YA QUE Luisa María Alcalde terminó por “aceptar” una oferta que no podía rechazar de irse a trabajar a Palacio Nacional, pueden desmenuzarse las implicaciones de los cambios en el gabinete y en Morena.
DE ENTRADA, llamó la atención el aparente desdén que mostró Alcalde ante la convocatoria de Claudia Sheinbaum. No se recuerda otro caso en el que un Presidente en funciones haya anunciado un enroque… y que le dieran largas públicamente. Sobre todo porque dicha “invitación” fue una evidente indicación de que a Luisa María Alcalde se le acabó el tiempo al frente de Morena. Ya lo decidió la Presidenta y ahora sólo falta formalizar el relevo que apunta a Ariadna Montiel, titular de Bienestar.
SU LLEGADA, como la de Citlalli Hernández, de cara a las elecciones de 2027, hace ver una vez más que Morena se comporta como antaño lo hacia el PRI en su época de partido de Estado y que el gobierno es uno más de sus sectores. No hay línea divisoria entre uno y otro.
DESPUÉS de haber sido secretaria del Trabajo y de Gobernación, además de presidenta del partido, a ver cómo se adapta Luisa María a la pequeña oficina de tercer nivel a la que la mandaron.
POR CIERTO, una de las versiones que más se comenta es que “Andy” se iría a coordinar las campañas de los candidatos morenistas a diputados locales en Coahuila. En los comicios del 7 de junio se renovará el Congreso coahuilense, y la misión de Andrés Manuel López Beltrán sería operar a fin de que Morena obtenga la mayoría.
SIN EMBARGO, en su contra juegan dos factores. El primero es que “Andy” hasta ahora no ha demostrado ser muy buen estratega electoral. Ya le pasó en Durango donde perdió posiciones para los morenistas. Y el segundo es que quienes conocen cómo andan las cuestiones políticas en Coahuila comentan que el gobernador priista Manolo Jiménez trae bien aceitada la maquinaria electoral y además tiene muy buenos números de aceptación. Esto, traducido en votos, dicen que equivaldría a que el PRI se lleve carro completo en las elecciones, lo cual sería una fuerte derrota para López Beltrán.
¿SERÁ POR ESO que lo mandaron a Coahuila, porque saben que lleva las de perder? Es pregunta sospechosista.
CLARO, si a nivel federal no se guardan las formas en Morena, ¿por qué habrían de hacerlo en estados como Campeche? Sin encuesta, sin consultar con el partido y está por verse si acaso lo platicó con la presidenta Sheinbaum, la gobernadora Layda Sansores ya impuso a su delfín como candidato a sucederla.
SE TRATA del alcalde de Ciudad del Carmen, Pablo Gutiérrez Lazarus, a quien las fuerzas vivas del morenismo (es decir Layda y sus cuates) coronaron como “coordinador de la defensa de la 4T”, lo cual se traduce como próximo candidato a la gubernatura.
PODRÍA DECIRSE que la actuación de Sansores es de cacique tropical, pero ¿para qué caer en obviedades?