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El Diario 24 Oct, 2026 18:31 (5 min de lectura)
Observatorio Neutral

¿Cubren seguros daños por granizo en autos de juarenses?

Por Ramón Salcido / Académico En Negocios México, Chihuahua
¿Cubren seguros daños por granizo en autos de juarenses?
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Fenómenos meteorológicos agresivos golpearon Ciudad Juárez el viernes 23 de octubre.
• La cobertura del seguro depende si es responsabilidad civil o amplia con daños materiales.

Ahora que el clima parece enloquecido, se presentan fenómenos meteorológicos cada vez más agresivos, como granizadas y fuertes vientos que levantan polvo antes de una lluvia o tormenta. Así sucedió el viernes 23 de octubre en Ciudad Juárez.

En algunos sectores de la ciudad, primero se registraron fuertes ráfagas de viento acompañadas de polvo y, para rematar, antes de la lluvia cayó granizo.

La pregunta que muchos automovilistas se hacen es si su seguro cubre los daños ocasionados por este tipo de fenómenos. En México, la respuesta puede ser sí, pero depende de la cobertura contratada y de las condiciones particulares de la póliza.

No todos los seguros protegen contra los daños al propio vehículo. Una póliza básica de responsabilidad civil está diseñada para cubrir los daños que el asegurado ocasione a terceras personas o a sus bienes, dentro de los límites establecidos en el contrato. Si el granizo abolla el cofre, el techo o la cajuela de su automóvil, esa cobertura no pagará la reparación de su propio vehículo.

Lo mismo ocurre con el robo: la responsabilidad civil no protege contra el robo total o parcial del automóvil. Para contar con esa protección es necesario contratar la cobertura correspondiente.

Las pólizas que generalmente contemplan daños al propio vehículo son las de cobertura amplia, siempre que incluyan la protección por daños materiales y no exista alguna exclusión aplicable. En esta categoría pueden entrar los daños ocasionados por granizo, inundaciones y otros fenómenos naturales, además de los derivados de un choque.

Sin embargo, hay diferencias entre aseguradoras y productos. No basta con escuchar que el seguro es de cobertura amplia: hay que revisar qué riesgos ampara, cuáles excluye y cuánto debe pagar el propietario como deducible. Este último puede variar según la compañía, el contrato y el tipo de siniestro.

Algunas aseguradoras incluyen expresamente el granizo dentro de los riesgos cubiertos por daños materiales o fenómenos hidrometeorológicos. Por eso, antes de dar por hecho que la reparación está garantizada, conviene revisar las condiciones generales y la carátula de la póliza.

Si su automóvil resultó dañado por el granizo o el agua, lo primero es documentar lo ocurrido con fotografías y videos, reportar el siniestro a la aseguradora y solicitar instrucciones antes de autorizar una reparación.

Si el vehículo quedó en una zona inundada, no intente encenderlo, pues podría agravar los daños mecánicos. También conviene conservar los comprobantes de los gastos de grúa y resguardo, si los hubiera, y preguntar a la compañía si están cubiertos.

Para facilitar esa tarea, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) cuenta con el Registro de Contratos de Adhesión de Seguros (RECAS), una herramienta de consulta pública que permite revisar contratos de distintas aseguradoras y conocer sus condiciones. Puede consultarse en: https://registros.condusef.gob.mx/reca/recas.php.

El verdadero valor de un seguro se conoce cuando ocurre un accidente o un fenómeno natural. Por eso, antes de contratarlo, es indispensable leer las condiciones, identificar las coberturas y exclusiones, y conocer los deducibles y, cuando corresponda, los coaseguros.

Una póliza puede anunciar una amplia protección, pero los detalles que determinan si procede una reclamación están en el contrato.

También hay que comprobar que las condiciones ofrecidas por el agente coincidan con las pactadas por escrito y conservar los datos de contacto de la aseguradora y de su Unidad Especializada de Atención a Usuarios, para solicitar aclaraciones o presentar una reclamación cuando sea necesario.

El consumidor, además, puede solicitar la terminación de su contrato conforme a los requisitos y procedimientos establecidos en la póliza. Por su parte, el agente debe contar con la autorización correspondiente y explicar el producto, sus alcances y limitaciones. Si persisten las dudas o existe alguna inconformidad, la CONDUSEF puede orientar al usuario.

En pocas palabras, contratar un seguro exige algo más que comparar precios: significa saber qué estamos comprando, qué protección recibiremos y en qué condiciones podemos exigirla.

La tranquilidad, en todo caso, no depende de tener una póliza guardada en la guantera, sino de saber qué cubre cuando realmente la necesitamos.

Como siempre, más vale pagar un seguro y no necesitarlo, que necesitarlo y no contar con él.

Pero para que realmente cumpla su propósito, no basta con contratarlo: hay que conocer sus coberturas y saber cuáles son sus limitaciones. Porque la tranquilidad no está solamente en tener una póliza, sino en tener la protección adecuada cuando el clima nos recuerda que no todo está bajo nuestro control.
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