meses de Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena. Y desde entonces, sus desplantes públicos y privados habían opacado la figura de una de las mujeres más queridas y destacadas del obradorato. Así me lo revelan dos fuentes de primerísimo nivel consultadas para esta columna.
Arturo Ávila se venía moviendo como si él fuera el dirigente nacional de Morena, y no su pareja. Encabezando reuniones con políticos morenistas para decirles que ya los están midiendo en encuestas, que van bien, como instalado en el reparto de candidaturas. Solicitando citas con gobernadores y secretarios del gabinete para hablar de contratos. Soltando comentarios de que él tiene la mejor relación con el Ejército, que conoce a todos en la Defensa Nacional. Declarando en entrevistas y mesas de debate, en las que sus palabras suenan a las del líder del partido, y no simplemente a las del novio de la dirigente.